La clínica diaria nos confronta con el dolor de los que solo pueden sobrevivir rozando el límite de la muerte permanentemente. Escuchar al paciente nos enseña todos los días.
Vivir, sentir, proveer ternura y amor, cuidar, ser responsables … vivir…eso parece algo muy lejano. Para muchos es solo esperar el nuevo día a ver si se sobrevive.
Mientras tanto, Jorge aletargado en su mutismo de repente despierta de esa cerrazón y al escuchar el relato de la historia de un compañero abre un tema clave: “Dr. cada vez hay más adoptados y abandonados entre nosotros”. Al lado de él, Oscar que acaba de llegar en sus 40 años nos dice no le encuentro un “porque” a esta vida: “Gracias por recibirme, la botella de alcohol etílico me persigue adonde voy y no puedo dejar de hacerlo hasta caer dormido y vencido. No tengo más voluntad”. Y desde los 28 años repite esta conducta de una manera compulsiva: “No puedo trabajar ya que no puedo cumplir horarios y me falta lucidez para enfrentar tareas” …y dándose cuenta que se acerca a un cruce de caminos en donde debe retornar a la vida encontrando un “porque” vivir.
Le recuerdo la frase del gran filosofo Nietzsche: “quien encuentra un porque vivir resiste cualquier como”. Tendrá que sufrir los dolores de la abstinencia con la compañía de un grupo de profesionales y compañeros de tratamiento, escucharse con otros y aprender de los otros; o sea descubrirse ya que el alcohol etílico es una forma de ocultarse. Desnudar su vacío y darle un contenido a su vida y que no sea una botella de vodka.
Son dos temas claves hoy en la clínica cotidiana de las adicciones: los traumas ligados a abandonos y adopciones con múltiples conflictos y no encontrarle un sentido a la vida y ya en la madurez vienen vencidos y casi al borde de la desesperación o sea la pérdida de toda esperanza.
ADOPCIONES CRITICAS
Muchas adopciones pasan por instancias de violencia desde el nacimiento y ahí aparece con toda vigencia el concepto de “Trauma” o sea las heridas emocionales no suturadas y que generan una gran vulnerabilidad desde temprana edad.
En nuestro quehacer nos encontramos no solo con lo que le paso al sujeto en crecimiento sino lo que le faltó: el apego seguro es clave para un desarrollo temprano sano. Esto se acompaña habitualmente de no haber sido ni validado e, incluso, ignorado.
Las adopciones tempranas habitualmente se dieron en un complejo sistema de violencia en las parejas y de rechazo a la maternidad y a la paternidad en donde la orfandad psíquica fue una nota predominante.
Los estudios actuales muestran un desarrollo cerebral alterado en donde tres estructuras claves a lo largo del tiempo de vida y máxime si no existe un tratamiento temprano del niño y esas estructuras son la amígdala cerebral hiperactiva y en alerta constante; el hipocampo con un marcado deterioro y con memorias fragmentarías y la corteza prefrontal inhibida y con dificultades para pensar bajo el stress.
Aumenta desde siempre la reactividad al eje del stress (cortisol), disminuye la capacidad de control emocional (corteza prefrontal) y se altera el sistema de recompensa (dopamina) aumentando la búsqueda compulsiva de alivio.
La falta de figuras estables afecta la regulación emocional por eso aparece continuamente una desregulación afectiva ante cualquier problema típico del vivir, todo resulta peligroso o imprevisible en el quehacer cotidiano.
La adopción, aunque sea amorosa y tierna debe superar la barrera en el niño de la perdida primaria. En mi tarea clínica observo la dificultad que tiene el adoptado de adoptar a sus padres.
VACIO EMOCIONAL
Surge en muchos un vacío emocional que se intenta anestesiar con compulsiones adictivas de todo tipo, en la adolescencia pueden buscar pertenecer a grupos marginales construyendo una identidad sustituta.
En muchos casos la adopción fue antecedida por una institucionalización prolongada, con múltiples cuidadores, historias de maltrato, falta de relatos claros sobre su origen, secretos, mentiras, silencios familiares, etc.
En estos pacientes las adicciones no “nacen” en el consumo, sino que se gestan en la historia vincular temprana.
John Bowlby, estudioso brillante de las relaciones tempranas, no enseña que el cerebro del niño se organiza según como fue recibido, sostenido o desprotegido. Estas faltas se tratan de llenar con consumos para enfrentar las desregulaciones emocionales. Y ahí la sustancia es una forma de sobrevivir.
NO HAY UN “PORQUE “VIVIR
Oscar en sus 40 años se enfrenta a su vacío de sentido de la vida agravado permanentemente por la droga depresora que es el alcohol y máxime el alcohol etílico. Sus relaciones son superficiales, no siente nada, tiene una depresión silenciosa. No vive, solo sobrevive.
