La Prensa
A 40 años de la Gesta de Malvinas

La larga travesía del transporte Polar ARA Bahía Paraíso (Segunda entrega)

POR FERNANDO BERNABÉ SANTOS *

Luego de su zarpada el 27 de abril de 1982 de la Base Naval Puerto Belgrano, el buque ARA Bahía Paraíso tuvo que cumplir con su tercera misión: 
`Operativo búsqueda y rescate del Crucero ARA General Belgrano'.

En virtud de los comentarios que hacían los profesionales que integraban la comisión de inspección y recepción, decían que, por la confortabilidad, servicios y resultados, era como si al hospital Pirovano de la Ciudad de Buenos Aires se lo insertará en el Bahía Paraíso.

Se incorporaron 90 hombres de sanidad (25 médicos, 60 enfermeros y 5 técnicos civiles de electromedicina responsables del mantenimiento de todos los equipos del hospital). Los recursos humanos del hospital estaban bien organizados y algunos médicos tenían experiencia en Hospitales de Campaña en zonas de catástrofe.

La capacidad final del hospital era para 300 camas y la fuerza efectiva de la Sanidad en Combate contaba con seis agentes civiles: un médico (Dr. Piñeiro) y cinco técnicos de electromedicina (Flores, López, Vilches, Ripoll y Soloaga), responsables del mantenimiento y funciona miento de los equipos del hospital.

El día 2 de mayo a las 22 horas, se recibió por mensaje naval la triste información que nos golpeó a todos, el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano. Muchos teníamos compañeros en ese gran buque de guerra y otra cosa, la comunicación fue rotunda y corta, fue otro duro golpe.

El comandante sin recibir ninguna orden de desplazamiento puso proa al sur, aplicando su olfato marinero. Recién a las 0.15 del día 3 de mayo, se nos ordenaba destacarnos a la zona del hundimiento, estábamos lejos a 800 millas náuticas y capeando un fuerte temporal (vientos de 70 km). El jefe de operaciones había calculado que teóricamente íbamos a llegar a la zona del hundimiento, el día 4 de mayo a la madrugada. Fueron siete días de operación y se realizó una minuciosa y extensa búsqueda marítima, se alcanzó a tangenciar las costas de las islas Orcadas y Sándwich del Sur. El buque rescató a balsas desplazadas por el viento, a 100 km del punto del hundimiento indicado y el 12 de mayo, se amarró en Ushuaia.

PRIMER DÍA DE RESCATE

El primer día del rescate vivimos todo, iniciamos las tareas y a medida que el tiempo transcurría, los nadadores de rescate empezaban a abordar las primeras balsas, pasaron cuatro horas y rescatamos 10 balsas, todas vacías. La incertidumbre, la preocupación y el silencio empezaron a atrapar a toda la dotación, no sabíamos nada de lo que había pasado, hasta que, a las 10,15 horas, rescatamos a los primeros sobrevivientes. Así sucesivamente, pasaron dos horas y rescatamos cuatro balsas con sobrevivientes, cada encuentro tenía su particularidad y a mí se me hace muy difícil recordar y describir cada momento, "euforia, llantos, gritos, desvanecimientos, desmayos, algunos heridos quemados, mojados y otros secos".

Los médicos atendían uno por uno a los sobrevivientes para revisarlos, darle una ducha, una muda, un uniforme completo y un rancho caliente. De los 71 sobrevivientes quedaron 16 internados en la sala general y a 7 se le practicaron intervenciones quirúrgicas (4 por quemaduras, 1 apendicitis y 2 por traumatología).

UNA ANECDOTA PERSONAL

El Crucero General Belgrano tenía una fuerza efectiva de 1093 efectivos y de ese total, había 11 compañeros míos de la Promoción CX, guardiamarinas recién recibidos. La anécdota que les cuento la divido en dos partes y siempre quedaron en mi memoria.

La primera parte, es de alegría y fue el encuentro con uno de mis compañeros, mi estimado Giorgio Franzoni, cuando nos vimos, el grito que pegamos los dos, ¡¡fue muy fuerte, un viva la patria!!, un abrazo interminable con llanto hasta que el pobre se me desvaneció en mis brazos. Estaba totalmente seco como la mayoría de los integrantes de su balsa, fue la de mayor cantidad de sobrevivientes que recuperamos, 23 hombres.

