La Prensa

Más historias de dos cabezas

Se calcula que uno de cada cien mil nacimientos puede traer al mundo un nuevo bicéfalo. Ya Aristóteles suponía que los siameses provenían de dos embriones separados que se fusionaban en alguna parte de su anatomía. Son siempre gemelos homocigotas -gemelos idénticos y por lo tanto del mismo sexo- originados por un solo óvulo fecundado por un único espermatozoide.

Las diversas variables en cuanto a la cantidad de brazos que acompañan estas dos cabezas, pueden tener dos, tres y hasta cuatro brazos -la variable tetrabrachius dipus dicephales- (como ven, queridos lectores, el arte médico consiste en poner distinguidos nombres latinos a nuestra ignorancia).

Suele sostenerse que a mayor cantidad de brazos, mayores son las posibilidades de supervivencia, aunque éste sea un tema de largas y tediosas discusiones, como las que discurren sobre el sexo de los ángeles. Pero algo hemos avanzado desde los años de Santo Tomás y hoy sabemos que existe una proteína llamada noggin que, inyectada en los sapos genera, renacuajos gemelos unidos como siameses (de 1990 a la fecha se han descubierto otras siete proteínas con las mismas propiedades).

Por supuesto que se conocen bicéfalos desde el tiempo de los griegos y los romanos. Los bicéfalos conocidos entre los griegos se llamaron Euritos y Creato, y, como no podía ser de otra forma decían que uno era hijo de Poisedón y, el otro, hijo del rey Actor. De conocer el doctor Freud esta historia hubiese creado algún complejo con su nombre.

Curiosamente los orientales no se adelantaron a los occidentales en este tema. Probablemente los hayan matado no bien nacidos. Tan es así que el rey de Siam, Rama II, ya adentrado el siglo XIX, estuvo a punto de condenar a muerte a los hermanos Chang y Eng Bunker. Por suerte para ellos, y todos los que se divirtieron a su costa, Chang y Eng vivieron e inmortalizaron a un país que ya no existe.

Justamente los hermanos Bunker estaban casados con dos hermanas (Adelaide y Sarah Yates), pero esta circunstancia no fue garantía de armonía cohabitacional. Las dos hermanas se pelearon y los siameses se vieron obligados a vivir tres días en la casa de cada una de manera alternada. Mientras vivían en lo de Chang, Eng no hablaba y cuando lo hacían en lo de Eng, era Chang el que mantenía su boca cerrada. La falta de intimidad no fue un obstáculo para la actividad reproductiva de los hermanos ya que entre ambos concibieron veintiún hijos. De hecho, hay muchas fotos donde se ve a los hermanos con algunos de sus descendientes.

Paradójicamente, el caso de Eng y Chang era fácil de operar, ya que la unión no comprometía órganos vitales. Un profesional les aseguró el éxito de la escisión, pero los siameses se negaron a vivir vidas separadas y recién fueron distanciados una vez muertos, para poder ser ubicados en sus respectivos ataúdes.

Otro caso conocido, cuya fama ha llegado a nuestros días, fue el de las hermanas Mary y Eliza Chulkhurst -nacida en Kent, Inglaterra (1100-1134)-, llamadas las Biddenden Maids. Donaron su fortuna a la iglesia local, que aún las recuerda regalando una torta con la imagen de las bicéfalas todos los lunes de Pascuas.

Dos hermanos escoceses, que vivieron hacia 1490, fueron criados en la corte del rey Jacobo IV. Naturalmente dotados para la música, no sólo cantaban a dos voces, sino que además tenían registros diferentes: uno tenor, otro barítono. Se acompañaban ejecutando diversos instrumentos. Según testigos de la época, tenían distintas inclinaciones, discutían y a veces se peleaban entre ellos, pero solían consultarse cuando el tema implicaba un placer común.

Uno de ellos murió antes que su hermano. El supérstite debió cargar con su fenecido acompañante por unas horas hasta que la muerte los unió nuevamente en su morada final.

Muchos otros siameses fallecieron poco después del parto. Unos, nacidos en Florencia, hasta merecieron un epigrama del Petrarca, que por unos instantes dejó de lado sus versos de amor para escribir sobre estos Rerus Memorandarum libri, versos que persisten en las paredes del Hospital Santa Maria della Scala en Florencia.

Los vieneses dicen haber capturado unos turcos bicéfalos bibrachius durante sus guerras contra el infiel. Probablemente haya sido una maniobra publicitaria para demostrar qué tan horrendos eran los no creyentes. Al parecer, el (¿los?) capturados eran arqueros (aunque debería decirse arquero, ya que usaban una sola arma). Aclaremos que eran arqueros de arco y flecha y no de fútbol, situación que seguramente hubiese excitado la imaginación de las hinchadas, creando simpáticos cantitos alusivos a su peculiaridad anatómica. De todas maneras, parece toda una exageración, porque creo difícil que el/los arquero/s hubiesen podido coordinar sus manos respondiendo cada una a las órdenes del respectivo cerebro.

Si retomamos el ejemplo futbolístico, los abultados scores de los que hubiesen sido responsables nuestros arqueros, dada su inhabilidad, seguramente tornarían los simpáticos cantitos en soeces imprecaciones.

SEPARACIONES

En 1990 nacieron en Estados Unidos Abigail y Brittany Hensel -tenían dos cabezas y tres brazos-. A ver cómo se llama esta variedad... Tribrachius Dicephales ¡Muy bien! como el bracito que crecía entre las dos estaba atrofiado, los médicos, optaron por amputarlo, sin mayores contratiempos quirúrgicos ya que estas separaciones no siempre dieron buenos resultados a lo largo de la historia. El primer caso exitosamente escindido data de 1689 y fue ejecutado por el doctor Köning, quien pudo mantener con vida a dos hermanos nacidos en Alemania.

Volviendo a Abigail y a Brittany, ellas crecen saludablemente y llevan una vida de lo más normal en el pequeño pueblo de donde son oriundas. Cada tanto aparecen en documentales, donde se las ve caminar, correr, nadar y andar en bicicleta. Suponemos que también aprendieron a tirar con arco y flecha... Se destacan en el colegio por su inteligencia y por ser -como dijo una de sus maestras- "un magnífico ejemplo de trabajo en equipo". Todo esto, por una cabeza... de más.

A lo largo del artículo hemos expuesto una forma de clasificación basada en la cantidad de brazos que poseen. La otra clasificación contempla el lugar donde se unen las anatomías. Al lugar de acoplamiento se le agrega la terminación "pagus". Aquí está la lista para aprobar el parcial de teratología (léase: malformaciones). Así tendremos:

- Los craniopagus: unidos por la cabeza.

- Los toracopagus: cuando lo hacen por el tórax, como la mayoría de los casos relatados.

- Los pygopagus: unidos por la espalda.

- Los ischiopagus: unidos por el coxis y el sacro.

- Los onfalopagus: unidos desde la cintura hasta el pecho.