La Prensa

Italia, humillada por un cabo del ejército norcoreano

El baúl de los recuerdos. La squadra azzurra sufrió en 1966 una de sus mayores decepciones mundialistas. Fue eliminada por los asiáticos, que la vencieron con un gol del hasta entonces desconocido Pak Doo Ik.

“¿Reservar vuelo? Si nosotros nos vamos a clasificar…”. Myung Rye Hyun, técnico de Corea del Norte, dio una muestra de inesperado optimismo cuando lo consultaron si la delegación asiática pensaba en dejar Inglaterra luego del último partido de la fase de grupos contra Italia. El entrenador demostró que su confianza no era infundada: con un gol de un cabo del ejército llamado Pak Doo Ik, su equipo dio cuenta de la squadra azzurra produciéndole en el Mundial de 1966 una de las derrotas más inesperadas y humillantes de la historia.

Edmondo Fabbri, su colega italiano, daba por descontado el acceso a los cuartos de final. Si bien su selección había vencido a Chile y perdido con la Unión Soviética, no veía en Corea del Norte un escollo que pudiera quitarle el sueño. Tanto es así que optó por hacer siete cambios con la intención de cuidar físicamente a sus jugadores para el compromiso de la fase siguiente contra Portugal.

Corea del Norte era el participante más exótico de la octava Copa del Mundo. El plantel había sido designado por Kim Il-Sung, el jefe del Estado entre 1948 y 1994. El dictador, llamado “Gran Líder” por el aparato propagandístico del gobierno, escogió a 22 miembros del ejército y les encomendó que al menos consiguieran un triunfo para darles una alegría a los habitantes del país que había nacido con la división de la península de Corea en 1945.

Ninguno de los integrantes del seleccionado que comandaba Myung Rye Hyun era profesional. El conjunto asiático practicaba un fútbol muy ofensivo, con gran despliegue físico y nula preocupación por cuidar su retaguardia. “Nuestro Gran Líder decía que para ser un buen futbolista tenías que correr rápido y patear con precisión”, contó el DT en el documental inglés El juego de sus vidas (The Game of Their Lives), realizado en 2002 por Daniel Gordon.

Cuando el 19 de julio del ´66 Corea del Norte pisó el césped del desaparecido estadio Ayresome Park, en Middlesbrough, tal vez solo el técnico intuía que algo histórico estaba a punto de ocurrir.

Italia contaba en sus filas con Sandro Mazzola y Gianni Rivera, dos futbolistas de excelentes condiciones, con uno de los mejores defensores del mundo como Giacinto Facchetti y con un famoso arquero llamado Enrico Albertosi. Más allá de que Fabbri les había dado descanso a otros pilares como los zagueros Tarcisio Burgnich, Roberto Rosato y Sandro Salvadore y los atacantes Luigi Meroni y Ezio Pascutti, su equipo asumió desde el comienzo del partido el control de las acciones.

Las posibilidades de los azzurri empezaron a naufragar cuando a los 35 minutos debió dejar la cancha el capitán Giacomo Bulgarelli, víctima de una lesión. En esa época no estaban permitidos los cambios, por lo que los europeos jugaron casi una hora con un hombre menos. Un rato después de la salida del mediocampista del Bologna, un fulminante contraataque coreano derivó en un violento remate cruzado de Pak Doo Ik que doblegó a Albertosi.

El autor del gol era un cabo del ejército de 22 años. Ese tanto le valió que lo ascendieran a sargento. Durante mucho tiempo se dijo que era dentista, lo que quedó en la historia como un gran mito, pues jamás desempeñó esa profesión. En realidad, antes de sumarse a las fuerzas armadas trabajó en una imprenta y un tiempo después del Mundial dejó el fútbol y las armas y ejerció como profesor de educación física.

Las menos de 20 mil personas que presenciaban el encuentro rápidamente comprendieron que se estaba produciendo un fenómeno inesperado. Entonces redoblaron el aliento para el elenco asiático, al que ya desde el pitazo inicial apoyaban por su condición de presunto candidato seguro a la derrota.

Las huestes de Fabbri quedaron sumidas en la desesperación. Durante los segundos 45 minutos fueron una y otra vez contra el arco defendido por Lee Chang Myung. El guardavalla, de solo 19 años y apenas 1,68 metro de estatura, fue un obstáculo enorme y se quedó con todos y cada uno de los intentos de los italianos.

El marcador se mantuvo inalterable y Corea del Norte accedió a los cuartos de final. Los asiáticos no tenían alojamiento contratado para el resto del torneo y fueron albergados por una institución religiosa. Dejaron Inglaterra derrotados 5-3 por Portugal en un partido en el que amagaron con dar otra enorme sorpresa, ya que al cabo de 22 minutos se imponían 3-0, pero no pudieron con la ferocidad goleadora del implacable Eusebio, La Pantera Negra de Mozambique.

La leyenda cuenta que los italianos procuraron disimular el papelón aduciendo que los coreanos habían cambiado a todos sus jugadores de campo en el segundo tiempo y por eso corrían sin descanso. Al día siguiente del oprobioso traspié, los diarios titularon “¡Vergogna!” (“¡Vergüenza!”).

Fabbri eligió esconderse. La delegación azzurra optó por cambiar de destino y en lugar de llegar a Roma, se trasladó a Génova con la esperanza de eludir la furia de los decepcionados tifosi. No fue posible: los recibieron a tomatazos.

En cambio, Myung Rye Hyun y sus muchachos permanecieron unos días más en suelo británico. Les dieron la alegría del triunfo a sus compatriotas y sorprendieron al mundo.

LA SÍNTESIS

Corea del Norte 1 - Italia 0

Corea: Lee Chang Myung; Lim Zoong Sun, Shin Yung Kyoo, Ha Yung Won, Oh Yoon Kyung; Pak Doo Ik, Im Seung Hwi, Han Bong Zin; Pak Seung Zin, Kim Bong Hwan, Yang Seung Kook. DT: Myung Rye Hyun.

Italia: Enrico Albertosi; Spartaco Landini, Aristide Guarneri, Francesco Janich, Giacinto Facchetti; Giacomo Bulgarelli, Romano Fogli, Sandro Mazzola, Gianni Rivera; Marino Perani, Paolo Barison. DT: Edmondo Fabbri.

Incidencias

Primer tiempo: 35m Bulgarelli (I) se retira lesionado; 41m gol de Pak Doo Ik (NC).

Estadio: Ayresome Park (Middlesbrough). Árbitro: Pierre Schwinte, de Francia. Fecha: 19 de julio de 1966.