La segunda parte de la anécdota fue de tristeza, eran aproximadamente las 14 horas del día 4 de mayo y el buque se dirigía a una balsa que se divisaba a lo lejos. Había algo sobre el techo, nos íbamos acercando y se identificó a un hombre con los brazos abiertos sin señales de vida. Los nadadores bajaron y el que estaba sobre el techo era Gerardo Sevilla, otro compañero de promoción, me quedé duro, emocionado y sin palabras, todos pensamos que hasta el último momento lucho por su vida, sus brazos abiertos representaban que hasta el último momento le imploró a nuestro supremo, lamentablemente el enemigo más duro, "fue el frío". 

REPLIEGUE Y TAREA DIFÍCIL

El 12 de mayo se arribó a Ushuaia y con una emotiva ceremonia se desembarcaron los 71 sobrevivientes. Ese día, a la tarde, se tenía que entregar los cuerpos de los caídos a la Policía y teóricamente se pensaba que se los iba a trasladar directamente en las bolsas de cadáveres, pero se ordenó que había que colocarlos en un féretro. La tarea precedente sorprendió a todos y nadie estaba preparado para realizar este procedimiento, inclusive los médicos.

Los dieciocho caídos estaban conservados en un módulo de la cámara frigorífica de carga y había que descongelarlos para colocarlos en sus féretros. La tarea se llevó a cabo en el hangar bien calefaccionado y además se utilizó la marmita industrial de cocina, fueron 16 horas seguidas de un trabajo muy sensible y lleno de tristeza.

CONCLUSIONES

1. La participación en el rescate del Crucero ARA General Belgrano representó para la dotación del Bahía Paraíso, la segunda situación real vivida (la primera fue el combate de Georgia).

2. En este acontecimiento emotivo, se pudo palpar parcialmente: uno de los riesgos más dolorosos que puede vivir un marino, "abandonar el buque"... sí, uno pasa de una situación de impotencia a rápidamente sobreponerse para afrontar las adversidades de una desconocida supervivencia.

3. El Transporte Polar ARA Bahía Paraíso, fue el último buque en incorporarse al operativo de salvamento. El que más tiempo permaneció en la zona de búsqueda y rescate (7) siete días. El que tenía un sistema de maniobra que facilitaba el acercamiento a las balsas y la posterior recuperación de sobrevivientes, era como si el buque estacionará al lado de cada balsa. El que rescató a los náufragos que más alejados estaban del punto del hundimiento, los que más tiempo estuvieron en el mar y los que más frío sufrieron, pero, hay que reconocer que son los tripulantes que en forma inmediata recibieron una atención en un hospital.

4. Preparar y colocar a los caídos en los respectivos féretros, fue la tarea de mayor tristeza, nadie estaba preparado y golpeo de lleno a la dotación.

5. El grado de adiestramiento alcanzado en la primera tarea como buque hospital fue altamente satisfactorio, todas las tareas fueron cumplidas gracias al trabajo en equipo, espíritu de cuerpo y confianza profesional de toda la dotación, grupo aeronaval embarcado y sanidad en combate.

Por último, un homenaje a todos los sobrevivientes que sobrellevaron la situación límite del naufragio inesperado, en forma muy especial y sentida, a los 323 héroes combatientes que dieron su vida por la causa Malvinas. Gloria y honor y un recuerdo especial a la memoria de mis queridos compañeros, guardiamarinas Emilio Torlaschi, Gerardo Sevilla y Juan Aguirre, quienes perdieron la vida en el hundimiento del Crucero Belgrano, en nuestra memoria, ¡¡¡¡siempre Presentes!!!!

CUARTA MISION: MALVINAS

El comandante del Atlántico Sur, vio la necesidad de disponer de por lo menos un Buque Hospital, atendiendo a la complejidad de un teatro de operaciones insular que comprometía el empleo de fuerzas de aire, mar y tierra. La perspectiva cierta de que, desatado el conflicto, su duración podía ser prolongada y la necesidad, que sería imperiosa, de atender y evacuar los heridos.

En la Armada Argentina no había experiencia alguna en Buques Hospitales y en el resto de las Armadas del mundo, no la había desde la Segunda Guerra; ni en Corea, ni en Vietnam habían sido empleados.

El Bahía Paraíso era el más apto para cumplir con esta nueva tarea, en primer lugar, era nuevo y otra herramienta, era que el diseño interior de toda la popa era de un material de quita y pon.

