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Covid largo sin haber padecido covid, el tema del que evitan hablar investigadores y médicos

Las semejanzas que se han encontrado entre los síntomas persistentes tras sufrir la infección y aquellos que se dan en personas que se han inoculado contra la enfermedad. Los tratamientos que buscan contrarrestar las secuelas.

El negacionismo se ha convertido en uno de los signos de estos tiempos, en especial entre médicos e investigadores que pretenden ignorar por completo, o hacerse los distraídos, ante fenómenos que ponen en entredicho el discurso que la mayoría de ellos ha repetido en los últimos casi tres años. Un ejemplo de esto son los casos bien documentados de personas que presentan síntomas de ‘covid largo’ sin siquiera haber contraído la enfermedad. Lo que es imposible de soslayar es que estos cuadros se presentan en aquellos que se han vacunado contra el covid. El hecho de que “muchos médicos e investigadores evitan cuidadosamente hablar de esta cuestión” fue reconocido hasta por la revista Science en enero último, según lo hace notar la doctora Yuhong Dong, en un artículo que titula "¿Por qué se parecen tanto el covid largo y las lesiones por vacunas?”
Dong, quien es doctora en medicina y en enfermedades infecciosas, recoge la experiencia citada en Science de Arianne Dressen, una mujer que nunca se infectó con el virus del SARS-CoV-2 pero después de que se le administrara la vacuna de AstraZeneca en un ensayo clínico, desarrolló síntomas similares a los del covid largo. “Su visión se volvió borrosa, empezó a experimentar acúfenos. Sus síntomas empeoraron rápidamente, con frecuencias cardíacas fluctuantes, debilidad muscular grave y descargas eléctricas internas debilitantes. Además, un médico le diagnosticó ansiedad”, escribe Dong, para luego agregar: “Dressen, que vive en Utah, solía ser profesora de jardín de infantes y escaladora. Sin embargo, tras enfermar, ahora pasa la mayor parte de su tiempo en un cuarto oscuro”.
El artículo de la reconocida revista científica sugiere que las vacunas pueden causar síntomas raros similares a los de un covid largo. 
En cuanto al significado del término ‘covid largo’, Dong -quien es directora científica y cofundadora de una empresa suiza de biotecnología- detalla que las primeras tres o cuatro semanas de la infección por covid-19 son el periodo de infección aguda, tras el cual los síntomas se alivian gradualmente. Sin embargo, algunos pacientes siguen padeciendo síntomas antiguos o nuevos después de este periodo agudo, que puede durar meses o incluso más de un año.
“Según el Journal of the American Medical Association (JAMA), una media del 32% de los pacientes sigue teniendo uno o dos síntomas y el 55% tiene tres o más síntomas, 60 días después de la primera aparición de los síntomas del covid-19. Se trata de las denominadas condiciones post-covid, comúnmente llamadas ‘covid largo’”, puntualiza la experta, quien aclara que el covid largo puede afectar a múltiples órganos del cuerpo y causar síntomas sistémicos como fatiga y fiebre. “Las estadísticas muestran que los síntomas más comunes del covid largo son la fatiga, la dificultad para respirar, el dolor en las articulaciones y el dolor en el pecho. La fatiga crónica y la falta de concentración que muchas personas experimentan tras una infección por covid-19 también pueden ser síntomas del covid largo”, añade.
Dong indica además que la mitad de los síntomas más comunes del covid largo son neurológicos y psiquiátricos, como problemas de memoria, trastornos del sueño, niebla cerebral, ansiedad, depresión, trastornos del olfato o del gusto, mareos y dolor de cabeza.
“Si bien la patogénesis del covid largo sigue siendo un misterio para los científicos, éstos han tratado de analizar las características del virus y han sugerido varias posibilidades para el mecanismo de formación del covid largo”, prosigue Dong.
En esa línea, hace referencia a un artículo publicado en la revista Nature Immunology, en el que inmunólogos de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí de Nueva York sugirieron cuatro posibles causas para el desarrollo del covid largo, entre ellas la persistencia del virus en el organismo; una respuesta inmunitaria defectuosa que difiere la respuesta inflamatoria; una respuesta inmunitaria que ataca a las células normales y provoca una enfermedad autoinmune; y daños virales del endotelio, que provocan coágulos de sangre, lo que da lugar a problemas de salud cardiovascular.
