La Prensa
A un año de su muerte por coronavirus

Placa en homenaje a Julio Irigoyen, el tenor que cantaba desde su balcón durante la cuarentena

Hace un año los vecinos de Almagro que conocieron al tenor Julio Irigoyen estaban desolados. El artista, que durante la primera parte del aislamiento obligatorio se hizo conocido por ofrecer recitales desde su balcón, murió por coronavirus.

Esta noche cientos de vecinos se agolparon en la puerta de la casa de Julio, a metros de la sede de la facultad de Psicología de la UBA, en Hipólito Yrigoyen al 3200. Cerca de las 19.15 la voz de Julio volvió a resonar en el barrio. Su esposa, Mónica, y otros familiares se encontraban en la puerta del edificio. De a poco se fueron sumando en absoluta solemnidad los vecinos y curiosos transeúntes. 

Mientras sonaba la canción napolitana  «O sole mio» se descubrió una placa en homenaje "AL TENOR DE ALMAGRO JULIO "QUIQUE" IRIGOYEN" y agrega "gracias por alegrarnos con tu voz desde tu balcón. A un año de tu partida tu canto estará por siempre en el barrio y en nuestro corazón.

Irigoyen, más conocido como “el tenor de Almagro”, comenzó a cantar desde su departamento en los primeros meses del aislamiento estricto y de esta manera entretenía a sus vecinos. De hecho, algunas de sus presentaciones fueron transmitidas por televisión en diferentes programas.

Si bien no trabajaba de músico ni tampoco de cantante, con su voz el tenor acompañaba a las personas que estaban encerradas en sus hogares. Algunos incluso lo contactaban por Facebook para pedirle determinadas canciones. Se volvió viral por sus versiones del Ave María y del Himno Nacional.

Irigoyen se convirtió en símbolo justamente gracias a sus vecinos, que filmaron y subieron a las redes algunas de sus generosas e improvisadas presentaciones. Y así, de un día para el otro, el cantante que en realidad no vivía de la música se convirtió en uno de los personajes más buscados por los medios y una de las voces más escuchadas cuando los canales de televisión se hicieron eco de su historia.

Durante el encierro obligatorio, Irigoyen nunca dejó de cantar. Con el tiempo cambió el balcón por el living de su casa y se volcó a la virtualidad, brindando recitales en su cuenta de Facebook e Instagram.

Hace un año la noticia de su muerte fue lamentada por sus vecinos, que a diario a las 18 se asomaban desde sus ventanas a disfrutar del show que Irigoyen les regalaba. Por eso, y a modo de homenaje, salieron a la calle y se ubicaron en la vereda frente al edificio donde vivía el tenor para despedirlo con un sentido aplauso. En ese momento, su familia se asomó emocionada por el gesto para agradecer las muestras de apoyo y afecto en este difícil momento.

Una vecina que vive en un edificio cercano recordó: “Él nos ayudó a nosotros a saber que había otras cosas fuera de nuestro encierro para poder sobrevivir. Es lamentable que haya muerto, para la familia y los vecinos, porque él transmitía con su música que estaba vivo”.

Desde sus redes sociales, Julio estaba muy activo y compartía sus interpretaciones. Por esa vía también muchos usuarios le hicieron llegar las condolencias a su familia y especialmente a su esposa Mónica. “Fue una persona maravillosa que nos dio hermosos momentos en estos tiempos tan difíciles. Siempre estaré agradecido de haber podido escucharlo cantar”, escribió uno de ellos. Otro, por su parte, le manifestó: “Ojalá que su alma descanse en lo más alto”. Un tercero además, sostuvo: “Muy triste noticia, canta al cielo ser de luz”.