Alegrías sospechosas
Que el kirchnerismo y sectores auto percibidos peronistas feliciten efusivamente al reelecto presidente Lula y hagan suyo el triunfo del PT revela que el general Perón tenía razón cuando advertía sobre los peligros de la infiltración en su movimiento.
Los jóvenes y no tanto, kirchno-peronistas, no registran las últimas batallas del viejo General. Maniatado por Lanusse retornó al poder como pudo, impulsando a un peronista que finalmente lo traicionó, el doctor Cámpora, quién habilitó a los Montoneros, a esa altura guerrilleros de izquierda, cediéndoles espacios de poder y expectación pública. ¡Una tragedia!
Desplazado por el General y ya en el exilio llegó a afirmar, impúdicamente, en su librito escrito en México: “Yo conservaba siempre la intención de culminar el mandato recibido; así me lo requerían las aspiraciones del pueblo argentino” (Cámpora, “Como cumplí el mandato de Perón”) ¿El mandato recibido? ¡Hay que ser un sinvergüenza para alzarse con el mandato que el pueblo otorgó a Perón y él pretendía hacerlo suyo!
No por casualidad el presidente Néstor Kirchner, quien ya se había torcido de las huellas peronistas, habilitó la creación de una agrupación juvenil con el nombre de un traidor. Hay que decirlo con todas las letras.
Cámpora traicionó a Perón y se negó a dimitir cuando la CGT se lo exigió; solo arrojó su renuncia cuando el vicepresidente doctor Vicente Solano Lima comprendió que con Perón en la Argentina no le correspondía estar en el poder. Los nueve meses de la tercera presidencia, Perón los agotó en su lucha contra los infiltrados. Nueve meses no alcanzaron, años después volvieron por sus fueros. Se apoderaron del peronismo y la complicada historia de este partido se acabó. Murió en la izquierda. Naturalmente la izquierda posible luego de la caída del comunismo. Una izquierda que trajo al país el woquismo, luchas absurdas de un occidente envejecido y gaga. Tan convincente fueron al imponer estas falacias que los liberales sin historia las compraron para discutirlas en las nubes de Ubeda. Jauretche ya era historia.
EL TRIUNFO DE LULA
Es algo que le corresponde padecer o disfrutar a los brasileros. Es también el juego de la democracia. Ellos lo eligieron y el hombre gobernará con su habitual expertise negociando con el centro y seguramente con la derecha que manda en las Cámaras y en los más ricos Estados, excepto Mina Gerais.
Para adentro, capitalismo, algunos dicen con rostro humano, puede ser. La figura de un trabajador que se realizó desde abajo construyendo un partido y una historia de vida extraordinaria al margen del Estado es imbatible, especialmente cuando el candidato vencido lo llamó nueve dedos. ¡Un horror! Exponiendo un enorme desprecio social más que una agresión personal. ¡Pero eso es Brasil!
La política exterior de Lula tiene dos caras, impulsa el libre comercio en su voraz búsqueda del mercado internacional y no duda en atraer inversiones extranjeras a su país. Al parecer con notable éxito. Para que la izquierda sonsa se quede tranquila y no se impaciente apoya a Cuba, a Palestina, a Irán y hasta las vísperas a Venezuela. En ese nicho se refugia la progresía y al parecer le alcanza. Veremos que hace con China. El Foro de San Pablo fue una creación de Lula con Fidel Castro. Una internacional progre muy internacionalizada.
MIENTRAS TANTO MILEI
No soy un experto en relaciones exteriores pero mi memoria no alcanza a recordar un momento de mayor aislamiento que el actual. Mal con Chile que negocia acuerdos con Inglaterra. Mal con Brasil.
De modo que el viejo ABC de Figueroa Alcorta, Ramón Cárcano, Federico Pinedo y Perón está imposibilitado por razones ideológicas. Mal con España a quien agrede sin necesidad. Mal con México. Mal con Putín, aliándose con Zelensky que fue inducido a la guerra por los Demócratas norteamericanos enemigos de Milei que apoyaron el golpe de Estado de Maidán junto a Francia y Alemania en el 2014, mientras los Republicanos, sus amigos, especialmente Trump, entonan más con el ruso que con el ucraniano a quien maltrató por concurrir mal vestido a Washington.
En el limbo las relaciones con China. Uruguay continua abasteciendo a las Malvinas. Al tomar medidas contra empresas que concurren a explotar la riqueza petrolera del Atlántico Sur entra en conflicto con los EE.UU. ¿En que berenjenal estamos metidos? Porque acá no se entiende nada.
Milei en Brasil ha sufrido una derrota en la Argentina. Su torpeza no tiene límites. Veremos como le va a Trump en noviembre. La economía no remonta y ha dicho que morirá con las botas puestas. Como propuesta, no es atractiva. El asunto central es contra quién va a perder Milei en el 2027. Veremos.
