La Prensa

De las falacias que sostienen las decisiones sanitarias

Ante la negativa de sus padres en razón de las restricciones impuestas, una bella joven con "capacidades diferentes" pedía como regalo de cumpleaños "una fiesta clandestina". Este es uno de tantos ejemplos que ponen en cuestión las "capacidades científicas" que respaldan las decisiones que sufrimos y no entendemos de quienes nos gobiernan.
Se define "falacia" como "un engaño que usa argumentos, en apariencia correctos, para esconder algo". En ese sentido, advertimos como falaces la mayoría de las razones científicas por las cuales se dice cuidar la salud pública, justificando como inevitables medidas contrarias a derechos constitucionales. Las principales recomendaciones, las cifras que las avalan y las estrategias con las que se pretende que la gente las acepte, contrarían evidencias básicas del estado del arte de todas las ciencias sobre procesos de salud, enfermedad y cuidados, a saber:
1.La mayoría de los argumentos y prácticas que se difunden representan a la salud como la simple ausencia de una sola enfermedad (el covid), desconociendo la integralidad de lo biopsicosocial. Se presenta una sola causa de enfermedad (el virus), y se deja de lado la susceptibilidad personal y social del huésped o condiciones del ambiente. Ordenan que todos se cuiden de una única forma (encerrarse hasta que haya vacunas), desconociendo las particularidades anteriores; y priorizan la asignación de recursos (camas y respiradores) para los últimos días de evolución de la enfermedad, ignorando la historia natural de las enfermedades. Todo ello es tan poco científico como sería afirmar que los autos son la causa de las muertes en accidentes viales, prohibir su circulación o ampliar cementerios. ¿Por qué las principales medidas se sostienen únicamente en testeos de dudosa confiabilidad, y su aplicación y consecuente encierro afecta a la población asintomática? ¿Por qué nadie informa sobre cómo mejorar la susceptibilidad individual a las infecciones? ¿Cómo fortalecer hábitos y defensas naturales (alimentación, ejercicio, exposición al sol, vitaminas, abrigo, etc.)? ¿Por qué se prohíben actividades esenciales para eso? ¿Por qué cerraron servicios en lugar de ampliar el acceso a la asistencia médica y a estudios complementarios para precisar diagnósticos y no dejar sin tratamiento enfermedades similares? ¿Por qué se busca evitar el colapso de servicios asustando con el número de camas ocupadas en lugar de difundir los cuidados, tratamientos domiciliarios y signos de alarma que eviten internaciones innecesarias y peligrosas? ¿Por qué nadie formula hipótesis sobre las razones por las cuales la mayoría de la población, que no ha dejado de circular sin vacunas por más de un año, no se ha enfermado? En síntesis, ¿por qué, disponiendo de tantos medios y redes, existe censura para el debate o descalificación de opiniones diversas? ¿Por qué no se aprovechan para informar sobre cómo cuidarnos de sufrimientos relacionados mucho más graves o para disminuir el miedo, un mal ingrediente para prevenir y defendernos de las enfermedades?
2.La mayoría de las cifras y datos que se difunden para justificar las restricciones y clausuras como únicas alternativas posibles carecen de metodología y rigor científico elemental. Si es una enfermedad tan grave y desconocida, ¿por qué no se hacen ni se informan autopsias? Cuando se paga extra por atención de enfermos por covid, ¿por qué nadie cuestiona que se informe como única causa de muerte? ¿Por qué no se diferencian tipos de casos, con o sin síntomas, con o sin vacunas? ¿O por qué se insiste con el aumento de contagios y colapso de servicios sin comparar con años anteriores, sin precisar causas o tipos de internaciones? ¿Por qué no se explica la disponibilidad de camas en relación con el número de habitantes o a la cantidad de profesionales? En síntesis, ¿por qué en la letanía diaria del número de contagiados y muertos no se explican las características de las muestras de referencia, los métodos de definición, o no son traducidos en tasas para poder compararlos? Todo es tan poco científico como un director médico de un hospital provincial de enfermedades infecciosas que en la radio respondió: "Aunque las vacunas sean experimentales y puedan tener efectos adversos, siempre es preferible vacunarse, porque el covid no tiene cura", silenciando que, a nivel mundial, más del 98 % de los enfermos se han recuperado.
3.Las principales estrategias a las que se apela para que la población se cuide y adquiera conductas saludables son los encierros, las prohibiciones, las sanciones y controles externos, que no las recomendaría ningún estudioso de las ciencias de la conducta humana. La psicología, la antropología, la sociología aportan múltiples evidencias de que las imposiciones sobre las necesidades vitales de las personas solo resultan en lo contrario a lo que se pretende. Menos se consigue si se hace a través de la profusión de protocolos carentes de lógica, equidad, que se modifican diariamente, y que quienes los imponen suelen no respetarlas. Amenazar con sanciones a reuniones familiares o encuentros de amigos en casas particulares parece tan absurdo como prohibir las relaciones sexuales para evitar enfermedades de trasmisión sexual. ¿Por qué se prohíben actividades sin información masiva? ¿Por qué el personal policial es quien habilita o no la vida cotidiana? ¿Por qué las autoridades locales aplican decretos y sanciones si refieren no compartirlas o no haber sido consultados? ¿Por qué otros países que han aplicado medidas similares lo hicieron a través de recomendaciones, o, cuando la situación exigió prohibiciones, lo hicieron a través de leyes democráticas y acotadas a breves periodos y lugares?
4.Finalmente, la única salida válida son vacunas experimentales que se aplican sin el "consentimiento informado" requerido para las investigaciones con seres humanos por principios científicos, éticos y constitucionales. ¿Por qué antes de vacunar no se explicita que es un procedimiento de libre elección, no se entrega un formulario que explique condiciones de aprobación de emergencia ni se solicita una conformidad escrita?¿Por qué los gobernantes no cumplen con las obligaciones de los tratados internacionales sobre proteger la salud de la población frente a los intereses del mercado?
El covid-19 es una enfermedad grave que, como muchas otras, produce dolor y muertes. Los resultados sanitarios obtenidos por las actuales medidas, las desobediencias, el malestar social y los múltiples daños silenciados nos eximen de más fundamentos para afirmar que hay que revisarlas. Como suele ocurrir en toda mala praxis institucional, el mayor costo lo pagan quienes menos recursos tienen, entre ellos los trabajadores de la salud que no aparecen en los medios y con la mayor compasión ponen el cuerpo todos los días.
Si no son argumentos científicos los que respaldan la mayoría de las medidas impuestas, ¿cuál es el interés que se nos oculta?
   
 

Mgter. Alicia Torres Secchi / Dr. Tomás Torres Aliaga