Alertas de León XIV en su primer Miércoles de Ceniza como Papa
Roma (EFE) -En el primer Miércoles de Ceniza de su pontificado, el papa León XIV alertó sobre las "estructuras de pecado político, económico y religioso de un mundo que arde", a la vez que defendió la importancia, especialmente en tiempos difíciles, de que se preserve la “plena libertad” del Jefe de la Iglesia católica “para decir la verdad, denunciar la injusticia, defender los derechos de los más vulnerables, promover la paz".
“Ciudades enteras desintegradas por la guerra; las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos; las cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre personas; las cenizas del pensamiento crítico y de la sabiduría local ancestral; las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en toda criatura", afirmó durante su homilía.
El inicio de la Cuaresma arrancó con el Papa, ataviado con una capa pluvial morada, color que indica la preparación espiritual de cara a la Semana Santa, encabezando la tradicional procesión en la colina romana del Aventino, entre la iglesia de San Anselmo y la basílica de Santa Sabina, una actividad retomada ya que la última vez que la realizó Francisco fue en 2020.
Después, ya en el templo, uno de los más antiguos de la capital italiana, presidió el rito de la imposición de la ceniza y en su mensaje instó a la iglesia a hacer "comunidad" y a "abrirse" a los jóvenes.
"Sabemos lo complicado que resulta hoy reunir a las personas y sentirse pueblo, no de manera nacionalista y agresiva -planteó-, sino en la comunión en la que cada uno encuentra su lugar".
En este sentido, abogó para que los pueblos y la iglesia reconozcan sus propios pecados porque "el mal no proviene de supuestos enemigos sino que ha entrado en los corazones" .
LOS JOVENES
"Son los jóvenes, de hecho, los que perciben claramente que es posible una forma de vida más justa y que existen responsabilidades por aquello que no funciona en la Iglesia y en el mundo. Percibamos, entonces, el alcance misionero de la Cuaresma para abrirlo a tantas personas inquietas y de buena voluntad", arengó.
Una vez terminada la homilía, León XIV recibió sobre su cabeza la ceniza por parte del cardenal Angelo De Donatis, penitenciario mayor, y luego él hizo lo propio con el resto de purpurados y algunos de los clérigos presentes.
