La Prensa

La Máquina

El baúl de los recuerdos. River iluminó el fútbol argentino con la mejor delantera de la historia. El espectacular quinteto nació en 1941 y se llevó el título en un torneo en el que goleó 5-1 a Boca. Un año más tarde completó su mítica formación con la llegada de Félix Loustau.

Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Angel Labruna y Félix Loustau. Este quinteto se ganó un lugar en la historia como La Máquina, la delantera más espectacular del fútbol argentino. Fue la carta de triunfo de River durante el período 1941-1946. En realidad hizo mucho más que eso: instaló la idea del juego perfecto, lujoso, armonioso y efectivo al mismo tiempo. Surgió con el Mono Aristóbulo Deambrossi en la punta izquierda y adquirió su conformación definitiva en 1942 con la aparición de Loustau. El año de su conformación llevó a los millonarios al título en un certamen en el que el equipo de Núñez se despachó con un impresionante 5-1 sobre Boca que resultó vital para definir el campeonato.

Sin embargo, la irrupción en escena del famoso ataque no se vislumbraba unos meses antes de ese categórico triunfo. San Lorenzo era el líder del torneo y se perfilaba como el firme candidato al título. Tenía un equipazo en el que confluían los goles del vasco Isidro Lángara, la clase de Rinaldo Martino, el despliegue y la capacidad para definir de Alfredo Borgnia y la garra de Angel Zubieta. Los millonarios contaban con una firme defensa pero el técnico Renato Cesarini no estaba conforme con la ofensiva. En el puesto de delantero central alternaban Roberto D´Alessandro -de gran paso por Rosario Central- y el uruguayo Ismael Rivero, dos grandes definidores. Pero el Tano buscaba algo más. Aunque aún no sabía qué.

Carlos Peucelle, uno de los responsables junto a Bernabé Ferreyra de que River se ganara el apodo de millonario en los primeros años de la década del ´30, transitaba sus últimos días como jugador. Barullo -tal su apodo- le aconsejó a Cesarini que recurriera como centroatacante a Pedernera, quien hasta entonces se desempeñaba como puntero izquierdo. La idea era que el cambio de posición de Adolfo, un jugador de maravillosa técnica y suma inteligencia, dotara al equipo de una gama de variantes hasta entonces desconocida. Y no se equivocó.

Después de un exitoso ensayo que pareció no estar destinado a prosperar, Cesarini optó por repetir la experiencia como último recurso para intentar que el elenco de Núñez mantuviera sus posibilidades de pelear por el título. Marchaba segundo a dos puntos de San Lorenzo, aunque el juego todavía no satisfacía al entrenador. El resultado fue espectacular: una goleada por 4-0 sobre Independiente en Avellaneda por la 25ª fecha del certamen. Muñoz (aportó un tanto), Moreno, Pedernera (marcó tres goles), Labruna y Deambrossi integraron el quinteto ofensivo.

Ese 21 de septiembre River brilló como no lo había hecho hasta entonces. La derrota azulgrana a manos de Lanús dejó a los millonarios y a los de Boedo en la cima. Una jornada más tarde, los de Núñez aplastaron 4-0 a los granates con otra fantástica producción de sus atacantes y el otro líder se impuso 3-0 a Tigre. Los punteros se midieron la semana siguiente e igualaron 1-1. En el 28º capítulo del campeonato los azulgranas cayeron 2-1 en su visita a Boca y las huestes de Cesarini le ganaron 2-0 a Tigre. Con dos unidades de ventaja para River, llegaron a la penúltima fecha. Se disputaba un Superclásico decisivo. Una victoria acercaba a los de la banda roja al título. San Lorenzo hizo su parte con un 3-1 sobre Estudiantes y aguardaba el resultado del tradicional duelo.

Ese 19 de octubre de 1941 la conformación inicial de La Máquina funcionó a pleno y se despachó con un 5-1 que aún hoy permanece en la historia como el triunfo más abultado de River. Los millonarios se llevaron todos los aplausos con una deslumbrante actuación. Labruna abrió la cuenta, el Fanfa Moreno -todavía no le decían el Charro, pues faltaban tres años para su excursión por México- y Deambrossi adelantaron a los de Cesarini en el primer tiempo.  

Muy temprano en el complemento Deambrossi estiró a cuatro la diferencia en el marcador. Núñez estaba de fiesta. Faltando un cuarto de hora Pedernera le puso la firma al quinto gol. El descuento del Atómico Mario Boyé cerca del final no opacó el gran día de los millonarios. La Máquina había dado una función de gala fundamental para hacer posible el título, que se logró en la última fecha con un triunfo sobre Estudiantes.

Faltaban unos meses para que Loustau llegara y se quedara con el puesto del Mono Deambrossi para terminar de formar el quinteto ofensivo más famoso del fútbol argentino. Muñoz, Moreno, Pedernera y Labruna lo esperaban para que La Máquina quedara en la memoria como la expresión más cercana al arte que albergaron las canchas argentinas.

LA SINTESIS

River 5-Boca 1

River: Julio Barrios; Ricardo Vaghi, Avelino Cavilla; Norberto Yácono, Bruno Rodolfi, José Ramos; Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Angel Labruna, Aristóbulo Deambrossi. DT: Renato Cesarini.

Boca: Juan Estrada; Segundo Ibáñez, Víctor Valussi; Carlos Sosa, Ernesto Lazzatti, Manuel Penas; Mario Boyé, Federico Monestés, Jaime Sarlanga, Ricardo Alarcón, Raúl Emeal. DT: Carlos Calocero.

Incidencias

Primer tiempo: 11m gol de Labruna (R); 39m gol de Moreno (R); 43m gol de Deambrossi (R). Segundo tiempo: 11m gol de Deambrossi (R); 30m gol de Pedernera (R); 44m gol de Boyé (B).

Cancha: River. Arbitro: Eugenio Braun. Fecha: 19 de octubre de 1941.