La Prensa
Doctrina Social de la Iglesia

Las ideas de Enrique Shaw

En una ingeniosa columna, Juan Carlos de Pablo entrevistó a Enrique Shaw. Se trata, por cierto, de una situación verosímil dado que, el empresario argentino "en rumbo a los altares", estudioso y aplicador de la Doctrina de la Iglesia en el mundo económico, falleció el 27 de agosto de 1962 y La Nación publicó la nota de De Pablo el 9 de septiembre de 2012. Allí, el economista argentino le pregunta a Enrique Shaw sobre el sistema de asignaciones familiares, creado el 15 de julio de 1957 para los asalariados del comercio y la industria.­

"El decreto 7913/57 -fue una de las respuestas principales-, para el personal de las empresas comerciales privadas, dispuso que los asalariados recibirían m$n (pesos moneda nacional) 150 mensuales por cada hijo menor de 15 años o incapacitado. El esquema se financiaría con un aporte de 4% de los salarios, implementado a través de un Fondo Compensador; cada empleador calcularía la diferencia entre el 4% de los salarios abonados y las asignaciones familiares efectivamente pagadas, depositando la diferencia si era positiva o solicitando el correspondiente reintegro si era negativa. El decreto 7914 dispuso exactamente lo mismo para el personal de empresas industriales privadas, financiado con un aporte de 5% de las remuneraciones, por ser más grande el tamaño de las familias". "La equidad aconseja que no sean sólo las propias familias quienes afronten lo que cuesta criar a los hijos -se agrega en la entrevista imaginada por Juan Carlos de Pablo-. La educación gratuita se proporciona en especie, pero otras ayudas deben realizarse en efectivo. Dado que la productividad de los servicios laborales es independiente del tamaño de la familia del asalariado, si la ley obligara a abonar asignaciones familiares sin crear un mecanismo compensatorio, en el sector formal de la economía primero conseguirían trabajo los solteros, luego los casados sin hijos y por último los casados con hijos; por lo cual buena parte de estos últimos terminarían trabajando en el sector informal".­

Es interesante citar un fragmento de Enrique Shaw a propósito de los proyectos de ley mencionados -el destacado es mío-: "Para que haya justicia y paz y se avance en la calidad de vida de la población es necesario hacer acciones concretas, que resuelvan problemas de la vida cotidiana. La implantación legal del salario familiar requirió de muchos estudios técnicos, jurídicos y económicos. No había oposición a este proyecto, pero nadie se molestaba en hacer los estudios previos".­

Como señala Sara, la hija de Enrique Shaw, en `Viviendo con alegría. Testimonios y breve biografía de Enrique Shaw' (Buenos Aires, Editorial Claretiana, 2017, página 205), su padre "trabajó mucho en lo relacionado con mejoras en las condiciones laborales. Su gran consideración a la familia lo motivó a contribuir a ella a través de la legislación".­

Enrique Shaw, con otros colegas suyos y bajo su amable y firme conducción, se las ingeniaron y llegaron hasta el último paso que estaba bajo su responsabilidad para que, finalmente, el Poder Ejecutivo de la Nación firmara los decretos 7913/57 (asignaciones familiares para el personal de las empresas comerciales privadas) y el 7914/57 (asignaciones familiares para el personal de empresas industriales privadas). Con el correr del tiempo, el sistema se generalizó y es muy probable que la mayoría de las familias que gozan de los salarios familiares no conozcan ni la "historia" ni a quiénes estuvieron detrás del asunto.­

Hoy el empresariado argentino, en sus diversas expresiones gremiales, tiene la enorme posibilidad de proponer un plan de acción articulado con los gobiernos nacional, provinciales y, en alguna medida, también municipales y los correspondientes poderes legislativos en beneficio de las familias argentinas, especialmente las numerosas.­

Familias numerosas como la del mismo Enrique Shaw que, no sin sacrificios, sacó adelante la economía doméstica pensando y actuando, simultáneamente, en las de sus compatriotas. Es razonable pensar que el santo empresario argentino se alegraría de que esa iniciativa la encabezara la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (Acde), fundada por él, junto a otros pares, en 1952.­

En beneficio de las familias argentinas, especialmente las numerosas, se les podría dar curso a proyectos como los siguientes: * CREDITOS BLANDOS, accesibles a la mayoría de la población que está cada vez más lejos del acceso a una vivienda con planes atractivos en el Interior del país y fuera de las grandes urbes y su periferia (por ejemplo, el Area Metropolitana de Buenos Aires o Amba). * BENEFICIOS A LAS FAMILIAS NUMEROSAS, por ejemplo, mediante la aplicación de subsidios y exenciones impositivas a los matrimonios con más de tres hijos. * FACILIDADES PARA PODER COMPRAR UN AUTO FAMILIAR.­

Como dijo el santo empresario argentino: "No había oposición, pero nadie se molestaba en hacer los estudios previos".­