La Prensa

El doble regreso de Imanol Arias

Hace 24 años que no hacía teatro, en parte por su compromiso con la serie 'Cuéntame cómo paso', en la que desde principios de siglo encarna el mismo personaje. Lamenta el ajuste que sufren los argentinos y cree que finalmente el aborto será legal.

El caos del centro porteño contrasta con la tranquilidad del hall del teatro Maipo. Afuera, la gente camina a paso apurado mientras los autos circulan entre los bocinazos y el mal humor de los conductores. Adentro, el silencio es casi total, apenas se interrumpe cuando alguien cruza la puerta para ir hacia las oficinas que se encuentran en los pisos superiores. De pronto aparece Imanol Arias vestido de jean y saco. Saluda y pregunta amablemente si hace a tiempo a fumar un cigarrillo.
Aunque a priori pareciera pasar inadvertido enseguida empiezan a reconocerlo en la calle. Algunos se animan a saludarlo. Otros tan solo lo miran. Es difícil que al actor español no lo reconozcan, especialmente desde que interpretó al padre Ladislao Gutiérrez en 'Camila', el filme de María Luisa Bemberg con el que se ganó el corazón de los argentinos. Hace unos días que está de nuevo en el país.
Esta vez vino para presentar 'La vida a palos', después de 24 años de estar fuera de los escenarios. "Se dice que es un búsqueda de los orígenes pero no; en realidad, en la obra se habla del flamenco, de los gitanos y de una historia en concreto: un artista que abandonó a su hijo y se enfrenta a la paternidad'', dice Arias, sentado en una de las butacas del Maipo.
En la pieza, que puede verse de miércoles a viernes a las 20.30 y los sábados y domingos a las 19.30 en la sala ubicada en Esmeralda 443, el actor está acompañado por Aitor Luna y Guadalupe Lancho, bajo la dirección de Carlota Ferrer.
-¿Se ve identificado con su personaje?
-No. Conozco el tema porque mis dos hijos tienen sangre gitana y flamenca, pero las vicisitudes de la vida no. Sí entiendo dramáticamente lo que la obra aporta sobre la paternidad, el legado, el tener que deshacer los entuertos que uno va haciendo en la vida.

AÑORANZAS
-¿Cómo fue volver al escenario después de tantos años?
-Con muchas ganas. Cuando te alejas del teatro crees que sigues perteneciendo a él, pero no, al teatro hay que curtirlo a diario, aunque sea de una manera aproximativa. La vuelta ha sido como una forma de vida que tienes ahí guardada y que recuerdas con añoranza, y cuando vuelves dejas de estar en tu zona de confort y entras en una de creación diaria. Ahora tengo la sensación de que no quiero dejarlo.
-¿Por qué estuvo tantos años alejado?
-Porque la televisión y el cine me impidieron estar. Hubo intentos pero no se pudo dar, a veces el nombre exigía que la pieza a hacer fuera complicada y demandara un tiempo de dedicación que nunca se llegó a cuadrar. Hay un momento en el que te alejas, eres un espectador de teatro, pero no encuentras el camino hasta que aparece. En este caso, casi obligado, porque el autor (Pedro Atienza) me cedió la obra, me la entregó a mí en toda su dimensión y en todas sus carencias. 
-¿Sintió la presión de tener que hacerla al haber sido elegido por el autor?
-No, pero sí una deuda y un deber, porque en el proceso él murió. Cuando me da la pieza y me dice que es para mí y que tengo que hacer teatro, yo ante la duda, y metido en la vorágine de los rodajes, lo veía muy difícil. Cuando le preguntaba por qué yo, me decía que necesitaba una interpretación teatral, un espectáculo que pudiera ir por el mundo.