Finalizado el operativo de búsqueda y rescate, se tuvo que dar cumplimiento a las normas de la Convención de Ginebra como buque hospital permaneciendo en Ushuaia desde el 12 al 29 de mayo para llevar a cabo las siguientes tareas:

* Pintar de blanco todo el casco, embarcaciones y helicópteros. La tarea no fue fácil, el tiempo no ayudaba, mucha aguanieve, nieve, llovizna y había que encontrar un promedio de la temperatura dado que nunca se pintó con la temperatura ideal. Todos los equipos de la unidad trabajaron día y noche para alistar el buque y los medios.

* Desembarcar todo el material y equipamiento electrónico de criptografía. A medida que transcurría el tiempo y la tarea de pintado se finalizaba, la dotación empezó a sentir la necesidad de zarpar a Malvinas para extender, curar, producir altas y entregar a nuestros combatientes la carga preciada.

LOS CUATRO VIAJES

El buque realizó cuatro viajes, dos como Puerto Argentino y dos como Puerto Stanley:

El primer viaje se cumplió desde el 30 de mayo al 8 de junio de 1982. En este viaje se trasladó a 104 heridos y 54 evacuados (mercantes) al Puerto Punta Quilla. El segundo viaje se cumplió desde el 9 de junio al 14 de junio de 1982 y se trasladó a 46 heridos al Puerto Punta Quilla.

El tercer viaje se cumplió desde el 15 de junio al 19 de junio de 1982. En este viaje se trasladó a 72 heridos y 1.800 soldados replegados al Puerto Punta Quilla. Y, por último, en el cuarto viaje que se cumplió desde el 20 de junio al 23 de junio de 1982 se trasladó a 5 heridos y 600 soldados replegados a la Base Naval Puerto Belgrano.

PRIMER CRUCE A MALVINAS

El 30 de mayo de 1982, llegó la orden de cruzar a Malvinas y surgieron algunas incertidumbres y preocupación que se detallan:

* El Reino Unido no reconocía al hospital argentino y no autorizaba el cruce a Malvinas.

* Los veedores oficiales de la Cruz Roja Internacional no estaban a bordo.

El comandante ordeno a toda la tripulación: - Armar dos bolsas de equipo, una con elementos de supervivencia y otra con abrigo. - Cubrir las guardias obligatorias y el resto debía alojarse en las superestructuras. - Mantenerse en alerta ante cualquier contingencia o emergencia.

Fue el día y la noche más larga que vivió el Bahía Paraíso, nadie pernocto y todos en vigía ante cualquier situación. Con las primeras luces del alba y a medida que entrábamos en una bruma de niebla se empezó a tranquilizar el ambiente, se llegó a Malvinas y a prepararse para cumplir el objetivo de buque hospital.

A las 7 de la mañana del día 31 de mayo, el buque llegó a Malvinas y la bruma característica de la zona, poco a poco envolvía el ambiente y apenas se estaba cruzando las islas de los leones marinos se recibía una comunicación en inglés "Stop, stop machines, first inspection, change and watch out" y enseguida de la nada aparecieron tres aeronaves inglesas sobrevolando el buque, una colgaba un cartel en castellano que decía: "Alto pare máquinas".

PRIMERA INSPECCIÓN

Dos helicópteros anavizaron y desembarcaron 30 marines que fueron los encargados de revisar todo el buque, cubierta por cubierta, rincón por rincón y abriendo las bolsas de equipos individuales.

La inspección duro casi 5 horas, peinaron todo y lo único que les llamó la atención fue la preciada carga de víveres: teníamos 450 toneladas de víveres secos y 250 toneladas de frigorizada. El segundo comandante justificó la carga en virtud de la condición de logístico y cumplimiento del protocolo antártico, siempre los buques debían contar con un stock de víveres para seis meses en caso de encallar en la Antártida. Los Marines, informaron a sus superiores y luego dieron por finalizadas las tareas.

El 31 de mayo a las 13 horas se da por finalizada la inspección y se navegó hacia Puerto Argentino.

El buque hospital en el primer viaje a Malvinas, estuvo en el Teatro de Operaciones por nueve días, desde el 31 de mayo hasta el 8 de junio de 1982. Fueron jornadas intensas, se navegó por todo el archipiélago y se vivieron muchas situaciones límites.

El 1 de junio al llegar a la boca de la Bahía Groussac, la embarcación menor el "Forrest" se coloca a proa para guiar y evitar el campo minado sembrado.

UN DETALLE DE LOS ACONTECIMIENTOS VIVIDOS

* 30 de mayo: Cruce a Malvinas, los ingleses no reconocían al buque hospital argentino, el cruce fue el día y la noche más larga que vivió la dotación.

* 31 de mayo: Primera Inspección, duro aproximadamente cinco horas.

