La Prensa
El rincón del historiador

Peronizar la docencia

Por Marina Kabat *

En el difundido affair de la profesora de La Matanza preelectoral hay un elemento que ha pasado hasta cierto punto desapercibo. El incidente no ocurrió en un colegio de Olivos, sino en el bastión peronista de La Matanza. Ni siquiera tuvo lugar en el centro de Ramos Mejía o Haedo, sino en el corazón de Ciudad Evita. El dato, de por sí sugerente, resulta más revelador si se lo analiza con una mirada de largo plazo, pues hay una reversión de los roles tradicionales que podríamos encontrar en el peronismo clásico. Bajo las presidencias peronistas, en las escuelas y colegios el estudiantado, en su abrumadora, mayoría adhería al peronismo. No ocurría necesariamente lo mismo con los docentes a los cuales el gobierno sujetó a una férrea vigilancia en la que hasta la SIDE estuvo involucrada. Los docentes eran acechados para forzarlos a impartir la doctrina justicialista en clase.

Sea por su origen social cercano a la pequeña burguesía, sea por el peso de la tradición normalista más vinculada con la escuela laica o por los magros beneficios que el magisterio recogió en los gobiernos peronistas, a diferencia de otros colectivos laborales los docentes, sin ser en bloque opositores, tampoco constituyeron una base de apoyo del peronismo.

 

Los maestros eran el principal escollo para imponer la doctrina justicialista en las aulas. El gobierno buscó peronizar a la docencia al requerir la afiliación partidaria y presentación de ficha aval para acceder a un puesto. Además, los docentes debían presentar una ficha aval en la cual una persona firmaba como garante y daba fe de que el aspirante comulgaba con la doctrina. El texto de la misma decía: ­

"RESPONSABILIDAD DEL RECOMENDANTE.  Por la presente asumo la responsabilidad sobre las condiciones del señor.. Mi recomendado reúne las cualidades exigidas por el Excmo. Señor Presidente de la Nación, General Juan Perón, en su circular pública del 17 de junio de 1946, con referencia a candidatos a ocupar cargos en la Administración Nacional. Es decir: 1° Compenetración con el gobierno a fin de que su labor no sea obstaculizadora (...).''­

 Sin embargo, subsistían docentes designados antes del período peronista, además de que muchos otros se afiliaban solo para conseguir el cargo. El gobierno aún chocaba con dificultades para disciplinar a la docencia.

Los famosos manuales peronistas, donde los niños aprendían a leer con frases como Evita me ama, fueron obra de la gestión de Armando Méndez San Martín en el Ministerio de Educación. En 1950, en el mismo día que Perón decide nombrarlo en el cargo en remplazo de Ivanissevich, resuelve también ajustar cuentas con el cuerpo docente.­

Al exigirle la renuncia a Ivanissevich, Perón llama a Uriondo, jefe de la SIDE. Por entonces el organismo aún se llamaba CIDE -Coordinación de Informaciones del Estado. Le pide un oficial de informaciones de confianza para destruir las trenzas en el Ministerio de Instrucción Pública. Según relata Mario Walter Pereyra, mano derecha de Uriondo, este propone al capitán Carlos Alberto Palacios, quien es nombrado como adscripto de presidencia en Ministerio de Educación. Palacios sería el encargado de armar el servicio de enlace de la SIDE en el Ministerio de Educación.­

Dos documentos secretos del Ministerio de Educación dan cuenta del trabajo de inteligencia sobre los docentes y las funciones que el personal de la SIDE tenía asignadas. El documento secreto Plan básico de las informaciones necesarias en el Ministerio de Educación para alcanzar los objetivos establecidos en el II° Plan Quinquenal explicita los datos a recabar. Por ejemplo: ­

"¿Cuál es el personal docente que profesa doctrinas espirituales o políticas adversas a la doctrina nacional? ¿Cuál es el personal que sin haberse podido individualizar aun como contrario a aquella doctrina, se desempeña, no obstante, al margen de sus premisas?''.­

Un segundo documento titulado Servicio de enlace y coordinación establece cómo se obtendría esta información. Se trata del reglamento administrativo del Servicio de Información del Ministerio de Educación. Se dice que el servicio será estrictamente secreto; hará uso de enlaces e informantes. Al seleccionar a estos últimos recomienda escoger a quienes se proponen por patriotismo y no por mero interés.­

A partir del momento en que se crea este servicio, se disparan las cesantías docentes. El sindicato docente ADA, luego sucedido por la UDA, apoya en principio el desplazamiento de los trabajadores opositores. Sin embargo, las cesantías cobran tal magnitud, que luego el gremio se ve forzado a ocuparse del problema. Los despidos arbitrarios sin ningún tipo de sumario ascenderían a 1.500 hacia 1955. Ante esta situación UDA toma la defensa de algunos de los cesanteados, pero solo si ellos acreditaban su pertenencia al peronismo. 

Es decir, el gremio avalaba que se expulsara a los opositores. Solo reclamaba que se les diera a los docentes la oportunidad de defenderse de falsas acusaciones y tener la oportunidad de probar su adhesión al gobierno. El gremio ni siquiera obtuvo respuesta al pedido de reconsideración de la cesantía de probados peronistas, despedidos injustamente, según los mismos cánones del régimen. No bastaba con ser peronista, sino que se debía en todo momento desarrollar las clases de acuerdo a los lineamientos que el gobierno establecía. Cualquier crítica al mismo, en el ámbito público o privado, podía dar pie al despido. Un expediente corresponde a una profesora peronista quien, aún cesanteada seguía participando de los actos del partido, que había sido cesanteada por criticar el aumento del costo de las pensiones universitarias durante una reunión familiar.  ­

Bajo la segunda presidencia peronista el adoctrinamiento de los estudiantes era una política de estado que debía llevarse adelante en forma generalizada y uniforme. Por ello, el fuerte control ejercido sobre la docencia con el correlato de despidos masivos, práctica de la que tampoco estuvo exento el posterior gobierno militar. En los '50 la mayoría de la clase obrera adhería al peronismo. Por eso, también surgieron denuncias de familias peronistas contra docentes opositores. ­

El episodio ocurrido días atrás en La Matanza revela un panorama inverso: la docente peronista discute con un grupo de estudiantes críticos al gobierno. El comportamiento de la docente nos muestra la impotencia de una corriente política que en el pasado aspiraba a una propaganda monolítica de los logros de los planes quinquenales y hoy defiende desesperada que el Estado distribuya, en palabras de la misma profesora, una merienda de "porquería''. El episodio expresa la impotencia del Kirchnerismo. Pues, los estudiantes no son tontos y no hay doctrina capaz de enseñar a agradecer la miseria.­

* Autora de Perónleaks, una relectura del peronismo en base a sus documentos secretos, 1943-1955.­