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Falleció en la medianoche del 23 de septiembre de 1939. Era famoso mundialmente, estaba exiliado en Inglaterra y tenía 83 años

Se cumplen 70 años de la muerte de Sigmund Freud

Es el fundador del psicoanálisis, la disciplina científica que revolucionó el conocimiento de la psiquis humana. En su vida, obtuvo reconocimiento pero también fue muy resistido

Freud no aguantaba más. Su padre acababa de morir y el autoanálisis que se había impuesto le hacía descubrir sentimientos inquietantes. Era un neurólogo de casi cuarenta años, precozmente canoso, padre de seis hijos, que había comenzado a explorar en sí mismo y empezaba a descubrir un mundo lleno de sombras que lo intranquilizaban. En su lugar, cualquiera buscaría un analista, pero, claro, a fines del siglo XIX todavía no existían.

"Siempre hacía análisis consigo mismo y a través de la correspondencia con su amigo Wilhelm Fliss. Si uno piensa en lo que este hombre pudo descubrir sin haber tenido un análisis ortodoxo... Por eso, es un genio", reseña para La Prensa el médico y psicoanalista José Eduardo Abadi. Lo cierto, es que Freud hurgó dentro de sí y, de a poco, sus teorías -escandalosas para la época- comenzaron a florecer.

COMERCIANTES DE VIENA

Había nacido el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (actual República Checa). Era el primer hijo del matrimonio de Jakob Freud y Amalie Nathansohn, ambos de origen judío. Jakob, veinte años mayor que Amalie, tenía dos hijos de un matrimonio anterior. Era una familia casi pobre que había instalado un comercio en Viena y en el pequeño Sigmund o Sigi, tal cual lo llamaban, pusieron grandes esperanzas.

En todos los años de colegio y universidad, el único cambio que se produjo en la habitación de Sigi fue la progresiva aparición de anaqueles repletos de libros. Durante la adolescencia, hasta cenaba en su habitación para no perder nada del tiempo dedicado al estudio. Tenía para él una lámpara de aceite, mientras que en los otros dormitorios sólo había velas, reveló uno de sus incontables biógrafos.

LA COPA DEL AMOR

Sigmund había decidido estudiar medicina, porque, según dijo, deseaba hacer una contribución al saber humano. La lectura de un fragmento de Goethe sobre la naturaleza fue determinante en su decisión. El texto de Goethe decía: "...Con algunos sorbos de la copa del amor, ella recompensa una vida llena de fatiga... se esconde tras millares de nombres y términos pero es siempre la misma".

El futuro sabio vienés no era una isla en su época. Abadi explica: "Freud nace en una Viena que históricamente es un espacio de creación científica y cultural enorme. El es uno de los representantes de las grandes revoluciones de principios del siglo XX y del siglo anterior, que cambian una visión del hombre y del mundo. Es contemporáneo de Einstein y está ligado a los pensadores más cuestionadores e incisivos de su tiempo".

Como médico, biólogo e investigador no le fue nada mal. Hacia 1876, por ejemplo, realizó las primeras investigaciones de anatomía comparada y confirmó la existencia de testículos en la anguila macho. El reconocimiento en ciertos círculos académicos no tardaría en llegar. Por esta época, comenzó a estudiar las propiedades farmacológicas de la cocaína y sobre sí mismo comprobó los efectos antidepresivos de esa sustancia.

Contrastando con lo revolucionario de sus posturas, los estudiosos del médico vienés coinciden en que la moderación fue la característica fundamental de su vida. Freud no dudaba en aplicar el modelo de sus maestros de anatomía y fisiología.

Sin embargo, el investigador Elvio Fachinelli en su artículo "Freud" señaló: "No se puede comprender el descubrimiento del psicoanálisis sino a través de la progresiva liberación de un hombre y de su trabajo con respecto a un mundo de normas científicas y de valores culturales que él mismo ha aceptado en el curso de su larga educación".

ANNA O.

Hacia 1885, Freud era uno de los tantos médicos que se sentían atraídos por la fama internacional de la escuela neurológica del doctor Charcot de París. De hecho, frecuentó Salpétriere donde el maestro francés estaba en plena reformulación del origen de la histeria.