* 1 al 3 de junio: Arribo a Puerto Argentino, embarque de heridos y descarga de víveres.

* 4 de junio: Encuentros de buques hospitales, transferencias heridos y requerimientos.

* 4 de junio: Isla Borbón, extracción heridos y aprovisionamiento de Clases I y III.

* 5 de junio: Navegación por el oeste de la isla, sorpresa por la belleza de los accidentes geográficos.

* 6 de junio: Ingreso por el sur al estrecho de San Carlos, arribo a Yapeyú (Fox) y Mitre (Howard), extracción heridos graves, evacuados y reabastecimiento de Clase I y III.

* 7 de junio: Regreso por el estrecho y encuentros con los buques: Camberra, Glasgow y Queen Elizabet.

* 8 de junio: Arribo al puerto Punta Quilla y rápidamente armar la maniobra para desembarcar a los heridos, varias ambulancias en el muelle y entrega de 104 heridos en combate y 54 evacuados (tripulación del buque mercante Río Carcarañá).

PUERTO PUNTA QUILL

Punta Quilla, era el puerto de Santa Cruz y tenía un serio inconveniente de sufrir una amplitud de marea de 11 metros. Esto generaba una serie importante de subordinaciones a dicho fenómeno que van desde la necesidad de iniciar la entrada a la Ría a una hora precisa para poder sortear la boca con pleamar, pero que asegure llegar al muelle con marea bajante para facilitar la maniobra de atraque, hasta el mantenimiento de una guardia de amarras para ir ajustándolas ante la variación continua de la altura del buque con respecto al muelle.

Desembarcar los heridos graves que teníamos era una faena difícil. El ingenio criollo, como muchas otras veces, lo resolvió. Las salas de internación general habían sido montadas en los entrepuentes de ambas bodegas del buque, las que estaban originalmente preparadas para el transporte de personal. Trasladar los heridos graves desde terapia intensiva a estas salas era relativamente fácil.

Y allí surgió la idea del "contenedor-ambulancia". Se abrieron las tapas del entrepuente, con una de las grúas del buque se tomó un contenedor de los que había en el muelle, se lo embarcó colocándolo directamente en el entrepuente y se volvieron a cerrar las tapas. Los heridos fueron instalados de a uno en el contenedor y, acompañados por un médico y un enfermero que atendían toda la asistencia que requerían, fue izado luego de abrir las tapas y colocado en el muelle al lado de las ambulancias que lo estaban aguardando. 

ANÉCDOTAS

Finalizo esta entrega con dos anécdotas: En Howard se embarcó a trece heridos y uno de ellos, estaba en una situación muy comprometida, era el subteniente Miñones que tenía un muslo destrozado y había logrado sobrevivir más de una semana casi sin asistencia. A bordo, el comandante por primera vez tuvo que presidir una junta médica en virtud que la mitad de los cirujanos decía que había que amputar la pierna y la otra que no. El desempató y determinó que se agotaran todos los recursos para conservársela, salvo que hubiera amenaza de una septicemia. El muy joven subteniente permaneció a bordo unos pocos días durante los cuales la potencial infección se mantuvo controlada. Se lo desembarcó y se lo trasladó al Hospital Militar Central. De allí, aún con su pierna, fue llevado a Bethesda, importantísimo Centro de Salud de la Marina Americana, donde infortunadamente contrajo una infección hospitalaria, que acabó con su pierna. Extraño y triste final.

El segundo recuerdo es el siguiente: Sin planificar y sin programar, creo que el buque organizó una operación que participaron las tres Fuerzas, el buque ARA, el HELO EA, y un Controlador de vuelo de la FAA. Cuando estábamos llegando al Puerto Punta Quilla, la meteorología empezaba a desmejorar y teóricamente no se podía entrar al puerto y en virtud del estado de tres heridos graves, se decidió evacuarlos urgente por medio del helicóptero Puma a Comodoro Rivadavia.

Fue un alto riesgo o una locura hacerlo volar al helicóptero con limitaciones visuales y regresar en vuelo nocturno dado que los pilotos no tenían experiencia, ni radar. Bravos los pilotos y el controlador de la Fuerza Aérea, permanentemente los controlaba por radar y los guiabas. Tuvimos mucha, mucha suerte, se cumplió la misión y regresaron en medio la oscuridad con bolsas de sangre y medicamentos para los ingleses. Aproximadamente 250 LT de sangre.

* Capitán de Navío (RE) - VGM - Tripulante del Bahía Paraíso.