La Prensa

La desmesurada AKDé

Así como hay vidas y actividades signadas por la regularidad, existen otras que, caracterizadas por frecuentes extremos, terminan, paradójicamente, obteniendo una suerte de "regularidad de la irregularidad''.­

Lo mismo ocurre con los cuadros de fútbol. Como podemos ver, hay algunos que, aunque no carentes de tropezones, suelen marchar por un camino casi sempiternamente exitoso: en nuestro país son dos, que, no mencionaré por obvios. ­

En este caso, quiero referirme al que podríamos considerar el paradigma de la oscilación entre las alegrías de los contundentes triunfos y las tristezas de las apabullantes derrotas: el Racing Club de Avellaneda.­

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RACING 3-ALUMNI 1­

Durante la etapa llamada del amateurismo se produjeron recurrentes cismas, divisiones y reagrupamientos de los equipos participantes, de manera que, según corrían los años y los torneos, a veces un conjunto enfrentaba a ciertos cuadros y a veces a otros. Sería engorroso e innecesario consignar esos hechos en este breve artículo. (1).­

 

Racing Club fue fundado el 25 de marzo de 1903 y su primer presidente fue Arturo Artola. ­

 

Hubo que esperar hasta 1911, año en que Racing actuó por vez primera en el campeonato de primera división. ¿Cómo fue su estreno?­

Bastante digno: obtuvo, entre nueve participantes, el cuarto puesto y se dio el gusto de infligirle al campeón, es decir al célebre Alumni, su única derrota por 3 goles a 1. No está mal.­

El heptacampeonato y dos más: nueve­

 

A partir de 1913 Racing cumple la hazaña jamás emulada por ningún otro equipo de la Argentina: obtiene siete campeonatos consecutivos: 1913, 1914, 1915, 1916, 1917, 1918 y 1919.­

 

Como detalle enaltecedor, señalaré que, en 1914, 1915, 1918 y 1919, alcanzó la cima sin perder un solo partido: cuatro torneos invicto. Y, a modo de mérito adicional, en 1919 no sólo resultó invicto sino que ganó todos los partidos del certamen.­

En 1920 obtuvo el subcampeonato, a dos puntos por debajo del equipo que suele lucir una banda roja en diagonal sobre fondo blanco.­

Pero en 1921 vuelve a proclamarse campeón, sacándole doce puntos de ventaja a la susodicha banda roja.­

Los años 1922, 1923 y 1924 transcurren sin éxitos para la Academia. Tal vez un mero descanso.­

Pues, en 1925, vuelve a ceñir los laureles del campeón, habiendo triunfado en 15 encuentros, empatado en 9 y siendo derrotado en ninguno: ¡invicto por quinta vez! (2)­

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NOCHE Y TRICAMPEONATO­

 

Llegan la noche y, tras ella, el primer tricampeonato.­

 

Después de nueve brillantes cúspides se precipitan veintitrés lóbregos abismos, constituidos por otros tantos años en que la Academia no supo en qué consistía ser campeón.­

A partir de 1931 se organiza el llamado profesionalismo. Desde esa fecha y hasta 1948, transcurren dieciocho años en que Racing ni siquiera pudo atesorar un subcampeonato. Precisamente en 1948 el futuro se mostraba auspicioso para la Academia, que avanzaba rauda hacia el título, pero la huelga de futbolistas de ese año convirtió el torneo en una suerte de caos que terminó por frustrar el anhelado título.­

La línea delantera de Racing en 1948 estuvo integrada por Juan Carlos Salvini, Norberto Méndez, Rubén Bravo, Llamil Simes y Ezra Sued. Y estos mismos jugadores formaron la de 1949, aunque hay que consignar que el ubicuo Julio Gallardo (puntero derecho o izquierdo suplente, según la ocasión) jugó 20 partidos y el titular, Salvini, 17. La nueva defensa experimentó algunos cambios, y se enumera de este modo: Antonio Rodríguez; Higinio García y Nicolás Palma; Juan Carlos Fonda, Alberto Inocencio Rastelli y Ernesto Gutiérrez. Los nombrados más otras presencias esporádicas conformaron el plantel de veintiséis jugadores que, tras el extenso desierto, consiguió el primer título de la era profesional, con seis puntos de ventaja sobre el equipo de la banda roja.

 

En 1950 y 1951 se repiten los éxitos, y Racing se convierte en el primer tricampeón de la era profesional.­

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NORMALIDAD Y SEQUIA­

Luego comienza una era de, digamos, normalidad futbolística, en que se obtienen los títulos de 1958, 1961 y 1966. Parecería que se había acabado el péndulo entre los rotundos éxitos y los largos fracasos.­

 

¡Pero no! Pues, a partir de 1967, sobreviene otra extensa sequía (34 años), mayor aún que la anterior (23), que concluye en el Apertura 2001, con una ajustadísima ventaja de un punto sobre la banda roja.­

 

Se repiten los éxitos en los torneos de 2014 y 2018/2019. Enigma: ¿se avizora la normalidad.?­

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(1) Ese proceso está debidamente explicado en la Historia del fútbol amateur en la Argentina, de Jorge Iwanczuk (Buenos Aires, 1992, 398 págs.). Libro utilísimo del cual he tomado los datos relativos a aquel período.­

(2) Recordemos que Alumni mantuvo su condición de invicto en tres ocasiones: 1901, 1902 y 1907, pero en torneos mucho más breves: 1901: 4 equipos; 1902: 5 equipos; 1907: 11 equipos.­