A 90 segundos del Apocalipsis: del lado correcto de la Historia

El reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock) es un artefacto simbólico mantenido desde 1947 por la junta directiva del Bulletin of the Atomic Scientist en la Universidad de Chicago. La medianoche de este reloj representa la hora más oscura de la humanidad, el tan temido apocalipsis.

Después del uso de la bomba atómica en Japón, Hyman Goldsmith, el cofundador del Bulletin, le pidió a la artista Martyl Langsdorf que diseñara la portada de esta revista. Martyl era la esposa de uno de los científicos que participó en el Proyecto Manhattan.

Entonces el mundo estaba aterrorizado por el uso de la energía nuclear con fines destructivos...Y tenía razones para estarlo .

Desde entonces nos hemos acercado y alejado de ese minuto final, pero en 2018, el reloj estaba a tres minutos de la medianoche. Para enero del 2024, quedan solo 90 segundos para este hipotético final de los tiempos... Nunca se había estado tan cerca del momento tan temido.

La guerra en Ucrania y las advertencias de Putin, el conflicto en Medio Oriente, las amenazas de Corea del Norte, las ambiciones de China sobre Taiwán ,las agresiones a las bases americanas en Jordania ,y el ataque a los piratas de Yemen se confabulan para adelantar las manecillas del reloj.

La pregunta que debemos hacernos en este panorama preocupante es: ¿Qué posición tomaría Argentina en el hipotético caso de un conflicto mundial? En las guerras mundiales precedentes, Argentina eligió la neutralidad.¿Reincidirá con esta posición?

NEUTRALIDAD IMPOSIBLE

En la primera contienda, bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, se optó por no involucrarse en la guerra con la excusa que Argentina tenía relaciones comerciales con ambas raciones beligerantes (aunque eran muy superiores con el Imperio Británico, casi el doble). Ni el hundimiento por parte de los alemanes de naves bajo bandera argentina y la movilización popular repudiando este accionar pudo movilizar esta Neutralidad imposible (Recomendamos el libro del mismo nombre de Grégoire Champenois y Agustín Algaze).

Tanto en esta primera contienda como en la siguiente, la Argentina solo se unió a la cuadriga de los vencedores al final del conflicto para confiscar los cuantiosos bienes de empresas alemanas en el país.

En 1939, existía una fuerte discrepancia de afinidades políticas en distintos estratos de la sociedad, especialmente dentro de las fuerzas armadas, ya que el Ejército respetaba las tradiciones germanas en las que había sido formado mientras que la Marina obedecía las normas británicas impuestas por sus instructores.

Esta neutralidad estuvo a punto de ser quebrada por el presidente de facto, el general Pedro Pablo Ramírez, quien mantenía vínculos con Walter Schellenberg (1910-1952), jefe de inteligencia de la SS. Este abogado, conocido por su habilidad, inteligencia y cinismo, era célebre por su fama de galán (tuvo romances con Lina Heydrich -esposa del jerarca nazi- y la diseñadora Coco Chanel), como relató en sus memorias tituladas Al servicio de Hitler.

Ramírez le propuso al agente nazi una alianza para abrir un nuevo frente en la guerra mundial lanzando desde Argentina un ataque al Brasil –claro aliado de los norteamericanos–. Ramírez envió a Osmar Hellmuth a Berlín para negociar una importante compra de armamentos.

Gracias a la intercepción de mensajes encriptados, los ingleses pudieron capturar a Hellmuth ,cómo nos cuenta en un interesante artículo Emilio Ocampo al que alude Juan Bautista Yofre en una reciente publicación

Es de destacar que entonces Alemania había perdido al 6.º Ejército en Stalingrado y al Afrika Korps en Libia pero a pesar de estas derrotas, Ramírez y un grupo de oficiales del GOU creían que Hitler aún podía ganar la guerra.

Obviamente estos coqueteos entre Argentina y el nazismo no le cayeron en gracia a los Aliados.

Churchill declaró: “Todos sentimos profundamente… que en este tiempo de pruebas Argentina no haya ocupado un lugar al lado de la libertad, uniéndose, en vez de ello al mal”.

