A 200 años de la sublevación federal de Arequito
Germen del federalismo provincial, vio el nacimiento de los futuros caudillos. De las autonomías de las provincias al inicio de la guerra civil, todo tuvo su mojón en este hecho histórico en el sur santafesino.
Por Pablo A. Vázquez *
Conmemoración en principio confusa para el neófito, ya que se reivindica la desobediencia de subordinados en armas y la deposición de sus superiores, que, en apariencias, abrió el camino a nuestra guerra civil.
Los sucesos de Mayo de 1810 trajeron aparejados acciones armadas contra los realistas, con triunfos y derrotas, junto a cambios de gobiernos y el debate central de como debíamos gobernarnos.
Primera Junta, Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, fueron ensayos políticos que decantaron en la erección de un Director Supremo, un suerte de Presidente -para un futuro sistema presidencialista-, o un Primer Ministro -en caso de prosperar las diversas tentativas monárquicas-, según como se analice en perspectiva histórica.
A su vez estuvo en disputa el rol de Buenos Aires, o égida centralista que subordinaba a las demás provincias, o mancomunada a la par de las otras unidades político administrativas, integrantes de las Provincias Unidas del río de La Plata.
Tras la declaración de Independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816, por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se decidió nombrar como Director Supremo a Martín Pueyrredón. Dicho cargo de gobierno, con pretensiones nacionales, podía servir tanto en una república formal como en una proyectada monarquía.
Se maceró la idea de una regencia lusitana, con un heredero de la Casa Braganza, lo que permitiría unir los territorios del Brasil con los rioplatenses, pero para ello se debía eliminar un obstáculo: José Gervasio de Artigas.
El caudillo argentino oriental, que ya había declarado la independencia en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) en 1815, y Protector de la Liga de los Pueblos Libres (La Banda Oriental-actual República Oriental del Uruguay-, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fé, y parte de córdoba y de la provincia d eBuenos Aires) peleaba en dos frentes: contra los portugueses, con la ayuda de Andrés Guacurari (Andresito) en las Misiones Orientales; y contra los porteños, que detestan su proyecto popular.
Mientras que el general José de San Martín se reusó a intervenir militarmente contra los caudillos federales -y así no ser partícipe de la guerra civil en ciernes-, el general Manuel Belgrano, a cargo del Ejército del Norte, fue a Córdoba por pedido de Pueyrredón, para enfrentar a las fuerzas de Estanislao López, quien se había erigido como gobernador de la provincia de Santa Fe, desconociendo la autoridad directorial.
Eso implicaba abandonar el proyecto libertador, cosa que San Martín y Belgrano no hicieron, aunque este último fue más contemplativo con el mando de Pueyrredón.
El Directorio y parte de la elite porteña, en cambio, pensaba en un rey: caído el postulante de Braganza, apareció un francés, el Duque de Orleans, aunque tampoco pudo cuajar. Sería el Duque de Luca, un Borbón hijo de una hermana del rey español Fernando VII y de Luis, rey de Etruria (efímero Estado en el norte de la actual Italia bajo el imperio napoleónico).
Mientras Artigas sufrió derrota tras derrota, y San Martín continuó su gesta libertadora en Chile, Belgrano se retiró a Tucumán por temas de su quebrantada salud.
Pueyrredón, en tanto, impuso en 1819 con el Congreso "de Tucumán" que sesionaba en Buenos Aires, nuestra primer Constitución, de carácter unitaria, centralista y con aroma a monárquica. Rondeau, como nuevo Director Supremo, ordenó al Ejército del Norte, ahora al mando del general Francisco de la Cruz, con su segundo, Jefe del Estado mayor, Juan Bautista Bustos reprimir a Estanislao López y los caudillos del Litoral, seguidores de Artigas.
POSTA DE AREQUITO
El 8 de enero de 1820, en la Posta de Arequito, al sur de la provincia de Santa Fé, "Juan Bautista Bustos, Alejandro Heredia y José María Paz fueron -al decir de Fermín Chávez en Historia del país de los argentinos (1978)- los principales promotores de este movimiento, republicano y federalista, que vino a echar por tierra el proyecto de coronar al Duque de Luca".
Mario Arturo Serrano, en "Arequito ¿Por qué se sublevó el Ejército del Norte? (1996)", se preguntó: "¿Qué ocurrió esa noche en las unidades del Ejército, que diera origen y motivo a que la agrupación de tan honroso historial contra el enemigo exterior desapareciera como fuerza nacional, absorbida por la confusión de la guerra civil?". Y el citado autor se contesta: "Cuando las tropas salieron de Capilla del Pilar, era conocida la falta de cohesión que existía en las unidades. Muchos oficiales manifestaban claramente que no estaban dispuestos a emplear las armas contra sus hermanos del Litoral y los soldados y clases -que en su mayoría eran oriundos del Norte y Centro- con la marcha hacia Buenos Aires interpretaban que se alejaban de sus hogares para ir en defensa de una causa que les era indiferente. Y, por si eso fuera poco, el descrédito del Directorio era absoluto, en tanto el federalismo cada día contaba con mayor cantidad de simpatizantes".
Para otros, esto fue el simple interés personal de su máximo promotor. Mirta Zaida lobato y Juan Suriano en "Atlas Histórico de la Argentina (2006)" afirmaron: "Bustos quería sublevar el ejército, desconocer la autoridad nacional, volverse sobre Córdoba, apoderarse de su gobierno y transformarla en un nuevo centro de poder, independiente de las influencias de Buenos Aires y del Litoral. Bustos se hizo elegir gobernador de Córdoba, apoyándose en el grupo antiartiguista y en el ejército, e invitó a todas las provincias a un congreso. El caudillo ofreció ayuda a San Martín y Güemes, anuló al artiguismo local y entró en relaciones amistosas con López".
Este último razonamiento choca, en parte, con el papel que les cupo al resto de los oficiales, cuyos intereses no se subordinaron a la lógica personal de Bustos. Para el caso Alejandro Heredia, según Jorge Newton en la biografía sobre el tucumano de 1972, "es uno de los promotores del motín de Arequito. (pero él) sólo piensa en volver con sus tropas hacia la frontera norte, para luchar contra los ejércitos españoles que amenazan a la provincia de Salta". Ni que decir de Paz, eterno rival de Bustos por el dominio de Córdoba.
En tal caso confluyeron intereses personales con una perspectiva federalista en las acciones de los conjurados, que el tiempo luego resignificó como un Grito Federal.
GERMEM DEL FEDERALISMO
Germen del federalismo provincial, vio el nacimiento de los futuros caudillos Bustos, en Córdoba, y Heredia en Tucumán, ambos federales; y de Paz, y hasta de Lamadrid (éste fiel a de la Cruz) en el bando unitario. López con Ramírez "El Supremo Entrerriano" derrotaron, a los días en Cepeda, a los porteños. Fue el fin del Directorio, de la constitución unitaria, y que las provincias aceptasen sin pelear las órdenes de Buenos Aires.
De las autonomías de las provincias al inicio de la guerra civil, todo tuvo su mojón en este hecho histórico en el sur santafesino.
* Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas
