Adiós a David Hockney, el maestro del color brillante

El artista británico David Hockney, considerado una de las figuras más influyentes del arte contemporáneo y reconocido por sus obras de colores vibrantes, falleció el jueves a los 88 años en su residencia de Londres, informó este viernes su representante.

    Hockney "falleció en paz en su casa el 11 de junio de 2026, un mes antes de cumplir 89 años", señaló en un comunicado Erica Bolton, directora de la agencia que lo representaba.

    Con una trayectoria que abarcó siete décadas y una producción artística prolífica, Hockney fue "una de las figuras más importantes del arte contemporáneo de los siglos XX y XXI", destacó Bolton.

    Considerado uno de los artistas vivos más cotizados del mundo, el británico era especialmente admirado por su extraordinario dominio del color.

    El Centre Pompidou, que le dedicó grandes exposiciones en 1999 y 2017, rindió homenaje al artista y destacó que fue "creativo hasta el final de su vida, renovando constantemente sus ideas".

    "Su obra permanece brillante, viva y eterna", señaló la institución parisina.

    Según su representante, Hockney supo combinar "un talento excepcional para el dibujo con una aguda capacidad de observación, un profundo conocimiento de la historia del arte y una gran apertura hacia las tecnologías modernas".

EL MOVIMIENTO POP

    Figura destacada del movimiento pop art de la década de 1960, el artista británico se caracterizó por su capacidad de reinventarse a lo largo de su carrera.

    Dominó las técnicas académicas tradicionales y, décadas después, incorporó las nuevas tecnologías a su proceso creativo, produciendo obras en iPad cuando ya había superado los 70 años.

    Nacido el 9 de julio de 1937 en Bradford, en el noreste de Inglaterra, dentro de una familia modesta, Hockney descubrió desde muy joven su vocación artística.

    Tras estudiar en el prestigioso Royal College of Art, se trasladó en 1964 a Los Angeles, ciudad que marcaría profundamente su obra.

    Tres años después pintó una de sus creaciones más emblemáticas, A Bigger Splash, una escena de una piscina en una villa californiana bañada por el sol, convertida en símbolo de placer y sensualidad.

    Inspirado también por ese universo, realizó en 1972 Portrait of an Artist (Pool with Two Figures).

La obra alcanzó en 2018 un precio récord de 90,3 millones de dólares en una subasta celebrada en Nueva York, convirtiéndose entonces en la obra más cara vendida de un artista vivo.

    A comienzos de los años 2000 regresó a su natal Yorkshire, donde plasmó en color los paisajes ondulados de la región.

En 2013, tras la muerte de un asistente cercano, volvió a instalarse en Los Ángeles.

    En 2019 se trasladó a Normandía, donde residió durante la pandemia de COVID-19. Allí produjo una serie de trabajos inspirados en las estaciones del año, creados mediante dibujos realizados en iPad y posteriormente impresos.

    "Mi alegría proviene de la forma en que observo el mundo", declaró en una entrevista en 2021.

    En 2023 regresó definitivamente al Reino Unido. Dos años después, la Fondation Louis Vuitton le dedicó una gran retrospectiva que repasó toda su carrera.

    Según Erica Bolton, después de esa muestra, Hockney continuó "pintando con entusiasmo" y organizó nuevas exposiciones en Londres. Actualmente, parte de su obra se exhibe en la Serpentine North Gallery, donde se presentan sus pinturas inspiradas en Normandía junto con otras diez creaciones recientes.

    Además, la Tate prepara una nueva exposición dedicada al artista.    

Fumador empedernido y crítico de las leyes antitabaco durante gran parte de su vida, Hockney mantuvo ese hábito hasta sus últimos días.

    Le sobreviven su compañero de larga data, Jean-Pierre Gonçalves de Lima, y su sobrino nieto Richard Hockney, quien trabajó como su asistente en los años finales de su carrera.