La Prensa

Drogas: ¿a dónde vamos?

Un juez nos requiere insistentemente por un joven de 18 años para que lo atendamos. Lo recibimos. Vivió en la calle. Comenzó a consumir a los ocho años (ahí sentí un estremecimiento muy grande y una gran empatía con su sufrimiento). Tíos consumidores, padre consumidor. Todo un contexto mortífero. Cocaína al por mayor y con un declive cultural y familiar notable. Vivía en zonas muy marginales. Su mensaje era de un pedido de ayuda muy grande. La necesidad de una palabra ante una sociedad tan química e inhumana. ­

Pregunté en un grupo de más de 20 pacientes cuántos habían comenzado a consumir temprana edad y varios me dijeron que empezaron entre los ocho y diez años y otros que consumieron durante más de 20 años.­

Es lo contrario a lo que recomiendan los organismos internacionales: desanimar el consumo inicial en edades juveniles y promover la detección precoz. Sin embargo, vemos cómo el consumo es cada vez más infantil y la detección precoz para acudir a un tratamiento parece no existir.­

El informe del 27 de junio de este año de Naciones Unidas (Informe Mundial sobre Drogas 2022 - Oficina para las Drogas y el Delito, ONUD) revela que la Argentina está en el primer lugar de consumo de cocaína en América Latina, seguida por Uruguay y Chile. Esto no nos llama la atención a los que trabajamos en la clínica cotidianamente.­

Más y más consumidores de cocaína se acercan a pedir ayuda, también organismos de la Justicia lo solicitan y personas de todas las edades. Ganamos la `Libertadores' -no de fútbol precisamente- del consumo de cocaína y así podemos entender los diversos fenómenos delictivos y las emergencias psiquiátricas que debemos enfrentar.­

A su vez, la popularización del cannabis en todas sus formas: `porro', flores, vapeo y comestibles con cannabis se da también en nuestro medio, y sobre esto alerta la organización médica Unity Health Toronto y el CIEM. En Canadá (país entregado al consumo libre de marihuana) han aumentado las visitas a urgencias y las hospitalizaciones en un 22 por ciento entre los que consumen esta droga y los que no la consumen.­

Aparecen lesiones físicas graves como automutilaciones, intentos de suicidios y trastornos respiratorios por el daño al sistema respiratorio de esta droga. El estudio mostró que 1 de cada 25 personas que consumen cannabis acudirá a emergencias, a servicios de urgencias o será ingresada en un hospital en el plazo de un año tras consumirlo. Me pregunto: ¿será escuchado esto por las autoridades políticas? ¿Se privilegiará la ganancia y la plusvalía (tanto estatal, porque se cobran impuestos o de los ilegales que ganan mucho más y la hacen más potente y por ende más letal) a costa de miles de enfermos?­

El estudio médico informa sobre los grandes daños a la salud con el consumo de cannabis. Se observa en los Estados Unidos que han liberado el uso del cannabis el aumento de las patologías psicóticas como la esquizofrenia. ¿Importará esto?­

"Los resultados de nuestra investigación apoyan que los profesionales de la salud y el gobierno deberían desaconsejar el consumo recreativo de cannabis en la población general'', afirmó el doctor Vozoris, que también es científico del CIEM. Teniendo en cuenta el contexto de la despenalización del cannabis en Canadá, que muy probablemente ha facilitado la ampliación del consumo de este producto en la población, es necesario que nuestros dirigentes sanitarios y políticos realicen más esfuerzos para educar y recordar a los ciudadanos los efectos nocivos del cannabis en la salud. ¿Palabras al viento en nuestro país?­

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CULTURA QUIMICA­

Todo esto habrá que leerlo en clave cultural. El adicto parece molestar incluso en los servicios médicos y la `medicalización' parece ser la otra cara de la liberación del consumo en la sociedad. Medicalización es tratar el síntoma (suero y tranquilizantes) y, después, a la calle. Son servicios de `puerta giratoria' o `tintorerías' con personas que atienden con bata blanca en los nuevos `lavaderos' que se han creado.­

Mientras escribo este artículo uno de mis más queridos alumnos, que trabaja en Valencia, me manda un informe (Dr. Caivano) lleno quizás de nostalgia de lo que deben ser los tratamientos científicos que habíamos visto en las pasantías y lecturas en la universidad. Me dice: Para el que consume opioides se practica la `doma, pura y dura', o sea dar metadona (opioide menos letal) y a la casa; que no molesten, pero nunca tratan de sacarlo con un tratamiento esta droga. Toda una generación "siente que está esclavizada a la metadona''. Solo la Cruz Roja se ocupa de ellos, me sigue diciendo asombrado. A su vez me informa del aumento de suicidios en toda España que está entregada a la cultura del consumo y de la mercancía del ser humano.­

Me alerta también sobre la implantación cultural del cannabis (como aquí) y el sitio www.valencia adicciones.es dedica uno de sus estudios al daño de la marihuana sintética que posee alta toxicidad por la incidencia de una alta dosis del principio adictivo THC (tetrahidrocannabinol). Se llama en España `pescao' y es entre 10 y 100 veces mas potente que la marihuana. Los daños cerebrales son notorios y esta industria del cannabis contrata los mejores y más `perversos' químicos para crear nuevas mezclas. Desde 2008, la Unión Europea descubrió 700 nuevas sustancias psicoactivas y de ellas 180 eran nuevos cannabinoides sintéticos.­

Así encontramos: agitación, náuseas, latidos cardíacos en las guardias; delirios, accidentes cerebro-vasculares, convulsiones, ataques cardíacos, descomposición del tejido muscular, daño renal, vómitos prolongados, e incluso la muerte. El síndrome de abstinencia es muy fuerte.­

Por otra parte, el mismo informe de la ONU afirma que la legalización del cannabis en los Estados Unidos ha impulsado el consumo diario de productos especialmente potentes, o sea con altas dosis de THC no reguladas por nadie.­

Esto aumentó el nivel anual de suicidios, trastornos psiquiátricos y hospitalizaciones. Recomienda quizás un poco tarde "poner la salud y la seguridad pública por encima de los beneficios comerciales de los mercados de marihuana legal (tanto del mercado estatal que cobra impuestos como del ilegal que no paga impuestos y la vende más potente)''.­

En la pandemia, estudios de la Ciudad de Buenos Aires hablan que la marihuana fue la droga más consumida.­

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EN EL MIENTRAS TANTO­

Ante este panorama `epi-pandémico' de consumo necesitamos -quizás- recordar algunas verdades de control de la prevalencia en aumento de los problemas adictivos:­

A. Desanimar el uso inicial.­

B. Programas de detección precoz.­

C. Promover programas de tratamiento sobre bases científicas.­

D. Política preventiva masiva acerca del daño de las drogas y de la participación de las familias en esta tarea.­