A tres semanas de las elecciones Esteban Bullrich corre de atrás

La mayoría de las encuestas dan ventaja a Cristina Fernández. La economía complica al oficialismo que quiere que en la agenda de campaña prevalezca la corrupción. Quién defiende a De Vido.

La irrupción de Elisa Carrió y María Eugenia Vidal hablando de mafias en la campaña bonaerense apuntó a mejorar las chances de Esteban Bullrich, que ya ingresó en la recta final pero sin superar aún la intención de voto de Cristina Fernández. Si bien están parejos y la diferencia a favor de esta última puede entrar en el margen de error estadístico, la preocupación en el gobierno ya es inocultable.

Sin embargo, no sólo Bullrich está en problemas. Tanto Mauricio Macri como Vidal han visto caer su imagen positiva entre 5 y 10 puntos en las últimas semanas. El fenómeno es paralelo a la caída de las expectativas económicas. No hay crisis y las cifras macro mejoran levemente, pero esto parece inaceptable para buena parte de la población del conurbano, el lugar donde hay más pobreza y más peronistas. Algunos de ellos prestaron su voto al macrismo en el balotaje de 2015, pero parecen proclives a no repetir la experiencia.

La clave en este terreno la tiene Sergio Massa. ¿Por qué? Porque el suyo es el único electorado del que Cambiemos puede extraer votos. Se cree que un 35% de los votos massitas podrían emigrar a Bullrich, si la `amenaza' de triunfo de Cristina se consolida.

En el entorno del candidato macrista hay quienes creen que, si ella gana las PASO, puede haber una transferencia del voto a Cambiemos en las generales para frenar su posible retorno. Un retorno que no representaría sólo un problema serio para la gobernabilidad sino también un revés para los planes de `renovación' del peronismo. Pero si Bullrich pierde, la conmoción política será de tal magnitud que habrá que tirar todas las encuestas y hacer nuevas.

Los sondeos muestran que la mayoría de los que estén preocupados por el desempleo votarán a la ex presidenta y los que están preocupados por la corrupción, lo harán por el ex ministro de Educación. Como no hay desempleo masivo, pero sí escándalos por la corrupción `k` casi todo los días, el gobierno cree que puede instalar en la agenda de campaña la lucha contra las mafias. Y que manera mejor de hacerlo que exhibiendo a Julio De Vido.

Después de algunas dudas sobre el encuadre del operativo en su contra, el oficialismo optó por separarlo de su cargo por `indigno'. No hay juez que haya pedido su desafuero ni desorden de conducta posterior a su acceso a la banca, pero los legisladores de Cambiemos quiere expulsarlo igual. En una palabra, prescinden de cualquier escrúpulo formal y atacan a su enemigo por una necesidad electoral. Una reacción que hasta ahora era casi exclusiva del peronismo. Es inimaginable un De la Rúa practicando este constitucionalismo creativo.

Echar a De Vido de la Cámara de Diputados no es fácil, pero el oficialismo ya consiguió algo: que CFK cerrara la boca. Desde que su ex ministro comenzó a ser zamarreado, prefirió evitar cualquier pronunciamiento sobre el tema. Todos saben quién es De Vido y qué hizo. En particular su jefa política durante ocho años, pero cree que guardando silencio evitar  salpicaduras.

¿Con qué hace entonces campaña? Con el congelamiento de las tarifas de la medicina prepaga. Exactamente lo mismo que Massa, a quien ella también considera una cantera de posibles votos. Para conseguirlo receta la vuelta al control de precios que fracasó cuando ella era gobierno y seguirá  fracasando como lo demuestran los últimos 70 años de la historia económica nacional. La vuelta al pasado que prescribe su candidatura ignora esa experiencia.

¿Quiénes defienden a De Vido? Previsiblemente los diputados del Frente para la Victoria y la izquierda. El macrismo ya resolvió tomar lista y que las votaciones sean nominales, para que todos dejen las impresiones digitales. Ante esta situación el massismo y muchos peronistas de provincias se ver n forzados a votar contra De Vido.

¿Impresionará esto a un electorado que votó en 1995 masivamente a Carlos Menem y en 2011, masivamente a CFK? No parece lógico. Pero Jaime Durán Barba le tiene vedado a los candidatos del PRO hablar de economía y, especialmente, atacar violentamente a sus adversarios. Cree que una actitud zen es la mejor para ganar votos, porque la gente detesta el espectáculo de los políticos que se pelean. Aunque no lo contrató, CFK le está haciendo caso. En el macrismo, en cambio, hay varios candidatos que no comparten esa idea. Básicamente los que corren de atrás y tienen sólo dos semanas para salir de perdedores.