La Prensa

Los grados de libertad­

Sr. Director­

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Hace unos días recordé una anécdota que me contó un joven amigo ruso zarista cuya familia se refugió en la Argentina. Habían viajado a Moscú a conocer a sus parientes -dado que se habían escapado de Rusia siendo él un proyecto de vida de sus padres- y fue a visitar a su abuela "a las afueras de Moscú" dado que la anciana no tenía permiso de ingresar a la ciudad. Su abuela estaba feliz porque gozaba de "libertad", concepto que en ella había disminuido notablemente. Había pasado más de veinte años presa en las cárceles de Siberia, y ahora, estar confinada en un departamento en las afueras de Moscú, cumplía plenamente con su deseo de libertad, aunque moriría sin poder regresar a sus tierras.­

Recordé todo aquello cuando Don Alberto, en un acto de magnanimidad, nos permitió volver a reunirnos con nuestras familias y regresar a nuestros puestos de trabajo. "En un acto de libertad plena, vamos a asentir con la cabeza" y a estar sumamente agradecidos.­

Pero...al día siguiente, comenzaremos a consultar a nuestro contador cómo son los pasos para presentarnos en quiebra y él nos diría que tenemos que reasignar nuevos valores a nuestros bienes, dado que ahora pueden valer la mitad, siempre y cuando tengamos la suerte de que haya un comprador.­

¡Ah! ¡Somos libres! La pregunta más tonta que se me ocurriría hacer hoy es: "¿Cuándo vamos poder votar ejerciendo nuestra condición de soberanos?". Nunca me sentiría tan bobo. Optar entre Cristina o Macri me hace sentir un estúpido.­

¿No advertimos que en el transcurso de estos últimos 75 días han generado una nueva clase social, "la de esclavos modernos, sin que nosotros nos diéramos cuenta de tal situación"? ¿Continuaremos soportando altas presiones impositivas, y veremos impávidos cómo roban nuestras arcas nacionales y provinciales bajo la excusa de que "es una coima que le pedimos a los "corruptos hombres de la patria contratista" para redistribuir a los pobres?­

¿Seguiremos contemplando, cómo un cómplice Poder Judicial encuentra vericuetos jurídicos para darles libertad a los corruptos, sosteniendo hipócritamente que existe la "división de los poderes"?­

El filósofo y escritor Padre Castellani decía que la libertad tiene una limitación, que es la realidad. "Puedo yo estar en la cima de una roca diciendo que ese lago tiene agua, pero por más que lo afirme, si no la tiene y me zambullo obviamente me voy a desnucar".­

¿Debemos asumir esta nueva categoría de libertad y de estrato social, la de "estúpidos esclavos"?­

No vamos a poder zafar de esta trampa maquiavélica, a menos que la Divina Providencia interceda. Pero seguramente ella nos exigirá una condición necesaria: nuestra voluntad de rebelarnos y luchar por la libertad que nuestros próceres lograron y nosotros debemos preservar.­

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Carlos Alfredo Moldes­