Ayudarlo es tratar de encontrar ese “porque” no encuentra un significado a su vida, trabajar esa identidad desorientada, vencer la frialdad y la apatía. El vacío delata una falta de contenido existencial y el gran Víctor Frankl llamo a ese contenido “sentido del vivir”.
En el campo de concentración en los cuales durante años vivió como preso 119104 le pudieron quitar sus posesiones, su manuscrito escrito, pero no sus propósitos y su razón de vivir. Descubrió que los hombres no morían solo por hambre o enfermedad sino cuando perdían la razón para vivir.
Descubrió, también, que la gente se moría en el campo de concentración cuando abandonaba toda esperanza y su cuerpo colapsaba en cuestión de días. Los médicos en ese momento -década del 40- lo la llamaban -la “enfermedad del abandono”.
Ayudaba como psiquiatra a sus compañeros en el campo de concentración y les susurraba: “¿quién te espera, que trabajo te queda por hacer, que le dirías a tu hijo para sobrevivir a esto?”. Les brindaba la posibilidad de soñar y formar un mañana.
Víctor Frankl salió solo ya que todos sus familiares habían muerto, pero reconstruyó su historia en un escrito centrado en el sentido de la vida recordando, nuevamente, aquella frase de Nietzsche: “quien tiene un porque puede soportar cualquier como”.
El libro “Un psicólogo en un campo de concentración” se convirtió en la piedra angular de una escuela de psiquiatría: “cuando ya no podemos cambiar una situación se nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos”.
DOS DILEMAS CLINICOS DE HOY
Quise presentar dos dilemas clínicos de hoy como lo son el abandono infantil, rechazos desde el inicio de la vida por doquier, institucionalizaciones en centros donde vivieron maltrato e incluso abuso y la adopción como una salvación que a veces tropieza con distintos problemas: problemas de la familia adoptiva o que el adoptado no adopte a sus padres y los rechaza como venganza a sus pérdidas y abandonos originarios.
En segundo lugar, la cantidad de hombres y mujeres solos, sin un porque vivir, que apostaron al frenesí y a la anestesia emocional y no le encontraron un sentido a su vida. Y están entre nosotros como “muertos” en vida.
La empatía es fundamental y en nuestro lema institucional proveer: Amor, Limites y Valores porque “la cura con amor terapéuticamente hablando” es nuestra filosofía.
Vivir, sentir, proveer ternura y amor, cuidar, ser responsables … vivir…eso parece algo muy lejano. Para muchos es solo esperar el nuevo día a ver si se sobrevive.
Mientras tanto, Jorge aletargado en su mutismo de repente despierta de esa cerrazón y al escuchar el relato de la historia de un compañero abre un tema clave: “Dr. cada vez hay más adoptados y abandonados entre nosotros”. Al lado de él, Oscar que acaba de llegar en sus 40 años nos dice no le encuentro un “porque” a esta vida: “Gracias por recibirme, la botella de alcohol etílico me persigue adonde voy y no puedo dejar de hacerlo hasta caer dormido y vencido. No tengo más voluntad”. Y desde los 28 años repite esta conducta de una manera compulsiva: “No puedo trabajar ya que no puedo cumplir horarios y me falta lucidez para enfrentar tareas” …y dándose cuenta que se acerca a un cruce de caminos en donde debe retornar a la vida encontrando un “porque” vivir.
Le recuerdo la frase del gran filosofo Nietzsche: “quien encuentra un porque vivir resiste cualquier como”. Tendrá que sufrir los dolores de la abstinencia con la compañía de un grupo de profesionales y compañeros de tratamiento, escucharse con otros y aprender de los otros; o sea descubrirse ya que el alcohol etílico es una forma de ocultarse. Desnudar su vacío y darle un contenido a su vida y que no sea una botella de vodka.
Son dos temas claves hoy en la clínica cotidiana de las adicciones: los traumas ligados a abandonos y adopciones con múltiples conflictos y no encontrarle un sentido a la vida y ya en la madurez vienen vencidos y casi al borde de la desesperación o sea la pérdida de toda esperanza.
ADOPCIONES CRITICAS
Muchas adopciones pasan por instancias de violencia desde el nacimiento y ahí aparece con toda vigencia el concepto de “Trauma” o sea las heridas emocionales no suturadas y que generan una gran vulnerabilidad desde temprana edad.
En nuestro quehacer nos encontramos no solo con lo que le paso al sujeto en crecimiento sino lo que le faltó: el apego seguro es clave para un desarrollo temprano sano. Esto se acompaña habitualmente de no haber sido ni validado e, incluso, ignorado.
