La Prensa

Un Tigre Monumental arruinó la despedida del Muñeco

El baúl de los recuerdos. River cerraba en 2010 un Clausura para el olvido. Su única motivación era brindarle una afectuosa despedida a Marcelo Gallardo. Pero todo salió mal: el Matador de Victoria lo goleó 5-1 y el DT Angel Cappa dejó al ídolo millonario sentado en el banco de suplentes.

El Clausura 2010 sólo le había dado malas noticias a River. La campaña decepcionante de un equipo que jamás funcionó estaba llegando a su fin. Después de su excelente labor del año anterior en Huracán, Angel Cappa no había hecho pie en Núñez. El cierre del torneo era lo mejor que le podía pasar. Marcelo Gallardo transitaba sus últimos días como jugador del club. Había sido relegado a un rol muy secundario por el técnico. El Muñeco tenía la oportunidad de despedirse en la jornada de cierre contra Tigre. Sin embargo, debió soportar desde el banco de suplentes la estrepitosa caída de su equipo contra el Matador de Victoria que, a las órdenes de Ricardo Caruso Lombardi, le propinó un histórico 5-1 en el mismísimo Monumental.

Antes de la orden del árbitro Luis Alvarez para empezar a jugar, el presidente de River, Daniel Passarella, le entregó a Gallardo una plaqueta y una camiseta con la leyenda “Gracias Marcelo”. Seguramente nadie imaginaba en ese entonces que años después tendrían tantos motivos para agradecerle al Muñeco. Faltaba mucho todavía para que surgiera Napoleón, el hacedor de un Millonario copero y ganador. El 15 de mayo de 2010 no se avizoraba ese futuro venturoso. Por el contrario, en Núñez se vivió una decepción gigantesca.

El clima festivo duró un rato. Casi nada. El Tigre de Caruso Lombardi se especializaba en aprovechar las jugadas con pelota detenida. Córners o tiros libres a favor del Matador se antojaban peligrosísimos para sus rivales. Un remate sobre el área del local fue peinado por Diego Castaño y la pelota quedó servida para el ingreso goleador de Claudio Chiqui Pérez, quien de cabeza abrió el marcador. La temprana sorpresa se transformó en decepción en un abrir y cerrar de ojos.

José San Román, un lateral nacido en las inferiores millonarias que no tuvo demasiadas oportunidades para mostrarse con la banda roja cubriéndole el pecho, probó puntería desde fuera del área y consiguió el 2-0 gracias a la floja respuesta del arquero Daniel Vega. Los de Cappa no lograban reaccionar. Peor aún: apenas se limitaban a sacar del medio después de cada gol de su adversario. Y apenas pasado el cuarto de hora inicial, un córner para el visitante encontró el cabezazo de Pablo Fontanello que estableció un llamativo 3-0.

La jornada no podía ser más aciaga para River. Ni el más pesimista de los simpatizantes podía aguardar una presentación tan pobre. Si los antecedentes tuvieran algún valor en el fútbol, estaban siendo pisoteados por los hechos. El equipo de Caruso Lombardi había soportado cinco derrotas en sus anteriores partidos en el Monumental. Pero ese día el destino le tenía reservada una de sus alegrías más grandes.

Los desbordes del Burrito Ortega y las proyecciones de Paulo Ferrari surgían como los contados atisbos de reacción del dueño de casa. Para colmo de males, Mariano Pasini recibió un centro de Ramiro Leone y estableció el 4-0. La contundente producción del Matador tuvo otro capítulo: Leandro Lázzaro aprovechó un error del defensor Facundo Quiroga y sometió al arquero. ¡El primer tiempo terminó 5-0! Increíble, pero real. Dolorosamente real para River…

El segundo tiempo estuvo de más. Esta frase suele utilizarse con bastante frecuencia cuando el equipo que está en desventaja no resulta capaz de revertir la goleada y cuando el que va ganando se conforma con lo hecho durante el período inicial. Eso sucedió en los 45 minutos finales. La impotencia millonaria se hizo aún más evidente. Apenas el descuento del mellizo Rogelio Funes Mori después de capturar un rebote en el arquero Luis Ardente tras un remate de Ezequiel Cirigliano aportó un poco de alivio, casi insignificante.

Pese a que Cappa metió mano tratando de cambiar algo en el equipo, River estaba ausente. Gallardo se deshacía las uñas por los nervios. Hasta en ese contexto tan negativo esperaba disponer de unos minutos para despedirse dentro de la cancha. Pero la última variante dispuesta por el técnico fue el ingreso de Nicolás Sánchez por una lesión sufrida por Alexis Ferrero. Entonces el Muñeco se quedó masticando bronca en el banco mientras Tigre disfrutaba de una victoria Monumental.

LA SINTESIS

River 1 - Tigre 5

River: Daniel Vega; Paulo Ferrari, Alexis Ferrero, Facundo Quiroga, Cristian Villagra; Facundo Affranchino, Andrés Cirigliano, Roberto Pereyra; Ariel Ortega, Mauro Díaz; Rogelio Funes Mori. DT: Angel Cappa.

Tigre: Luis Ardente; José San Román, Claudio Pérez, Pablo Fontanello, Rodolfo Arruabarrena; Carlos Fondacaro, Diego Castaño, Mariano Pasini, Ramiro Leone; Carlos Luna, Leandro Lázzaro. DT: Ricardo Caruso Lombardi.

Incidencias

Primer tiempo: 10m gol de C. Pérez (T); 11m gol de San Román (T); 16m gol de Fontanello (T); 36m gol de Pasini (T); 43m gol de Lázzaro (T). Segundo tiempo: 4m gol de Funes Mori (R); Juan Rodrigo Rojas por M. Díaz (R); Diego Buonanotte por R. Pereyra (R); 21m Nicolás Sánchez por Ferrero (R); 31m Rubén Botta por Lázzaro (T); 35m Ribair Rodríguez por San Román (T); 40m Jonathan Blanco por Pasini (T). 

Cancha: River. Arbitro: Luis Alvarez. Fecha: 15 de mayo de 2010.