MOTIVO DE PREOCUPACION
“Sin embargo, lo sorprendente es que algunas personas que no contrajeron covid-19 pero sí recibieron las vacunas también desarrollaron síntomas similares a los del covid largo”
, subraya Dong, quien menciona que frente a la evasión de este tema por parte de médicos e investigadores, el inmunólogo William Murphy, de la Universidad de California, sostiene: "No debemos tener aversión a los eventos adversos. Entender las vacunas es más importante que decir que todo es seguro". 
Respecto de los eventos adversos causados por las vacunas y su similitud con los síntomas del covid largo, la especialista en enfermedades infecciosas detalla que tres meses después del lanzamiento de sus vacunas covid-19, Pfizer había recogido 42.086 informes de eventos adversos, que sumaban un total de 158.893 eventos adversos. “El 60 % de estos casos fueron identificados previamente por personal médico, y el 65% de estos casos procedían del Reino Unido y de los Estados Unidos, donde los sistemas sanitarios están bien desarrollados”, aclara Dong, para luego añadir: “Cabe destacar que el tiempo medio de aparición de estos eventos adversos fue de 1 a 3 días después de la vacunación, con una fuerte correlación temporal”.
Al comparar los síntomas del covid largo con los efectos adversos comunes de las vacunas covid, está claro que existen importantes similitudes, dice Dong. “Ambos afectan a múltiples órganos de todo el cuerpo, y sus síntomas incluyen dificultades respiratorias, niebla mental, fatiga, trastornos del sueño, enfermedades cardiovasculares y enfermedades autoinmunes, entre otros”, expresa.
La médica explica que los eventos adversos que se asemejan a los síntomas del covid largo pueden deberse a la proteína espiga (spike). “Las vacunas covid estimulan el cuerpo de diferentes maneras, utilizando la proteína espiga para reforzar la inmunidad del cuerpo. La proteína espiga es como una llave para que el virus SARS-CoV-2 entre en las células humanas y también es el marcador que permite a las células inmunitarias reconocer el virus”, precisa Dong.
“En un principio, se pensaba que la proteína espiga sólo podía guiar al virus para que entrara en las células, pero posteriormente se descubrió que la propia proteína espiga tiene efectos patógenos multifacéticos”, enfatiza.
En el artículo de Science -apunta Dong- Murphy sugiere que el mecanismo patológico de las proteínas espiga en el organismo puede explicar el origen de los síntomas del covid largo y algunos efectos secundarios raros de la vacuna.
1.Lesión pulmonar aguda causada por la proteína espiga. “Se sabe que la infección por covid-19 causa daños en los pulmones, y algunas personas han experimentado síntomas respiratorios similares después de la vacunación”, escribe la médica y especialista en enfermedades infecciosas.
“En un estudio publicado en la revista American Journal of Physiology-Lung Cellular and Molecular Physiology, investigadores de la Universidad de Virginia introdujeron la subunidad S1 de la proteína espiga del SARS-CoV-2 en la tráquea de ratones transgénicos con receptores ACE2. Descubrieron que la propia proteína espiga podía causar lesiones pulmonares agudas incluso en ausencia de virus intactos”, relata, para luego agregar: “A continuación, el estudio analizó el líquido de lavaje broncoalveolar y el suero de los ratones y descubrió que la proteína espiga provocaba un aumento sustancial de varios factores inflamatorios, como la interleucina 6 y el factor de necrosis tumoral alfa".
2.Las proteínas espiga aumentan significativamente el riesgo de enfermedades cardíacas.
Además de provocar lesiones pulmonares, las proteínas de espiga también pueden causar daños cardiovasculares y aumentar el riesgo de cardiopatías, puntualiza Dong.
Cita un estudio publicado en la revista Clinical Science, en el que un equipo de investigadores de medicina traslacional de la Universidad de Bristol (Reino Unido) descubrió el mecanismo por el que las proteínas espiga dañan el corazón.