Hasta Stalin dijo: “Yo no estoy a favor de los argentinos, no me gustan…”, con estas palabras se refería a la actitud de postergar una definicion especulando qué bando ganaría la guerra. Stalin estaba tan indignado con esto que consideraba una traición que merecía un castigo por la tibieza demostrada.

Al final la presión logró que el 27 de marzo el gobierno del general Edelmiro Farrell declarará la guerra a una Alemania que habría de colapsar en pocos días.

Aun así, existió una oposición del canciller Molotov al ingreso de Argentina en las Naciones Unidas y solo fue aceptada después de arduas negociaciones. José Arce, el primer representante argentino en dicha institución declaró en su primera intervención: “Si alguna vez (Argentina) cometió errores, ha concluido por rectificarlos”…

NO FUE GRATIS

La neutralidad argentina no fue gratis y así lo entendió el canciller Di Tella durante el gobierno del Dr. Menem. Argentina no puede estar aislada del mundo, pero ¿de qué lado debe estar?

Durante el kirchnerinato se permitió el establecimiento de una base china en el país (¿Soberania?) y el presidente Alberto Fernández se entrevistó con Putin. Acepto las vacunas Sputnik de dudosa capacidad terapéutica durante la pandemia (en medio de un show mediático), pero cuando las cosas se pusieron complicadas con el FMI fue a pedirle a Biden asistencia económica sin sonrojarse.

Cómo está ayudando ya no fue suficiente Massa pidió swaps chinos… Mientras no se llegue a una conflagración mundial, Argentina podrá jugar a ser el pedigüeno del grupo, pero ¿podemos continuar con ese juego que linda con la hipocresía mientras corra sangre en las planicies de Ucrania o las calles de Gaza o en alguna isla lejana del Oriente?

GIRO COPERNICANO

El gobierno de Javier Milei ha dado un giro copernicano en las relaciones internacionales que ha sido aceptado por los distintos grupos políticos con menos restricciones que los cambios económicos de la ley Omnibus. Cómo siempre, lo urgente tapa lo importante.

La presencia del presidente de Ucrania en la asunción de Milei es un signo inequívoco de la adhesión argentina a una estructura mundial.

Salir del grupo de los países no alineados , suspensión de los vuelos a Cuba es solo un acto simbolico cubierto por una piadosa excusa económica. El próximo viaje a Israel es un sello que marca el final de una etapa de dobleces y el inicio de una nueva posición en el tablero de las naciones.

Y todo esto acontece cuando el mundo está más cerca de esa medianoche apocalíptica.

¿De qué lado de la historia estará Argentina si se desata una nueva guerra ?Hoy la respuesta es más clara que hace unos meses .Argentina ya sabe de qué lado estará.

Todo conflicto geopolítico tiene su grado de incertidumbre, por un lado, Estados Unidos viene de perder una guerra en Afganistán y aun duele la derrota de Vietnam ( aunque sublima esa perdida con films dónde surgen los americanos como ganadores morales , porque las guerras no solo se ganan en el campo de batalla sino en los libros ,la pintura y el cine )

Estados Unidos está en manos de un presidente al borde de la senilidad y un conflicto electoral entre antípodas políticas.

Putin debió recurrir a la censura y la represión para ocultar el malestar de su pueblo y está demorando mucho más de lo calculado para derrotar a una nación que ha demostrado su intención de pelear hasta las últimas consecuencias.

China está viviendo una baja popularidad de su conducción de la manos de una disminución de la productividad de su poderosa maquinaria industrial. La excusa de recuperar Taiwán actuaría como un estímulo a la unión nacional, pero necesariamente tendrá la respuesta inmediata de Estados Unidos y Japón.

Es un final de resultado incierto… y eso de que la historia la escriben los que ganan (o los que mejor la cuentan) sigue teniendo vigencia.

Así que para saber quiénes serán “los buenos y los malos” se deberá esperar al día después de la contienda que no aceptará tibios, ni indiferentes.