Agostina Páez, la abogada argentina, regresará al país desde Brasil con una pena de dos años

“Fue la peor experiencia de mi vida”, dijo la abogada argentina Agostina Páez, acusada por injuria racial en la ciudad de Río de Janeiro. Finalmente ayer fue autorizada por a regresar a la Argentina luego de que el juez local dirimió otorgarle una pena de dos años. 

El magistrado Guilherme Schilling Pollo Duarte sentenció una pena de "al menos dos años con cumplimiento efectivo en Argentina". La abogada santiagueña deberá cumplir tareas comunitarias .

Además, la fiscal comprendió, con el pedido de disculpas, que "Agostina entendió lo que significa para Brasil el racismo"

Asimismo, Páez deberá pagar una multa que aún no fue definida. Sus defensores calculan que en tres días podrá estar de regreso en su casa, pero depende de la resolución del juez.

La decisión fue tomada durante una audiencia de instrucción y juzgamiento realizada en el Tribunal Penal N°37, en la que el magistrado interviniente evaluó las pruebas reunidas, los testimonios incorporados y los planteos formulados por la fiscalía, la querella y la defensa.

Según el sistema judicial brasileño, este tipo de audiencias concentra distintas etapas del proceso en una sola instancia, por lo que el juez puede resolver en el mismo acto la situación del imputado, ya sea mediante una absolución, una condena o la adopción de medidas alternativas.

En este caso, tras varias horas de debate, el tribunal dispuso que la imputada pueda regresar a su país de origen y que cumpla con tareas comunitarias, en el marco de una salida que evita una eventual pena de prisión.

Al término de la audiencia, Páez expresó su alivio por la resolución, aunque aclaró que no se sentirá completamente tranquila hasta concretar su regreso a la Argentina. En ese sentido, remarcó que su principal objetivo es reencontrarse con su familia y su entorno cercano en la provincia de Santiago del Estero.

Durante la jornada, que se extendió por varias horas, declararon en primer término los empleados del establecimiento donde se originó el episodio, quienes brindaron su versión de los hechos ante el tribunal.

Posteriormente, la fiscalía expuso los fundamentos de la acusación, mientras que la defensa, a cargo de la abogada Carla Junqueira, solicitó que la imputada pudiera continuar el proceso en la Argentina, planteo que finalmente fue aceptado por el magistrado.

Por disposición del tribunal, la audiencia se desarrolló con acceso restringido, y sólo estuvieron presentes la imputada, su representante legal, autoridades judiciales, la fiscalía, la querella y representantes consulares.

El caso se remonta a enero pasado, cuando la joven se encontraba de vacaciones en Río de Janeiro junto a un grupo de amigas y protagonizó un episodio en un bar de la zona de Ipanema.

De acuerdo con las denuncias, en ese contexto habría realizado expresiones y gestos de carácter discriminatorio hacia trabajadores del lugar, lo que motivó la intervención de la Justicia brasileña.

Parte de la secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad del establecimiento y se difundió posteriormente a través de redes sociales, lo que contribuyó a la rápida repercusión pública del caso.

A partir de esos elementos, la abogada fue imputada por tres hechos de injuria racial, un delito que en Brasil contempla penas de entre dos y cinco años de prisión por cada episodio.

En ese marco, la acusación había planteado la posibilidad de aplicar la pena máxima en cada uno de los hechos, lo que, de prosperar, podría haber derivado en una condena de hasta 15 años de prisión.

Mientras avanzaba la investigación, Páez permanecía en Brasil bajo medidas cautelares, entre ellas el uso de una tobillera electrónica y la prohibición de salir del país.

Durante ese período, la joven manifestó en distintas oportunidades su preocupación por la posibilidad de una condena y por su situación personal, en un contexto de alta exposición mediática.

En declaraciones públicas, sostuvo que su intención nunca fue ofender y reconoció que su comportamiento fue inapropiado, al tiempo que pidió disculpas a las personas que pudieron haberse sentido afectadas.

Asimismo, indicó que atravesó momentos de fuerte angustia durante el proceso y que su prioridad era poder regresar a la Argentina para continuar su vida en un entorno que le resulte seguro.

“ME MATO”

Antes del debate, la joven habló con la prensa y sostuvo que lo único que espera es poder volver pronto a la Argentina. Además, dijo que tenía mucho miedo de ir a la cárcel, porque no sabía cómo pueden tratarla. “Yo no voy a pisar una cárcel, si voy a la cárcel me mato, no sé lo que me puede pasar”, aseguró.

“Extraño la Argentina, extraño a mi gente y a mis amigas y extraño algo tan simple como poder caminar en tranquilidad por la vereda”, dijo y sumó: “Me preocupa mi integridad física porque recibo amenazas”.

En esa línea, la defensa insistió en reiteradas oportunidades con la necesidad de revisar las medidas cautelares y permitir que la imputada pudiera afrontar el proceso desde su país de origen.