Alarma mundial por el avance hutí

Los chiítas se apoderaron de otras dos islas estratégicas en el mar Rojo. La reparación de un crucial oleoducto saudita demoraría de tres a cinco semanas.


Saná (EFE, AP y ANSA) – La alarma mundial se dispara por la intensificación de la guerra en el mar Rojo, luego de que los rebeldes hutíes de Yemen tomaran el control del estrecho de Bab al Mandeb, vía marítima clave tras el bloqueo del de Ormuz. Japón acusó a los hutíes de desestabilizar toda la región, mientras que China se muestra preocupada y pide una solución diplomática.

Los rebeldes hutíes se apoderaron hoy de las islas estratégicas de Gran Hanish y Hanish Menor en el sur del mar Rojo, lo que refuerza la capacidad de los insurgentes respaldados por Irán para controlar una ruta marítima clave para el transporte de mercancías.

Funcionarios hutíes anunciaron la toma de las dos islas mientras las fuerzas regulares del gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudita intentan contener el rápido avance de los rebeldes en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, una alternativa crucial de navegación al estrecho de Ormuz.
Después de que Irán cerrara el estrecho de Ormuz -por el que en tiempos de paz transita una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo- los saudíes utilizaban el estrecho de Bab el-Mandeb, que conduce fuera del mar Rojo, para exportar crudo.

El nuevo avance de los hutíes, tras la captura del puerto de Moca en el mar Rojo y de una isla estratégica la semana pasada, ejerce más presión sobre los envíos saudíes y, a su vez, sobre el suministro mundial de petróleo y los precios, lo que podría darle a Irán una influencia adicional en su guerra con Estados Unidos.

Los rebeldes hutíes aseguraron, además, haber atacado ayer "con decenas de misiles y drones" una base aérea ubicada en el sur de Arabia Saudita, con "impacto preciso y directo".

En medio de una ofensiva que les permitió hacerse con toda la costa occidental del país del sur de la península Arábiga, se conoció que las reparaciones de un crucial oleoducto saudita que fue alcanzado la semana pasada podrían durar de tres a cinco semanas, dejándolo en gran medida fuera de servicio.

Arabia Saudita depende de ese oleoducto Este-Oeste para trasladar crudo desde los puertos del Golfo hasta los puertos de su costa occidental, en el mar Rojo. Desde allí puede cargarse en petroleros para su exportación.

En un contexto tan convulsionado, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, informó que Arabia Saudita había “exigido” que se cancelara “por el momento” una reunión que iba a reunir a Irán con otros países de la región sobre el estrecho de Ormuz.

Baghaei describió la reunión, que iba a ser organizada por Omán, como una “oportunidad adecuada” para restablecer la seguridad en la región.
China, un importante importador de petróleo de Oriente Medio, calificó los ataques hutíes contra la infraestructura energética saudita de “inaceptables” y afirmó estar “profundamente preocupada” por nuevas escaladas de los rebeldesy pidió resolver las disputas por la vía política y diplomática.

El portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun expresó ayer en una rueda de prensa rutinaria su "preocupación" por la situación que ha causado víctimas civiles inocentes y daños en instalaciones civiles, como las de energía.

Más directo, el ministro de Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, acusó a los rebeldes hutíes de Yemen de desestabilizar "a toda la región" con sus ataques en el mar Rojo, y ofreció su apoyo al gobierno yemení reconocido internacionalmente.

En Yemen, casi 94.000 personas han huido de sus hogares desde que los combates entre los rebeldes hutíes respaldados por Irán y las fuerzas gubernamentales se intensificaron este mes, informó ayer la Organización Internacional para las Migraciones.