"Las perturbaciones histéricas son provocadas esencialmente por mecanismos psíquicos", sostenía Charcot. Con esta frase en mente, Freud volvió a Viena luego de medio año de estudios en París y comenzó a utilizar el método terapéutico que por esa época estaba en boga: la electroterapia y la hipnosis.

Muy pronto ambas herramientas probaron ser poco efectivas para el tratamiento psicoanalítico que Freud comenzaba a esbozar. Otro amigo suyo, el doctor Joseph Breuer usaba un muy singular método terapéutico, llamado catarsis hipnótica. Breuer había tratado a una muchacha llamada Anna O. que presentaba un severo cuadro de histeria. Descubrió que al dejar a la joven expresar libremente las fantasías que pasaban por su mente, su estado mejoraba sensiblemente. Muy pronto Freud comenzó a utilizar el método de su amigo en sus propios pacientes.

La catarsis presuponía el hallazgo -a través de la hipnosis- de un hecho traumático, un episodio que era insoportable para la personalidad consciente del enfermo. Pero el neurólogo vienés fue más lejos que Breuer y decidió abandonar la hipnosis como elemento central del tratamiento. Ahora, el paciente debería tratar de comunicar verdaderamente todo lo que le ofreciera la autopercepción, sin ceder a objeciones críticas. Surgía así la asociación libre, que permitiría bucear en los síntomas de los pacientes.

La primera vez que Freud utilizó el término psicoanálisis, que lo haría célebre, fue en un artículo publicado en 1896 -precisamente el año de la muerte de su padre- en la revista especializada "Revue Neurologique". Freud tenía el método y decidió aplicarlo consigo mismo.

"Por una de esas oscuras vías ocultas detrás de la conciencia oficial, la muerte del viejo me ha afectado profundamente", le confesó a su amigo Fliss. La noche después de entierro, Freud tuvo un sueño breve en el que había visto un extraño cartel: "Se ruega cerrar los ojos". Ese sueño y la relación con su padre adquirieron una importancia capital en el investigador, quien ya se estaba alejando cada vez más de la medicina y se empezaba a volcar hacia la psicología.

El investigador Fachinelli interpretó: "Cerrar los ojos al padre muerto es un deber filial que Freud ha cumplido, pero llegó tarde al funeral y su familia estaba irritada con él. El sueño es también un pedido de perdón: "cierren los ojos sobre mi culpa" .

EDIPO REY

El verano de 1896 había pasado demasiado rápido. Freud continuaba reflexionando. Sentía que estaba cada vez más cerca de un descubrimiento inquietante. "Los ángeles y monstruos que poblaban su mente poco a poco se iban revelando como seres familiares. En otra carta a Fliss dejó entrever su propia voraz curiosidad infantil, la misma que encontraba en sus pacientes. En medio de la oscuridad de su primera infancia apareció por un momento la desnudez de su madre Amalie, que cuando Freud nació no tenía más de 20 años", explicó Fachinelli.

En sus recuerdos, Freud veía a su padre como el ser humillado que le contaba cómo una vez en Freiberg un cristiano lo abofeteó y le arrojó el gorro al barro. "¿Y vos que hiciste?", le preguntó el pequeño Sigmund. "Recogí el gorro del suelo". (Sigi, entonces, se prometió a sí mismo que nunca recogería su gorro si una situación parecida le llegaba a pasar alguna vez).

"Nunca he sufrido una crisis intelectual similar a la presente. Cada línea que escribo es una tortura", decía Freud a Fliss. En otro sueño de 1896, llegó a acusar a su padre de ser judío y de haber engendrado un judío, a quien se le negará siempre por ese motivo la posibilidad de ser profesor universitario.

Las acusaciones cada vez más duras dirigidas al padre recubrían imágenes y sueños en los cuales se reflejaba un extraordinario mundo fantástico, el de Freud niño y sus contradictorios deseos frente a sus padres. Dijo Fachinelli: "Finalmente, Freud encuentra su primera definición aclaradora en el mito de Edipo Rey, asesino del padre y esposo de la madre".

Luego de muchas cavilaciones y de bucear en sus recuerdos más ocultos, el 15 de octubre de 1897, Freud anunció a Fliss un descubrimiento capital en la historia de la psicología: el complejo de Edipo.
El investigador A. Talaferro explicó: "El complejo de Edipo es un marcado afecto hacia la madre que se contrapone a los deseos de destruir al rival: el padre. Se desarrolla entre los 3 y 5 años". Freud lo había comprobado en sí mismo.