Las adopciones tempranas habitualmente se dieron en un complejo sistema de violencia en las parejas y de rechazo a la maternidad y a la paternidad en donde la orfandad psíquica fue una nota predominante.
Los estudios actuales muestran un desarrollo cerebral alterado en donde tres estructuras claves a lo largo del tiempo de vida y máxime si no existe un tratamiento temprano del niño y esas estructuras son la amígdala cerebral hiperactiva y en alerta constante; el hipocampo con un marcado deterioro y con memorias fragmentarías y la corteza prefrontal inhibida y con dificultades para pensar bajo el stress.
Aumenta desde siempre la reactividad al eje del stress (cortisol), disminuye la capacidad de control emocional (corteza prefrontal) y se altera el sistema de recompensa (dopamina) aumentando la búsqueda compulsiva de alivio.
La falta de figuras estables afecta la regulación emocional por eso aparece continuamente una desregulación afectiva ante cualquier problema típico del vivir, todo resulta peligroso o imprevisible en el quehacer cotidiano.
La adopción, aunque sea amorosa y tierna debe superar la barrera en el niño de la perdida primaria. En mi tarea clínica observo la dificultad que tiene el adoptado de adoptar a sus padres.
VACIO EMOCIONAL
Surge en muchos un vacío emocional que se intenta anestesiar con compulsiones adictivas de todo tipo, en la adolescencia pueden buscar pertenecer a grupos marginales construyendo una identidad sustituta.
En muchos casos la adopción fue antecedida por una institucionalización prolongada, con múltiples cuidadores, historias de maltrato, falta de relatos claros sobre su origen, secretos, mentiras, silencios familiares, etc.
En estos pacientes las adicciones no “nacen” en el consumo, sino que se gestan en la historia vincular temprana.
John Bowlby, estudioso brillante de las relaciones tempranas, no enseña que el cerebro del niño se organiza según como fue recibido, sostenido o desprotegido. Estas faltas se tratan de llenar con consumos para enfrentar las desregulaciones emocionales. Y ahí la sustancia es una forma de sobrevivir.
NO HAY UN “PORQUE “VIVIR
Oscar en sus 40 años se enfrenta a su vacío de sentido de la vida agravado permanentemente por la droga depresora que es el alcohol y máxime el alcohol etílico. Sus relaciones son superficiales, no siente nada, tiene una depresión silenciosa. No vive, solo sobrevive.
Ayudarlo es tratar de encontrar ese “porque” no encuentra un significado a su vida, trabajar esa identidad desorientada, vencer la frialdad y la apatía. El vacío delata una falta de contenido existencial y el gran Víctor Frankl llamo a ese contenido “sentido del vivir”.
En el campo de concentración en los cuales durante años vivió como preso 119104 le pudieron quitar sus posesiones, su manuscrito escrito, pero no sus propósitos y su razón de vivir. Descubrió que los hombres no morían solo por hambre o enfermedad sino cuando perdían la razón para vivir.
Descubrió, también, que la gente se moría en el campo de concentración cuando abandonaba toda esperanza y su cuerpo colapsaba en cuestión de días. Los médicos en ese momento -década del 40- lo la llamaban -la “enfermedad del abandono”.
Ayudaba como psiquiatra a sus compañeros en el campo de concentración y les susurraba: “¿quién te espera, que trabajo te queda por hacer, que le dirías a tu hijo para sobrevivir a esto?”. Les brindaba la posibilidad de soñar y formar un mañana.
Víctor Frankl salió solo ya que todos sus familiares habían muerto, pero reconstruyó su historia en un escrito centrado en el sentido de la vida recordando, nuevamente, aquella frase de Nietzsche: “quien tiene un porque puede soportar cualquier como”.
El libro “Un psicólogo en un campo de concentración” se convirtió en la piedra angular de una escuela de psiquiatría: “cuando ya no podemos cambiar una situación se nos desafía a cambiarnos a nosotros mismos”.
DOS DILEMAS CLINICOS DE HOY
Quise presentar dos dilemas clínicos de hoy como lo son el abandono infantil, rechazos desde el inicio de la vida por doquier, institucionalizaciones en centros donde vivieron maltrato e incluso abuso y la adopción como una salvación que a veces tropieza con distintos problemas: problemas de la familia adoptiva o que el adoptado no adopte a sus padres y los rechaza como venganza a sus pérdidas y abandonos originarios.
En segundo lugar, la cantidad de hombres y mujeres solos, sin un porque vivir, que apostaron al frenesí y a la anestesia emocional y no le encontraron un sentido a su vida. Y están entre nosotros como “muertos” en vida.
La empatía es fundamental y en nuestro lema institucional proveer: Amor, Limites y Valores porque “la cura con amor terapéuticamente hablando” es nuestra filosofía.
