El teatro no sabe de barreras

Comienza la segunda edición del Festival Akróasis de nuevos dramaturgos, en la sala Border.

Doce obras de teatro a estrenar y más de 160 personas involucradas en las distintas etapas del proceso creativo. Los números de la segunda edición del Festival Akróasis más que duplican la producción y la participación registrada en el encuentro inaugural, desarrollado en mayo de 2019.

El Festival Akróasis tiene su origen en un taller de dramaturgia que lleva adelante el actor, cantante y director Pedro Velázquez, quien desde el inicio del proyecto se propuso "que las obras nuevas no queden guardadas en un cajón sino que lleguen a su estreno''. En el camino hasta alcanzar esa meta deben atravesar tres etapas: la de escritorio (la escritura), el contacto de ese material con el director y los actores (segunda dramaturgia) y el encuentro final de la obra con el público.

En esta segunda edición del Festival el proceso comenzó en agosto de 2019 y estuvo atravesado por la pandemia. Un ciclo que debió ser de un año se extendió a dos, pero finalmente mañana se producirá el debut de los primeros títulos, que marcan el inicio de un cronograma de estrenos que se extenderá hasta mediados de octubre.

"Entre la enorme cantidad y variedad de materiales que se presentaron a la convocatoria seleccioné primero unas 25 propuestas, de las que finalmente doce llegan ahora a la instancia final'', explica Velázquez en diálogo con La Prensa. El Festival debió modificar su fecha de realización presencial al menos tres veces, pero tuvo un anticipo en formato virtual ('Mini-Akro') a fines del año pasado. Maxi López, a cargo de la coordinación de producción, fue una ficha clave para capear la tormenta que representó la crisis sanitaria en un proyecto de esta envergadura.

-Pedro, ¿en algún momento pensó que no llegaría a concretar esta edición?

-Si digo que no, te miento. Los momentos de crisis existieron, pero tratar de salir adelante en un contexto tan complejo resultó para mí y para todo el equipo de Akróasis un aliento, una bocanada de aire fresco y una proyección necesaria hacia algo concreto en medio de tanta incertidumbre. Hubo momentos en que dije 'ya está, no podemos seguir', pero esa idea nació y murió en el mismo segundo. Mi objetivo personal, que era poder decir 'estrenamos', finalmente se transformó en algo colectivo.

-¿Identifica un común denominador en la temática de las obras?

-Sí, y no fue algo buscado: la muerte irrumpe como un elemento transversal a todas ellas. Hace unos días hicimos una suerte de encuesta entre los y las dramaturgas y les pedimos que resuman en cinco palabras su obra, y muchos respondieron 'muerte'. Pero no lo tomo con un sentido trágico sino como la muerte de algo para dar lugar al nacimiento de otra cosa. En algunas de las obras la muerte aparece como algo concreto, literal, y en otras se hace presente a través de metáforas. Si bien la escritura de los libros comenzó antes de la pandemia, en la mitad del proceso nos agarró el aislamiento y seguimos por Zoom, desde el encierro. Eso hizo que se colaran cuestiones del presente, muy actuales.

 

SUSTENTABLE

Hay un aspecto de Akróasis al que Velázquez le asigna especial importancia: es un festival de teatro sustentable. "Esto es algo que cobra mucho sentido en el contexto actual -sostiene-. Cada noticia sobre los incendios forestales, sobre las inundaciones y el cambio climático no hizo más que reconfirmar en mí la necesidad de seguir esta línea. La idea surgió en el mismo momento en que le propuse a Ileana Vallejos que fuera la coordinadora de arte de todo el Festival''.

Tras el cierre de la primera edición hubo dos preguntas que actuaron como disparador: "¿qué hacemos con las escenografías que ya no se van a usar? Y, ¿tenemos el dinero necesario para invertir en nuevas escenografías?'' Fue así que comenzaron a darle vida a los mundos que habitan las nuevas obras con materiales de descarte, tanto en lo reacionado con a los decorados como con el vestuario. "Fue un gran esfuerzo de parte de todos, sumado al trabajo exquisito de Ileana, que llevó adelante la investigación y asesoró a vestuaristas y escenógrafos en la realización de todo lo necesario''.

Un imprevisto cambio de sala (inicialmente el evento estaba programado para La Mueca) terminó por cerrar el círculo: el Teatro Border (Godoy Cruz 1838, Palermo), donde este fin de semana debutan dos de las obras, es el primero sustentable en la Argentina, diseñado especialmente para lograr un uso más eficiente de la energía y construido con materiales ecológicos y reutilizables.

La programación se inaugura mañana sábado a las 11 con el estreno del musical 'No es fácil escucharla', de Vicki Municoy, con música de Fernando Nazar y dirección de Wilfredo Parra. A las 15 será el turno de otro musical, 'En la piel de la cebolla', de Dai Vera y Gabs Inti, bajo la dirección de Nicolás Serraiti. En el resto de las fechas se intercalan también obras de texto (la grilla completa se puede consultar en @akroasis.dramaturgia).

"No me considero el padre de este proyecto -aclara el mentor de Akróasis-. Acá no existe un escalafón, más bien somos como hermanos encolumnados detrás de un objetivo: que el Festival se realice y que todos los que formamos parte nos sintamos acompañados en este camino que hemos elegido''.