CON PERDON DE LA PALABRA

Una escritora cipaya

La señora Beatriz Sarlo ha sacado patente de cipaya integral al afirmar que las Malvinas son territorio británico y que el patriótico intento de recobrarlas por las armas fue un acto psicótico. Aclaro que cipayos eran los hindúes que combatían contra su país a favor de Inglaterra, en las guerras coloniales del siglo XIX.

Además, Sarlo no parece estar mayormente informada en materia histórica. Porque si el intento de recobrar las islas podría ser discutible, ya que la desproporción de fuerzas entre Gran Bretaña y la Argentina lo tornaba temerario, el hecho de que los ingleses las hayan usurpado sin aducir razones está fuera de duda.

Repaso los antecedentes históricos del caso. Aunque existen versiones en el sentido de que hayan sido avistadas por Américo Vespucio, que navegaba bajo bandera española, no caben dudas en cuanto a que fueron vislumbradas por la tripulación de la carabela San Antonio, desprendida por una tormenta de la flota de Magallanes, en 1520. Una larga serie de gobernadores, designados desde Buenos Aires, se sucedieron rigiendo el archipiélago.

La soberanía sobre el mismo derivaba del Tratado de Tordesillas, que recogió las disposiciones pontificias de dividir el Atlántico entre España y Portugal.

Y fue la Argentina, ya independiente, la que otorgó en concesión a Luis Vernet las Islas Malvinas.

Aunque, en enero de 1833, se presentó en la rada de Puerto Soledad, capital de las Malvinas, la corbeta británica Clío, al mando del capitán John James Onsolw, que las ocupó a nombre de la corona inglesa, interrogado éste respecto a si habían entrado en guerra Gran Bretaña y la Argentina, no adujo razón alguna para justificar la usurpación.

Nuestro país reitera anualmente ante las Naciones Unidas su reclamo territorial.

En cuanto a la decisión de retomarlas por la fuerza, dije que resultaba un gesto opinable por haber sido acaso temerario. Sin embargo, lo que no tiene nada de opinable es el patriotismo que alimentó el intento. Y tampoco está definitivamente en claro que haya sido temerario pues, en primer lugar, no se sabía que los Estados Unidos apoyarían a Inglaterra con material bélico, incluido el misil Side Winder en etapa de experimentación, que perseguía las fuentes de calor producido por la turbina de los aviones jet.

El propio almirante Woodward, comandante de la Task Force, admitió que si el enfrentamiento se hubiera prolongado un poco, habría tenido que replegar sus buques debido al avance de la estación. Así que tampoco se trató de un acto psicótico.

Alguna vez escribí: Las guerras se pueden ganar o perder. Lo que no se puede perder son las posguerras.

Beatriz Sarlo parece empeñada en logar que los argentinos perdamos la posguerra de Malvinas. Cosa que, además de lo ya dicho, constituye una falta de respeto hacia los caídos en el sur. De uno y otro bando.