Alemania: se aferra Merz al poder, pero hasta su socio le pide cambios


Berlín (EFE y AP) -El día después de la debacle sufrida en las urnas por el partido Unión Cristianodemócrata (CDU) del Jefe de Gobierno alemán, Friederich Merz, a quien los vencedores del domingo, la ultradechista AfD -ganó en Mecklemburgo-Antepomerania- y La Izquierda - se impuso en Berlín-, coincidieron en pedirle la renuncia, el mandatario no solo ratificó la unidad de la coalición de gobierno con los socialdemócratas de SPD, argumentando que está en juego "el futuro democrático del país", sino también prometiendo que actuarán con rapidez para emprender reformas “que sean justas
cuenten con apoyo popular", con prioridad en prohibir las expropiaciones en la capital, donde muchos analistas atribuyen la victoria de la fuerza política encabezada por Elif Eralp a su propuesta de “nacionalizar” consorcios privados poseedores de más de 3.000 departamentos.

Horas después de que la líder de AfD, Alice Weidel, vaticinara que el Ejecutivo se desintegrará antes de los comicios generales de 2029, y su par de La Izquierda, Ines Schwerdtner, dijera que esperaba la dimisión del dignatario, el destinatario de sus mensajes les contestó: "Estamos decididos a hacer frente a las tareas históricas que nuestro país tiene por delante”.

Luego de reunirse con la cúpula de su formación, destacó que "nadie" le solicitó en dicha cumbre un paso al costado, aunque admitió que el resultado electoral fue "dramático" y un "punto de inflexión" para un partido que “ya no tiene respuestas a demasiadas preguntas de los ciudadanos”. Su balance no suena exagerado, pues la CDU no entró por primera vez en su historia en un Parlamento regional, al conseguir en Mecklemburgo apenas el 4,9 por ciento de los sufragios -el piso es 5%- y además perdió el Gobierno de Berlín que compartía con SPD.

PRESION DEL SOCIO

Merz se mostró agradecido con su socio minoritario, el SPD, que quiere mantener viva la alianza en el poder, aunque insistió en que “hay que afinar las reformas en materia sanitaria y de pensiones” porque “como han venido las cosas en los últimos meses, no puede seguirse así”.

Si bien el dignatario reconoció que su propia figura, que sufre de una baja popularidad, influyó en ambas derrotas, alertó que las razones son “más profundas” y deben buscarse en los extremos: “Los populistas radicales generan inseguridad, pero tan cierto como eso es que captan muchos votos con supuestas soluciones milagrosas".

Uno de los temas centrales de la campaña proselitista en Berlín fue el problema de la vivienda. Por ello, advirtió que "las expropiaciones masivas no son la solución. Al final traerán consigo la pérdida de puestos laborales, reducirán la construcción de nuevos edificios, impulsarán los alquileres y agudizarán el problema que La Izquierda pretende resolver".

“Haremos todo lo posible para resolver la cuestión, pero sin caer en el populismo -sostuvo-. No se trata específicamente de prohibir algo en Berlín, se trata de enviar un mensaje claro a los inversores internacionales, que subraye que en Alemania no hay expropiaciones de propiedad privada".

Eralp reafirmó su plan aunque aceptó que requerirá tiempo y que podría ser un obstáculo para las negociaciones de coalición que emprenderá, seguramente con los socialdemócratas y los verdes.