Con respecto a la manera en que el médico vienés descubrió el origen sexual de ciertos síntomas, Abadi explicó: "Freud descubre que determinadas conductas esconden fantasías sexuales que, a su vez, remiten a fantasías que se tienen en la infancia: la llamada sexualidad infantil: el complejo de Edipo, las fantasías incestuosas del chico con sus padres. Esto luego pasa a ser suprimido y reprimido en parte, pero, de algún modo, conforma la organización de la psicosexualidad de un sujeto. De la represión y la elaboración de esta situación triangular edípica tiene que ver gran parte de la conducta posterior del sujeto y parte de sus síntomas cuando éstos de algún modo aparecen conformando una determinada entidad".

Freud descubre que la sexualidad no empieza en la pubertad sino en la infancia. "El complejo de Edipo es una situación compleja y multifacética donde no solamente están presentes los deseos infantiles del hijo hacia sus padres sino también de éstos hacia el hijo. Por lo tanto, es en esta triangulación de afectos que se va conformando la psicosexualidad de un sujeto. La sexualidad pretendía ser hipócritamente ignorada en esa época. Lo que más preocupa no es tanto que él hablara de sexo, sino que hablara de la sexualidad infantil", explica Abadi.

Sexo e infancia eran dos palabras que jamás iban unidas en la moral victoriana. Freud iba a pagar caro por osar unirlas.

REACCIONES

Sus presentaciones científicas eran acogidas de manera glacial. De hecho, luego de la pobre recepción que recibió de parte de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de Viena, decidió no volver a participar de reuniones médicas.

Sin embargo, junto con el rechazo también comenzaron a aparecer los primeros alumnos, luego transformados en colaboradores y el psicoanálisis empezó a expandirse. "Freud era un individuo de un carácter bastante fuerte: se decía científico y lo era, se decía muy abierto y lo era. Pero también era muy paternalista y le gustaba tener a sus discípulos bajo su comando. Era muy duro con ellos y esto lo convertía en una figura estricta", describe Abadi.

Lo cierto que se iba formando un mayor intercambio entre lo que Freud investigaba con sus alumnos y la información que extraía de sí mismo. Sus escritos comenzaban a circular por toda Europa. Una vez escribió: "Para mí es siempre un misterio cuando no logro comprender a alguien en términos de mí mismo".

Freud trabajaba muchas horas: más de las que quería porque lo necesitaba para vivir. Escribía de noche. "La enfermedad de cáncer en la mandíbula que lo aquejó relativamente temprano y que lo llevó a tantas operaciones y padecimientos lo amargaba mucho. A veces lo tenía en un estado de rabia porque no le permitía trabajar como él quería", relató Abadi.

NAZISMO

A pesar de tener una identidad judía, Freud no era religioso. Abadi explicó: "Proviene de una familia judía con el patriarcalismo clásico de las familias judías. Pero fue ateo y caracterizó a la religión como una forma sistematizada de neurosis obsesiva. Sin embargo, tenía una conducta que presentificaba una conciencia y una tradición judeocristiana. Esto tiene que ver con sus indagaciones con respecto a la norma, la conciencia moral y la noción de culpa".

Hacia 1933, la situación era cada vez más preocupante para los judíos, tanto en Austria como en Alemania. Freud, que ya era un médico de fama mundial, hacía oír su voz: "La supresión sistemática de los judíos provocada por los nazis al privarlos de sus puestos apenas ha comenzado (...). El mundo se está convirtiendo en una inmensa prisión, cuya peor celda es Alemania".

Sobre la quema de sus libros, realizada en Berlín en mayo de ese año, ironizó: "¡Qué progresos estamos haciendo! En la Edad Media me hubieran quemado a mí". Los textos freudianos eran considerados un supremo ejemplo de cultura "hebrea, no alemana". Hacia 1938 debió dejar Viena ante el avance nazi.

Murió en la medianoche del 23 de septiembre de 1939, hoy hace setenta años.. Estaba exiliado en Inglaterra y tenía 83 años. Pocos meses antes dijo: "El cáncer contra el que he estado luchando durante 16 años es ya inoperable... Mi mundo es nuevamente el de antes: una pequeña isla flotante de dolor en medio de un mar de indiferencia".