"Me ven como Borges y soy mucho más que eso''
A punto de estrenar 'Los perros', de Nelson Valente, en teatro, Claudio Rissi se desmarca de su personaje en 'El marginal'.
A sus 65 años, Claudio Rissi no se reconoce el actor del momento, pero sí acepta que tras interpretar a Mario Borges en la serie 'El marginal' su popularidad creció a niveles que lo avergüenzan cuando va por la calle. Aun así, mantiene su humildad y por cada elogio responde con una autocrítica. Al destacarle su altura y su andar malevo contesta: "podés creer que mido cinco centímetros menos. Antes medía uno ochenta y uno y ahora estoy en uno setenta y seis, lo que es la edad''. Y mientras fuma su último cigarrillo en la puerta del teatro Picadero antes de comenzar la entrevista con La Prensa, entre elogios y comentarios rememora su paso por Cannes en 2017 cuando presentó la película 'La novia del desierto'. "Sueño con la Palma de Oro. En mi vida gané muchos premios, prestigio y elogios de parte de colegas y periodistas, pero ese es un sueño recurrente que tengo. Tal vez algún día se me dé'', dice.
Ya sentado en una de las mesas del restaurante ubicado en el ingreso al Picadero, donde este viernes regresa a las tablas con la obra 'Los perros', bajo la dirección de Nelson Valente y la compañía de María Fiorentino, Melina Petriella y Patricio Aramburu, continúa la charla.
-Le aseguro que si el jurado de Cannes viera las escenas entre Borges y Antín en `El marginal' no dudaría en darles la Palma de Oro.
-Quedaron muy buenas, sí; me lo dicen mucho. Gerardo (Romano) es un actor muy generoso, que te permite brillar. Además, nos queremos muchos. Entonces nos podemos faltar el respeto en escena porque sabemos que no es personal. El es un estudioso del guion pero conmigo se suelta. Armamos y desarmamos las escenas como nos parece. Vamos a decir lo que el guion indica, esa información el público la va a tener; ahora cómo y cuándo es un tema nuestro. Con Nicolás Furtado (Diosito) también se generó buena química. Es un gran actor.
ACTOR POPULAR
-¿Es consciente de que su personaje de Mario Borges lo convirtió en uno de los actores del momento?
-No tengo esa noción muy clara y tampoco sé si me quiero hacer cargo. Sí disfruto que me convertí en un actor popular además de prestigioso, porque por lo general no van de la mano el prestigio y la popularidad.
-Del oscuro Borges a este padre de familia en 'Los perros' atraviesa un cambio visceral.
-Y con orgullo. Que un director como Nelson Valente me convoque para el papel de Emilio me viene muy bien porque es un ejercicio que necesito. No voy a soslayar lo que me dieron personajes como Borges, el Ibáñez de 'Poliladron' o el Tatita de 'Terrenal', pero ahora el grueso del público me ve como Mario Borges y yo soy mucho más que eso. La gente cuando compra un personaje, después es fiel a ese actor y de a poco te empieza a descubrir en otros personajes y eso me reconforta. Después dicen: "mirá, el de 'Los simuladores' también''.
-¿Qué lo convenció para volver al teatro después de tantas series exitosas?
-La obra. Es una comedia dramática muy ácida, en un ámbito muy coloquial, familiar, donde sucede de todo, con un conflicto latente de establecerse en un lugar de confort que a uno le termina pareciendo abominable, pero sin coraje o imaginación para cambiar nada, hasta que explota y no sabemos qué pasa, cuál es el resultado.
-Es un gran creador de personajes. Le debe llevar su tiempo componer a cada uno.
-Considero que cada personaje habita en uno. Y no hablo solo por los actores, hablo de las personas. Solo que los actores nos animamos a meter la mano en el balde de mierda y sacar lo que el personaje necesita exteriorizar. Y ahí nos transformamos en seres amorales, porque al personaje no hay que cuestionarlo, hay que defenderlo, sea cual sea. Cuando no me conocía nadie los probaba en la calle.
-No creo que haya ido por ahí matando gente como Borges o Ibáñez.
