La Prensa

Madrid, capital del arte argentino

Durante cuatro días galerías, artistas y coleccionistas tuvieron el protagonismo absoluto. La última edición de ARCOmadrid, la principal feria de arte de España, recibió a nuestro país como invitado especial en un marco de acentuación de la presencia latinoamericana. El programa paralelo combinó muestras y ponencias en ocho sedes.

Por cuatro días en la semana que pasó el arte argentino fue el protagonista absoluto de la edición de ARCOmadrid, la feria de arte contemporáneo más importante de España, de la que participaron 12 galerías argentinas, 23 artistas, un stand de 150 metros y un programa paralelo que desplegó la obra de 60 creadores de diversas disciplinas en 17 sedes icónicas de la ciudad.

"La consigna fue mostrar el gran presente artístico argentino, que es muy poderoso, sin caer en esa suerte de mistificación del pasado que suele obturar la valoración del presente. Lo que tenemos para mostrar es muy vital, muy de ruptura", fue la definición general que ensayó el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, al echar a andar el proceso.

Desde hace 36 años, la feria organizada por Ifema, que actualmente dirige Carlos Urroz, busca consolidarse como núcleo de descubrimiento de talentos y contenidos para coleccionistas y profesionales. La llegada de la Argentina como país invitado -con el apoyo de arteBA, institución aliada del Ministerio de Cultura en este proyecto- ocurrió en un año en que la feria acentúa la presencia latinoamericana: en esta oportunidad, la mitad de los participantes extranjeros llegaron de América latina. 

GALERIAS

A partir del miércoles pasado, en el área dedicada a la Argentina, dentro de los Pabellones 7 y 9 de Ifema, escenario de la feria, se hicieron presentes -convocadas por Inés Katzenstein- las galerías Barro, Cosmocosa, Del Infinito, Vasari, Ruth Benzacar, Nora Fisch, Ignacio Liprandi, Henrique Faria, Jorge Mara, Isla Flotante, Slyzmud y Mite, todas porteñas, cada una con un stand de 40 metros. Allí el público pudo encontrarse con obras de artistas consagrados como Alberto Greco, Mirtha Dermisache, Alejandro Kuropatwa, Juan José Cambre, Elba Bairón, Kazuya Sakai o Ricardo Carreira, pero también de otros desconocidos en Europa como Diego Bianchi o Sol Pipkin.

En otras secciones de la feria también pudieron verse obras de artistas argentinos representados por galerías extranjeras, como las de Tomás Saraceno, las instalaciones ilusorias de Leandro Erlich o las creaciones de Eduardo Navarro, quien se presentó en la última Bienal de San Pablo con una inmensa tuba que permitía escuchar el sonido de las palmeras. 

También fue posible encontrarse -por fuera del envío nacional- con la obra de los argentinos David Lamelas, Edgardo Antonio Vigo y Victor Grippo. Por otra parte, cuatro galerías argentinas ocuparon el sector general de la feria, junto a otras casi 200 de todo el mundo: fueron Rolf, con una muestra individual de Liliana Maresca; Aldo de Sousa, con esculturas de Enio Iommi; María Calcaterra, con un conjunto de arte óptico y cinético, que incluye a Le Parc y Mrtha Boto, y Document Art.

Además, unos 250 coleccionistas de todo el mundo desembarcaron en ARCO en el marco del programa coleccionistas invitados. La feria contó con un equipo de expertos de los Estados Unidos, Brasil, Francia, Bélgica y España abocados a identificar coleccionistas próximos a los contenidos que ofrece la feria.
Como una onda expansiva, desde el pasado martes 14 de febrero se organizó el programa paralelo Argentina Plataforma/ARCO, con curaduría de Sonia Becce y Marcelo Panozzo, que incluye por ejemplo la muestra Ultramar con obras de Lucio Fonatana y Guillermo Kuitca en el Museo Thyssen-Bornemisza; obras seleccionadas de la colección del empresario argentino Eduardo Costantini en la Real Academia de San Fernando (ver aparte); Leandro Erlich en Espacio Fundación Telefónica; Nicolás Robbio en La Casa Encendida, y David Lamelas en el Museo Reina Sofía.

Uno de los platos fuertes del programa paralelo, En el ejercicio de las cosas, reunió a más de 50 artistas en ocho sedes de la ciudad en diálogo con las exposiciones allí desplegadas, donde se destacaron mesas y ponencias como La bella sintaxis, con Pablo Schanton, Alejandro Ros, Alberto Goldenstein, en la sala Bóvedas Conde Duque; Saber sin mí en la Tabacalera, con piezas de Nicanor Araoz y Santiago García Saenz, o la muestra Flotante en Casa Museo Lope de Vega, con trabajos de Federico Manuel Peralta Ramos, Fernanda Laguna y Lux Lindner.

También a la literatura se le asignó espacio propio. Es el caso de la exposición Inventario de inventos (inventados) de Eduardo Berti y el dúo Monobloque, en CentroCentro Cibeles, que permanecerá abierta al público hasta el 16 de abril. Se trata de una enorme biblioteca hecha de inventos literarios, es decir, objetos que solo existen en las páginas de un libro o en la fantasía del escritor. La muestra indaga en formas de desentrañar estos inventos o, más modestamente, modos de nombrarlos y de jugar con ellos.