La Prensa
Buena Data en La Prensa­

Invisibilizados­

 

­A veces sentimos que nuestra participación en una democracia se restringe a un acto eleccionario cada dos o cuatro años.­

No está de más recordar que hay diferentes niveles de participación en la vida social y que en cierto sentido, hacerlo, no solo es un derecho, sino también nuestro deber como ciudadanos.­

Es cierto que, cualquiera sea el tinte político del gobierno, unos pocos participan de las decisiones y un sector mayor, pero también restringido, puede pertenecer a los grupos asesores y consultivos sobre temas específicos. Aun así, la información: estar al tanto de lo que sucede, cuáles son las opiniones que circulan para la toma de decisiones, el diagnóstico y las alternativas, nos pertenece a todos. "El pueblo quiere saber de qué se trata" valió en 1810, tanto como hoy.­

­LA CIENCIA Y LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD­

La modernidad se caracterizó por una fe absoluta en las bondades de la ciencia y la tecnología. El ideal de un futuro reluciente, casi perfecto donde quedaran erradicadas la injusticia y las enfermedades poco a poco se fue marchitando. La naturaleza humana caída seguía mostrando su perfil imperfecto y vulnerable. De todos modos, aún permaneció durante mucho tiempo más el ideal de la ciencia como forma de aproximarse a la verdad de la realidad.­

Mayoritariamente seguimos entendiendo a la ciencia como un conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada, que son obtenidos a través de la observación y la experimentación. Aunque sin la fe inquebrantable de antaño, la gente común confía en que el avance de la ciencia le va a procurar un futuro mejor.­

Más allá de estas consideraciones y las distintas definiciones que podrían darse según la rama científica a la que nos estemos refiriendo, hay algo en común que la delimita: la ciencia no es simple opinión, no es dogma y necesita contrastarse para avanzar.­

­LA DIVULGACIÓN DE LO CIENTÍFICO­

 

Para estar informados, una tarea que no es menor, es la del divulgador. Las verdades que la ciencia descubre, muchas veces se encuentran ocultas por tecnicismos, necesarios para la especificidad del lenguaje científico y para el diálogo entre pares, pero poco accesibles para el lego. Llevar esos conocimientos al público general es una tarea loable y requiere no solo de conocimientos, sino también de apertura mental para transmitir lo más objetivamente posible los nuevos conocimientos.­

Si bien estas reflexiones sobre la ciencia y su divulgación son válidas para diferentes temas, es verdad que algunos nos afectan en nuestra vida cotidiana, más que otros. Es probable que no necesitemos estar al tanto de los nuevos descubrimientos espaciales, pero cuando estos hallazgos afectan directamente nuestra salud, vida en comunidad y patrimonio, es un derecho y un deber estar informados. Tal es el caso de todo lo referente al Covid 19, las inoculaciones para prevenirlo, y las políticas sanitarias que se adoptan.­

­CUANDO LA CIENCIA SE HACE DOGMA­

Desde hace meses grupos de profesionales de gran trayectoria, expertos en infectología, epidemiología, virología y otras especialidades están pidiendo un debate abierto. Llama poderosamente la atención que aún no lo hayan logrado, dado que la ciencia, normalmente avanza a partir de la contrastación y de someter a juicio sus conclusiones. La refutabilidad es uno de los pilares del conocimiento científico. Respecto de este tema, hoy, la ciencia oficial no admite duda en contrario, actúa como dogma de fe con su sistema de creyentes, "sacerdotes", "símbolos de culto" y "castigos divinos".­

... Y LA DIVULGACIÓN PROPAGANDA­

Muy pocos periodistas salen a mostrar una versión diferente de los hechos corriendo el riesgo de ser denostados y maltratados: Verónica Ressia de Canal 26, Viviana Canosa, la española Cristina Martín Jiménez, Karina Mariani, Agustina Sucri y otros columnistas de este diario.­

Muy pocos se animan a dar voz a los que contradicen el discurso oficial y lo manifiestan. Por ejemplo, el sábado pasado se realizó otra marcha contra el pase sanitario desde la plaza de la República hasta la Plaza de mayo, y otra vez los medios de comunicación -que ya a esta altura deberían llamarse medios al servicio del poder político- volvieron a ignorarla. Se calcula que concurrieron más de 10.000 personas.­

Gracias a Dios existen otras formas de enterarse además de la televisión, la radio y los diarios. A esta altura es muy evidente que la mayoría de los medios tradicionales responden a la corrección política y las pocas veces que hacen mención a los que se oponen a la obligatoriedad de estas vacunas y del pase, los tratan simplemente como antivacunas. De poco sirve reiterar una y otra vez que estar en contra de estas inoculaciones experimentales no es ser antivacunas.­

Cuando la ciencia se hace dogma y la divulgación científica, propaganda, tu derecho a estar informado está siendo vulnerado.­

 

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