La Prensa
Dos integristas lanzaron granadas contra un puesto militar y dispararon hasta ser abatidos

Kamikazes de Hamas asesinan a cuatro soldados de Israel

El atentado puso fin a tres semanas de relativa calma en la región. Arafat condenó el hecho y prometió castigar a los responsables. Las fuerzas israelíes destruyeron dos cuarteles de seguridad palestinos.

Tel Aviv - Cuatro soldados israelíes y dos palestinos murieron ayer en un ataque perpetrado por el movimiento islámico radical Hamas contra un puesto militar en territorio de Israel. El atentado se produce luego de tres semanas de relativa calma en la región y vuelve a encender la chispa de la violencia. El hecho ocurrió poco antes del amanecer, al sur del aeropuerto de Dahanye, en territorio israelí, cerca de la frontera con la Franja de Gaza. Dos miembros del brazo armado de Hamas, Azzedin Al Kassam, irrumpieron en el puesto militar y lanzaron granadas. Los hombres iban armados con fusiles Kalashnikov y sus abrigos estaban repletos de cargadores y de bombas de mano. La batalla fue encarnizada y duró una media hora. En el ataque murieron cuatro militares israelíes, todos de la minoría beduina (entre ellos un oficial), y los dos combatientes palestinos que usaban el uniforme verde de la policía y fueron identificados como Mohamed Abu Jamous y Emad Rizzek. RECONSTRUCCION Para ingresar al puesto militar, según una primera reconstrucción de los hechos, unos seis integristas se tomaron repetidamente de la red electrificada e hicieron enloquecer a la central israelí que marca cuando se produce algún intento de infiltración. Así, mientras una patrulla israelí acudía al lugar para verificar de qué se trataba, un kilómetro al norte otros dos activistas cortaban el alambre y marchaban hacia su objetivo: el puesto de vanguardia denominado Africa. Desde Beirut, el dirigente de Hamas Khaled Mashal se atribuyó el atentado y aseguró que el mismo no contradice para nada los compromisos asumidos, ya que la organización había prometido suspender los ataques suicidas contra civiles en Israel, pero no las operaciones armadas. En cambio, el presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat, condenó el ataque y lo calificó de "un grave desafío contra el alto el fuego" decretado el 16 de diciembre. El ataque "da motivos al primer ministro israelí, Ariel Sharon, para continuar con su política de agresiones y castigos colectivos contra el pueblo palestino", dijo en un comunicado. Por lo tanto, el gobierno palestino "no dejará pasar esto así como así, y castigará rápidamente a los responsables". Como represalia, las fuerzas israelíes demolieron dos puestos de seguridad palestinos en Hawasi, en el sur de la Franja de Gaza. El jefe de Estado Mayor israelí, el general Shaul Mofaz, afirmó que el ataque demuestra "sin sombra de duda que la Autoridad Palestina no está luchando contra la infraestructura del terrorismo", y acusó al gobierno de Arafat de ser también responsable debido a que uno de los caídos, según Israel, militaba en la policía marítima palestina.