AGENDA COMPLETA
'La vida a palos' estará en cartel hasta principios de septiembre. Luego Imanol viajará a España para presentarse en Barcelona, donde también aprovechará para rodar algunas escenas de la película `El guardián invisible'. Luego, en noviembre, retomará las grabaciones de 'Cuéntame cómo pasó', serie en la que compone a Antonio Alcántara desde hace 18 años. Por otro lado, en enero comenzará con las grabaciones de la segunda temporada de 'Velvet Colección'.
-¿Cómo es esto de interpretar durante tantos años el mismo personaje?
-Es una experiencia que poca gente tiene. Te da mucho tiempo de desarrollar el personaje, de vincularlo, de situarlo históricamente. Es un privilegio. A los actores que están a tu lado les pasa lo mismo que a ti: envejecen unos, otros eran niños y ahora son adultos, y en todo ese proceso se establece una familia paralela que tiene códigos. Yo me preocupo por ellos. Toda esa relación familiar se mezcla con la tuya de verdad. Y al personaje tienes la oportunidad de hacerlo profundamente.
-¿Qué tiene de usted Antonio Alcántara?
-Tiene una lectura de los padres de la época que se parece al mío. Y la familia además tiene un desarrollo parecido a la mía. Es muy curioso porque en España muchas personas me dicen que me parezco a su padre. Entonces me he convertido en el padre de mucha gente.
-Después de tantos años, ¿nunca se aburrió un poco del personaje?
-No, pero pasé por épocas en las que me preocupaba cómo iba a terminar, cómo desarrollarlo, porque la televisión también cambió en estos 17 años. Tengo muy asumido que mi compromiso era empezarla y terminarla, pasa que se han alargado tanto los tiempos que he podido decir `pues, no sé cuánto va a durar pero me gustaría hacer otras cosas'. Y en la medida en que empecé a hacer otras cosas, a compaginar tiempos aunque me quitaba vacaciones, me he ido tranquilizando.
-El año pasado se hizo la versión argentina de la serie, ¿pudo verla?
-Creo que ellos tenían un problema para lo que es el alma de una historia como `Cuéntame...'. Y es que no puede ser una serie diaria en la que en tres capítulos pasen tres años. El secreto de `Cuéntame...' es que es una serie semanal, con capacidad económica para reconstruir hechos históricos y que cada temporada es un año en la vida real. En la de acá cambiaba mucho todo. No le dieron tiempo de asentar la familia, por eso había menos humor, predominaba el dolor. Cuando vas año por año y semana a semana te da tiempo de contar amores, lloros, risas, recuerdos, fascinaciones. Creo que eso fue lo que pasó, porque tenía buenos intérpretes, se que costó mucho, tenía buena estética.

EL AJUSTE
-¿Cómo ve esta vez a la Argentina?

-El verdadero cambio que veo es el modelo cambiario que les afecta. Porque la política parece que revuelve, pero el ciudadano vive al margen en su día a día. A veces un escándalo produce interés, pero el empezar a verte con muchos billetes y que valgan poco, ese ajuste es lo que más noto. Todo lo demás, que se parece a lo que me encontré la vez anterior y a muchas cosas que he visto en España, forma parte del comentario diario. La realidad es que veo a mis amigos, a la gente de clase media, con menos dinero.
-¿Qué sueños le quedan por cumplir en su carrera?
-A mí me gusta trabajar. No soy tan dado a modular una carrera. El hecho de ser actor es algo que lo he mezclado con mi vida y no me produce ansias. Mi único deseo es hacer feliz a la gente que está a mi lado y no amargarme la vida. Tiendo a vivir la vida que me queda centrada en el trabajo y creo que lo artístico me sirve para expresarme; sólo sueño con no aburrirme en el trabajo, ser respetuoso. He vivido en Cuba dos años, produje cine en Venezuela, he visto muchas promesas de los gobiernos cada cuatro años. No me lo creo nunca. Cuando la gente es joven entiendo que a veces provoca rabia, sí. Cuando fui joven vivía mi propia revolución. Creo que el ser humano tiene muchas revoluciones pendientes, entre ellas quiénes somos y por qué estamos aquí. Excepto eso, no me creo mucho las cosas y no confío, sobre todo en las promesas imposibles.

 

Será legal, apoya el actor

Imanol Arias llegó al país en medio del debate por la legalización del aborto. "Acá está pasando lo mismo que en muchos países y me recuerda lo que ocurrió en España. Los puntos de vista eran similares, quizás aquí se incorporó algo que en la ley española -que también falló el primer año- no había: las nuevas iglesias, que son bastante más intolerantes. En España no estaban los evangelistas y todas esas iglesias. Allá era sólo la católica, que siempre mantuvo algunos mínimos márgenes. Pero es una ley muy controversial y muy necesaria, porque si no el aborto clandestino es terrorífico. Es una petición de las mujeres, con todo el respeto para el que piense que no. Al final se terminará imponiendo. Las manifestaciones en contra no son ideológicas, son sentimentales'', sostiene el actor.