La Prensa
Historias del conurbano

¿Y si Cristina Kirchner ya no es garantía?

La ex presidente encabeza los sondeos en el GBA, pero asoma un leve debilitamiento de su figura al ritmo de la inflación. El gobernador Axel Kicillof evita a Fernández para no quedar asociado a su gobierno y piensa en reelegirse. Los intendentes arman sus propias estrategias.

Cristina Kirchner habló de economía por primera vez de forma pública tras la asunción de Sergio Massa como titular de la cartera de Hacienda. Fue tras conocerse el indicador de la pobreza y, sobre todo, el aumento de la indigencia, es decir, aquellas personas que no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria mensual. Pidió más acción para con las empresas alimenticias. Lo que muchos creyeron ver como su primera crítica a la gestión del ex intendente de Tigre no es otra cosa que el grito desesperado para evitar continuar con la pérdida de apoyo en sus sectores históricos, quienes sin plata en el bolsillo no se conforman con relatos épicos o teorías de lawfare.

Lo que ve Cristina es lo mismo que empieza a observarse en los sondeos que envían a realizar los intendentes en sus territorios. Y comienzan a preguntarse: ¿Cristina Kirchner sigue siendo una garantía electoral?

SONDEOS

La situación global no se ha modificado. La vicepresidente encabeza los sondeos en el Gran Buenos Aires cuando la pregunta es a "quién votarías para presidente si hoy fueran las elecciones". Sí sucede que se achicó el acompañamiento. Mide menos que hace un mes. Y en este camino de alta inflación, quizá hoy mida más que dentro de 30 días. De allí que se comprendan las reacciones del núcleo duro de la líder política del Frente de Todos.

En su reaparición pública, Máximo Kirchner lo dejó claro en Morón. El presidente del PJ bonaerense eligió un distrito que es conducido por quienes han confrontado con el peronismo desde que llegaron al poder local: Martín Sabbatella, ungido intendente en 1999 luego de haber sido actor principal en la segunda destitución de Juan Carlos Rousselot un año antes. Si bien formó su partido Nuevo Encuentro, a la jefatura comunal llegó como candidato de la Alianza en 1999 desde el Frepaso. Un ejemplo claro de lo que Jorge Asís llama "el frepasito tardío" para explicar las adyacencias ideologías de Cristina Kirchner.

La reciente encuesta de la consultora Trespuntocero dirigida por Héctor Timmnerman y Shila Vilker muestra con mucha claridad el verdadero problema que aqueja al oficialismo en sus planes electorales: la inflación. Ante la consulta sobre cuál debería ser el principal problema económico que el próximo gobierno debería resolver, la respuesta es contundente. Casi el 60 por ciento dice la inflación y el resto de los temas están ligados a la economía: pobreza (11,9%), impuestos (9,9%), deuda externa (4,7%), desempleo (4,2%), caída de la producción (2,8%), aumento del dólar (2%).

RECLAMOS HISTORICOS

Como se aprecia, históricos reclamos como la inseguridad no aparece. Tampoco la corrupción. Este relevamiento coincide con la mayoría de los que se hacen a diario. Días atrás, un intendente de la zona norte del Gran Buenos Aires recibió en su escritorio un trabajo de propia elaboración y el resultado no lo sorprendió: en su distrito, que no puede ser catalogado de ultra K, encabeza Cristina Kirchner seguida por Javier Milei. La asociación es inmediata. Si la inflación es el principal problema a resolver, la percepción es que ambos son los más proclives a poder hacerlo. Con métodos absolutamente contrapuestos. Las alarmas ya se encendieron hace tiempo en los territorios. Son muchos los intendentes que rezan para que no llegue la llamada desde presidencia para encabezar un acto con Alberto Fernández.

La última incursión de Fernández al conurbano fue esta semana en Malvinas Argentinas donde con Sergio Massa anunciaron el sostenimiento de los subsidios a los clubes de barrio para las tarifas de servicios públicos. No estuvo Axel Kicillof en un distrito donde el intendente es Leonardo Nardini -hoy de licencia- que ocupa el cargo de ministro de Infraestructura provincial. El acto, además, se leyó como un gesto al senador Luis Vivona, sobre todo de parte de Massa. El legislador de Malvinas Argentinas tiene un recorrido largo relacionado con el deporte social, cargo que ocupó en el gobierno de Cristina Kirchner y que impulsa con iniciativas desde la cámara alta bonaerense.

AXEL, EL INVISIBLE

El gobernador bonaerense Axel Kicillof, sindicado como el más cercano asesor de Cristina Kirchner en materia económica, se hace todo lo invisible que puede sobre estas cuestiones. Lejos de sus pretensiones iniciales, donde era todo lo contrario, el mandatario bonaerense aplica la lógica de Daniel Scioli cuando gobernó. Tiene razones para hacerlo.

Si los problemas mayores son económicos, para qué aparecer junto a Fernández y Massa ahora, se convencen en el círculo más cercano al ex ministro de economía. Así lo demuestra su agenda de las últimas semanas. No hay acto junto a Fernández y muy pocos con miembros del gobierno nacional. Apenas con los intendentes de los distritos a donde concurre.

Es cierto que el gobernador bonaerense tiene una ventaja con la que no contó Daniel Scioli para cimentar su candidatura. La canilla de fondos hacia la provincia de Buenos Aires nunca se detuvo, es más, se eleva constantemente. El frente gremial está ordenado, sobre todo el docente que es el más ruidoso. Hasta comparte actos políticos con Roberto Baradel quien sería la pluma ideológica de la plataforma de gobierno en la materia. La inseguridad no es una sensación, pero sí una manera de vivir. Es una lamentable costumbre. Es decir, si no lo roza la situación económica, Axel Kicillof tiene serias chances de pasar por el medio de la coyuntura nacional y las distritales. Ciertas encuestas lo evidencian.

Ese mismo análisis lo hacen quienes preparan y planifican las campañas bonaerenses de los candidatos de la oposición. Se preguntan si es posible imponer un nombre que sobresalga de la puja nacional. Todos saben que el escenario de 2015 ya no se repetirá. Aquel que llevó a María Eugenia Vidal a ganar la gobernación. La fragmentación que asoma en Juntos por el Cambio hace más compleja la labor para conquistar la colina bonaerense.

¿SE DEBILITA?

El contexto hace que los intendentes se refugien en sus distritos y prevalezca la gestión local. No están seguros de que puedan eliminarse las PASO, pero no les preocupa demasiado a sus aspiraciones. Es más, saben que si son oficialismo es difícil que le armen competencia interna. Y además, le sirven como tester para corregir o profundizar de cara a la elección general. El enfoque sobre sus propios gobiernos para despegarse lo más posible de la realidad nacional es un tema que no los alcanza a todos por igual.

El factor Cristina Kirchner como aspiradora de votos, de a poco, comienza a debilitarse. Dormir en la tranquilidad de compartir la lista con la vicepresidente si es candidata no asoma con el mismo nivel de certeza que en otros tiempos. El problema es que hoy nadie les propone algo mejor. Tantas veces se anunciaron rebeliones de alcaldes que mencionarlo una vez más cansa. La última y única real fue en el 2013 cuando se armó el Frente Renovador con Sergio Massa y un grupo de alcaldes. Le ganaron a Cristina Kirchner. El año que viene habrán pasado 10 años de aquello. De esos intendentes muchos ya no gobiernan sus distritos, otros están en Juntos por el Cambio -Joaquín de la Torre busca ser gobernador- y el líder de entonces es el ministro de Economía de hoy. El mismo que intenta salvar del naufragio al invento electoral de Cristina Kirchner: el Frente de Todos.