(Sonríe) -No, pero cuando estaba en el Conservatorio de Arte Dramático tuve que componer a un ciego y me puse unos lentes, conseguí un bastón y me tomé el 37 haciendo de ciego. Me dieron el asiento, me hice bajar en Corrientes y Rodríguez Peña, y ahí dejé de transpirar porque temía que se dieran cuenta y que piensen que les estaba tomando el pelo. Muy inconsciente, pero quería poner a prueba mi concentración ante semejante situación. También copiaba los pasos de la gente. Borges camina sacando pecho y despega un poquito los talones, como si le tiraran los gemelos. Yo empiezo a armar el personaje desde los pies. De Emilio tengo algunas cosas también.
POLILADRON
En la historia de Claudio Rissi hay hitos importantes. Es un patrón que se repitió en inolvidables éxitos de la televisión argentina, de esos que cambian el rumbo de la historia. Estuvo en 'Poliladron', `Los simuladores' y desde el inicio de 'El marginal'. Programas que pavimentaron un estilo estético y narrativo y que fueron biblias para los directores que llegaron después.
"Poliladron' fue un quiebre en todo sentido -admite Rissi-. Su primer director fue Fernando Spiner y empezó a trabajar con tres cámaras juntas. No ponchaba, grababa con las tres y después editaba, al estilo del cine. Y Adrián Suar aprovechó la nueva tecnología para hacer un producto de calidad como nunca se había visto. Además, contrató una agencia de efectos especiales, lo que quedaba entusiasmaba a todos. Cuando hicimos la explosión de la fábrica que quema a mi personaje, el fuego que sentí en la espalda nunca me lo voy a olvidar. Claro que estaban todas las medidas de seguridad, pero tanto despliegue por una escena nunca lo vi. Parecía Hollywood''.
-¿Qué le generó que lo convocaran para encarnar al padre de Diego Maradona en 'Sueño bendito'?
-Alegría y curiosidad. ¿Pero sabés que aún no la vi? No tengo Amazon. Diego es Diego, no murió, sigue estando. Más allá de la admiración por Messi o ahora por Mbappé, Diego genera otra cosa. Verlo a Diego en una cancha era de un estilo sublime. Más elegante que Alain Delon y George Clooney juntos. Y te sorprendía todo el tiempo porque iba en contra de la ley física. ¿Cómo metió ese tiro libre para el Nápoli? Hoy sería una gran estrella del Cirque du Soleil.
-No me lo imaginaba futbolero.
-Cuando me propusieron ser Chitoro (Don Diego) acepté sin dudarlo. Y aunque reconozco que no tengo mucha participación en la serie, seguía lo que hacía Pepe Monje, que era yo de joven, y algunos videos de Maradona con su papá. En uno Diego le dice a no sé quién "este es un llorón'', por su padre, pero lo dijo con un cariño...Y eso me formó el personaje. Don Diego era muy sensible. Espero que su familia se haya sentido respetada con mi papel.
MARGINAL
-¿A qué atribuye el éxito de 'El marginal'?
-Luis Ortega le imprimió un rumbo a la serie, a los personajes, y acertó en todo. La iba a dirigir Caetano y la terminó dirigiendo él. Y cambió muchas cosas. Mi personaje creo se iba a llamar Peralta y terminó siendo Borges. Hoy algunos asocian Borges al germen del mal pero Borges es uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Eso es Luis Ortega. Un director de fuste. Me hace acordar a Favio y su manera de trabajar. El fue el mentor de Borges y todo lo que siguió después. La quinta temporada ya está grabada, aunque no sé cuándo saldrá.
-La pregunta de rigor: ¿cómo vivió la pandemia?
-Me encontró en el Chaco generando una familia. Estaba con mi pareja, con su hijo y con su perro. Y aunque disfruté de cosas que no eran habituales en mí, se me comía la cabeza porque más allá de lo económico, el actor tiene una energía que no sabe dónde depositarla cuando no trabaja. No saber qué hacer y no tener horizontes claros me hacía mal. Lo que no me interesó fue hacer teatro con el celular, streaming o esas cosas. Me sentía un imbécil actuando frente a un teléfono.
-¿Cuáles son las expectativas para esta obra que está por estrenar en el Picadero?
-Las mejores. En principio quisiera hacerla durante todo este año. En España, que es donde se estrenó con otro elenco, dijeron "congela la sonrisa''. Te estás riendo hasta que caés en la cuenta de que te estás riendo de algo que no es gracioso. Que esos personajes pueden ser tus tíos, tus padres o hasta vos mismo. Si logro que Emilio consiga la mitad de elogios que Tatita tuvo en 'Terrenal', mi último gran éxito en teatro, seré feliz.
