Con el alza de un cuarto de punto que los inversores ya tenían descontado, la Reserva Federal volvió a subir el costo del dinero después de tres años. Lo que nadie esperaba era la dureza de Kevin Warsh, que abrió la puerta a nuevos ajustes antes de fin de año y desató una ola de aversión al riesgo que también arrastró a los activos argentinos.