“Las proteínas de espiga pueden provocar de forma independiente una serie de reacciones en cadena en los pericitos cardíacos a través de los receptores CD147, que incluyen la inflamación, la disfunción vascular y, en última instancia, la enfermedad cardíaca. Los pericitos cardíacos desempeñan un papel fundamental en la regulación del flujo sanguíneo en el corazón, y expresan receptores CD147 en grandes cantidades, incluso más que los receptores ACE2”, subraya la médica.
Esta conclusión coincide con la de otro estudio publicado en la revista Circulation. “En este estudio se encuestó a 566 personas y se analizaron sus puntuaciones PULS (PULS Cardiac Test by Predictive Health Diagnostics Co.) de 3 a 5 meses antes y de 2 a 10 semanas después de su segunda dosis de vacunas de ARNm. La puntuación PULS puede predecir el riesgo de que una persona desarrolle un síndrome coronario agudo a los cinco años, que es una enfermedad cardíaca potencialmente mortal”, añade.
El estudio descubrió que, tras la segunda dosis de la vacuna, la puntuación media de PULS de los participantes aumentó del 11% antes de la vacunación al 25%, “lo que supone más del doble de riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular”, remarca Dong.
3. El virus SARS-CoV-2 daña las mitocondrias y los nervios. La especialista en enfermedades infecciosas señala un estudio publicado en la revista Circulation Research, que ha descubierto que el virus SARS-CoV-2 provoca la fragmentación de las estructuras mitocondriales de las células. 
“Las mitocondrias son las fábricas de suministro de energía de nuestras células humanas. El cerebro humano, la retina, el corazón y las células del músculo esquelético son ricos en mitocondrias, ya que requieren un gran suministro de energía para garantizar sus actividades fisiológicas normales. Si las mitocondrias están dañadas, no pueden producir suficiente trifosfato de adenosina (ATP) para la energía celular, lo que provoca fatiga, debilidad, niebla mental y otros síntomas”, argumenta.
Además, el virus del SARS-CoV-2 puede dañar directamente las células nerviosas, causando anormalidades, degeneración e incluso la muerte de estas células, lo que puede causar más problemas neurológicos en los pacientes, prosigue.
DIFERENCIAS
Sin embargo, las funciones que desempeñan en el organismo las proteínas espiga aportadas por la vacunación y la infección no son exactamente las mismas, según aclara Dong.
“La gran mayoría de las infecciones por covid-19 se transmiten por gotas, y el virus entra primero en las vías respiratorias y los pulmones, por lo que las células de las vías respiratorias son las primeras en infectarse. La infección hace que las células humanas acaben lisándose, liberando un gran número de nuevas partículas de virus que entran en el torrente sanguíneo”, precisa.
En cambio -contrasta Dong- las vacunas se inyectan en los músculos, siendo el músculo deltoides el lugar de inyección preferido. Por lo tanto, la proteína espiga no entra primero en el torrente sanguíneo. Tras la inyección de una vacuna en el músculo, una gran parte de la dosis restante permanece en el líquido intercelular y se excreta a través del sistema linfático.
“Los ganglios linfáticos son los principales lugares de la respuesta inmunitaria. Por lo tanto, las vacunas tienen un mayor impacto en el sistema inmunitario y es más probable que causen enfermedades autoinmunes, miocarditis, pericarditis y patologías neurológicas que las proteínas del virus”, concluye.
TRATAMIENTOS
En la actualidad, se han diseñado protocolos que buscan reducir el impacto del covid largo o de los posibles efectos adversos producidos por la vacunación contra esta enfermedad. Así, por ejemplo, los especialistas del Front Line Covid-19 Critical Care Alliance (FLCCC) publican en su sitio web -bajo el título “I-Recover”- tanto las características del tratamiento de las secuelas persistentes del covid, como de las lesiones posteriores a la inoculación. El equipo, liderado por el especialista en cuidados intensivos y pulmonares Paul Marik, aclara que estos tratamientos deben ser individualizados según los signos y síntomas clínicos que presente cada afectado, y deben iniciarse de manera temprana a fin de lograr una mejor respuesta.