La Prensa
Historias del conurbano

Economía e inseguridad en relaciones simétricas; ¿Cargarse a Sergio Berni resuelve el problema?

“Sin estabilidad macroeconómica no hay paz social, pero sin paz social no hay estabilidad macroeconómica”, esta frase fue pronunciada por Sergio Massa el 18 de agosto pasado en una reunión del Council de las Américas ante importantes empresarios. Llevaba 15 días como titular del Palacio de Hacienda y su descripción coincidía con lo que estaba pasando por esos días en el conurbano bonaerense.

El octavo mes del año, complejo y plagado de incertidumbres, en diversos distritos las acciones violentas aumentaron por encima de la media. Desde distintas secretarias de seguridad aseguran que es lineal el crecimiento del delito y la violencia, con las turbulencias económicas.

Más allá del delito consolidado que no disminuye y va mutando. La semana pasada, el secretario de seguridad del distrito de San Miguel -gobernado por Cambiemos - Héctor Calvente recibió en su despacho a un grupo de periodistas para explicar los alcances de la política para prevenir el delito en la comuna. Fue horas después que el propio intendente Jaime Méndez con el senador Joaquín De La Torre - este jueves lanza su candidatura a gobernador junto con Patricia Bullrich- recibieran al intendente de Ituzaingó Alberto Descalzo para firmar un convenio en el cual se implantará el programa “Ojos en Alerta” creado por quienes gobiernan San Miguel y con expansión en casi una veintena de comunas del país. Esta semana se sumó Bariloche a la iniciativa.

Pero lo interesante fueron las declaraciones posteriores. Está claro que los intendentes están unidos a la hora de reclamar acciones al gobierno provincial en materia de prevención del delito y combate del mismo. Aún con matices comparten el mismo reclamo donde Sergio Berni, el por ahora ministro de seguridad, es el blanco de las críticas.

"Los intendentes creemos y pedimos una ley para las policías locales o municipales que no sea la bonaerense sino un instrumento de los municipios. Para nosotros es fundamental porque los vecinos a los que vienen a reclamarle es al intendente”, sostuvo Descalzo sobre la petición que pone tensión en el vínculo con Kicillof y Berni. Sobre ese punto, Descalzo le respondió a este medio: “El (por Berni) declaró que estaba de acuerdo así que le pedimos al gobernador hace unos días justamente esto. Por eso estaremos yendo al senado y a diputados para crear una ley que tenga que ver con nuestra idea”.

La tensión con el ministro de seguridad no es nueva. Pero su profundización de estas horas está vinculada a la relación con Axel Kicillof. El tema fue adelantado la semana pasada en este espacio cuando se dio cuenta del pedido de los intendentes para que los fondos nacionales que recibe la provincia, más allá de la coparticipación, se repartan con esa lógica en las intendencias y que estas no estén atadas a la recaudación bonaerense. En estas horas se repetirá un encuentro con Axel Kicillof para insistir en esos pedidos.

El hecho que Cristina Kirchner haya puesto en escena el jueves pasado la necesidad de enviar gendarmes a las comunas envalentonó a los intendentes. Hay una relación de mutua conveniencia con la vicepresidenta. Ella los necesita (menos) de lo que intendentes a ella. Pero se requieren. Hace tiempo que la liga de intendentes, en la que tiene mayor relevancia

Martín Insaurralde, insiste con apartar a Berni del ministerio de seguridad. Lo describió con absoluta crudeza un experimentado observador de la política bonaerense con lazos en todos los sectores. “Berni no es una figura de importancia dentro del PJ de la provincia, le quieren “comer” otro brazo a Kicillof. Esa es la verdadera pelea. Ese el objetivo central y le pegan a Berni para pegarle a él”. Desde otra oficina provincial sostienen que por ahora no se irá el
ministro. Si bien la embestida se profundizó, la difusión de su dudoso incremento patrimonial, con imágenes de su presencia en remate de
carísima hacienda incluida, lo van a sostener en el cargo. Es de manual.

Nadie entrega a un funcionario cuando más le pegan. “Si se entrega un funcionario en el momento que más lo castigan, después te llevan puesto el gobierno entero”, explica un intendente con cientos de batalla sobre sus espaldas. Conclusión: por ahora, el informe en el programa Periodismo para Todos lo erosiona ante la opinión pública, pero lo sostiene en el cargo. Es más, en el entorno del médico militar están convencidos que lanzará el operativo Sol, el último en su gestión de cuatro años. Siempre es una fecha clave. El año pasado se decía lo mismo. Y Berni se quedó.

“Si dice todo lo que dice siendo ministro te imaginas afuera, sería insostenible”, explicó a este medio un operador político con oficinas en La Plata.¿Quién lo sostiene al ministro? La respuesta siempre fue la misma: Cristina Kirchner. Y ahora parece ser más Axel Kicillof que la propia vicepresidenta. “Le arrastra la marca al gobernador”, metáfora futbolera para describir el aguante. Ideal en tiempos mundialistas.

Lo cierto que la inseguridad es de los principales temas a resolver y que no se logra. Desde hace mucho tiempo lo único que sucede es una profundización del delito y de la violencia. El domingo, en declaraciones a una radio, el intendente de Tigre, Julio Zamora sostuvo que si no había una rápida acción, el conurbano pronto será similar a Rosario. Si es que ya no es. De más está describir qué sucede en Rosario.

Las estadísticas permiten observar con claridad la frase de Massa del comienzo de la nota. Ante problemas económicos severos la violencia aumenta de manera considerable. En agosto pasado, en un distrito del conurbano (San Miguel) los hechos detectados fueron 145, el mes anterior fueron 94 y en septiembre, cuando llegó algo de calma ante las primera acciones de Massa, cayó a 127.

El 33% de lo registrado en agosto correspondió a violencia y lesiones con motivaciones indeterminadas, el 32% a violencia familiar, el 15% de género, el 14% en riña y el 5% entre vecinos.

Con el mes de diciembre a la vuelta de la esquina, el temor en las comunas es que estos hechos se repitan y aumenten. La tensión social está latente y es inundada con recursos del Estado para contener la olla a presión. Mientras tanto, Sergio Massa hace malabares para bajar la inflación, Cristina Kirchner construye, una vez más su ineludible centralidad, Alberto Fernández cree que aún tiene alguna chance, los intendentes avanzan sobre Axel Kicillof, en Cambiemos la interna se profundiza, Mauricio Macri sigue en el mundial y es tildado de “mufa”, mientras Javier Milei sigue captando adhesiones juveniles y no tanto.

Argentina. Aquí y ahora. Nadie podrá decir que se aburre. Para todo lo demás está Suiza, como dijo , alguna vez, la ex ministra de seguridad Sabina Frederic.