Desde su sede cedida por la Biblioteca del Congreso de la Nación la asociación Tiflonexos atiende consultas de miles de usuarios
El mundo de los libros sin límites
La entidad sin fines de lucro cuenta con 84 mil ejemplares digitalizados y con lectores en 52 países. El año pasado se registraron 139.000 descargas y utiliza IA para ofrecer voces humanas y herramientas que facilitan la autonomía diaria de personas con discapacidad visual.
La iniciativa surgió en una época cuando internet era apenas un murmullo telefónico y la posibilidad de que una persona ciega leyera el mismo libro que sus pares parecía una utopía tecnológica.
Lo que comenzó como un esfuerzo artesanal de digitalizar libros hoja por hoja con un escáner para convertirlos en texto accesible, hoy se ha transformado en la primera biblioteca digital para personas con discapacidad visual de habla hispana, que ya cuenta con usuarios en 52 países.
La magnitud de Tiflonexos no se mide solo en archivos, sino en el impacto cotidiano de una comunidad global. Solo el año pasado, se incorporaron más de 5.000 nuevos libros y se registraron 139.000 descargas. “Nosotros lo pensamos como si tuvieras un mostrador y cada 3 o 4 minutos viniera una persona a buscar un libro, las 24 horas. Es mucha gente”, señaló Lecuona que durante la entrevista relató con asombro cómo han sumado usuarios en Egipto, Marruecos, India e Israel. Recientemente, la red se expandió a Guinea Ecuatorial, el único país de África con el español como lengua oficial, y a Níger. Esta expansión ha sido posible gracias a tratados internacionales, como el impulsado en Naciones Unidas, que permite el intercambio transfronterizo de libros accesibles sin las trabas habituales de los derechos de autor, siempre que el fin sea no lucrativo y destinado a personas con discapacidad.
AUTONOMÍA
La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) ha marcado un nuevo hito para la organización. Lejos de ser una amenaza, se ha convertido en una aliada para humanizar la experiencia del usuario. Lecuona explicó que las voces sintéticas son ahora "menos robóticas y más humanas", lo que facilita la lectura para quienes recién pierden la vista y no están acostumbrados a los lectores de pantalla tradicionales.
Además, la IA está ayudando a automatizar tareas, que antes, parecían titánicas. Gracias a un acuerdo con la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, se incorporaron a la biblioteca los libros grabados en audio por esa entidad y también por la Fundación Braille del Uruguay, entre otras entidades que graban. De esta forma, ya no es solo una biblioteca de libros en archivo de texto para leer con lector de pantalla, sino que también dentro de estos 84.000 libros hay 1.800 audiolibros grabados por personas y todavía existen 3000 títulos más para incorporar por estos acuerdos que se vienen haciendo con diversas entidades.
Pero la tecnología no solo sirve para leer. Lecuona destacó cómo aplicaciones de IA permiten hoy describir imágenes o incluso asistir en tareas domésticas. “Hoy mismo a la mañana no andaba la cafetera y usé una aplicación para distinguir si las lucecitas del botón estaban prendidas. Simplemente le saqué una foto y me dijo cómo estaba”, resaltó el directivo que desde temprana edad perdió la vista.
EDUCACIÓN INCLUSIVA
Uno de los pilares de Tiflonexos es el proyecto de Libros Escolares Accesibles. El objetivo es simple pero ambicioso ya que busca conseguir que un niño con discapacidad visual tenga su manual al mismo tiempo que sus compañeros. Lecuona, quien asistió a una escuela común, recuerda la desventaja de su infancia. “Cuando yo era chico, te pedían el manual de Kapelusz y no estaba ni en Braille ni de ninguna forma accesible. Eso siempre era una desventaja o depender de otro que te lea”, recordó Pablo.
Por otro lado, destacó que “Un chico con discapacidad puede estar incluido tranquilamente en la escuela. Los chicos por suerte vienen con mucho menos prejuicios y, a veces, son más la escuela y el docente los que tienen miradas condicionadas. Hay que pensar que estadísticamente, en el caso de niños, hablamos de que por lo menos el 0,3%, el 0,5% de los chicos tiene una discapacidad visual. Entonces, por cada 200 menores tiene que haber una persona con discapacidad visual. Entonces, en cada escuela por lo menos una, dos, tres tienen que haber. A menudo su ausencia, o falta de visibilidad, responde a la carencia de condiciones estructurales y a la falta de apoyos y herramientas necesarias para garantizar la permanencia de los chicos”.
A pesar de los avances, el camino sigue siendo cuesta arriba. La organización debe lidiar con la fragmentación del sistema educativo argentino y la falta de recursos estables del Estado. “Muchos años se han tenido que hacer siempre con recursos de otro lado, como donaciones, ya que nunca logramos comprometer a los ministerios de educación como parte de esto y de que los libros estén accesibles”, sostuvo el cofundador de la entidad.
De esta forma, Tiflonexos funciona como una ONG que hace "malabares" para sobrevivir. Las donaciones de los usuarios apenas cubren el 10% del presupuesto. El resto depende de proyectos de financiamiento específicos, capacitaciones a empresas y asesorías en accesibilidad digital para plataformas como Mercado Libre o PedidosYa.
Sin embargo, un alivio importante llegó en 2022, cuando la Biblioteca del Congreso de la Nación les cedió un espacio para su sede, ahorrándoles costos de alquiler y servicios. Allí reciben y atienden las consultas de los interesados por acceder al servicio que hoy también es utilizado por personas con dislexia que pueden ver un libro digital mientras escuchan un audio que lo lee.
RED DE CONTENCIÓN
Lo más valioso de Tiflonexos, sin embargo, parece ser la red humana que se teje entre sus 12.000 usuarios activos y más de 500 instituciones. La organización desarrolla viajes de turismo accesible cada dos años, espacios donde la autonomía se pone a prueba y se transforma la vida de los participantes.
Lecuona recuerda con especial cariño la historia de un hombre de San Luis que no salía solo de su casa tras quedar ciego. Tras un viaje a Bariloche organizado por la biblioteca, regresó solo a su hogar, cambió su vida por completo y hoy es un referente de la inclusión en su provincia. “Alguien que pensaba que su vida se había terminado y un viaje le generó una transformación de muchas más cosas. Porque es eso, la red, el contacto con otros que atraviesan dificultades similares y el conocer otras experiencias, te hace ver que podés tener un montón de oportunidades”, destacó el directivo.
Otra anécdota es la de recibir a una joven que creció leyendo los libros digitalizados por la asociación y cómo esto enriqueció su mundo personal al acceder a múltiples lecturas.
Al mirar hacia adelante, Lecuona no sueña con el descanso, sino con la expansión. A pesar del éxito, reconoce que solo llegan a menos del 1% de las personas con discapacidad visual en América Latina. Su deseo es que el 80% de su esfuerzo pueda volcarse a "hacer más linda la biblioteca" y no a la angustiante búsqueda de recursos para pagar los sueldos del mes siguiente.
Tiflonexos es, en definitiva, mucho más que una plataforma de descargas. Es un manifiesto político y social que exige ver la discapacidad desde la eliminación de barreras. Porque, como dice su cofundador, hoy es mucho más fácil ser una persona con discapacidad visual que hace 25 años, pero el derecho a leer, a estudiar y a ser autónomo sigue siendo una batalla que se libra página a página.
