Cumpliendo quién sabe que profecía, o defendiendo qué intereses, el presidente estadounidense es hoy una peligrosa caricatura que se vuelve contra la sociedad que lo creó.
Cumpliendo quién sabe que profecía, o defendiendo qué intereses, el presidente estadounidense es hoy una peligrosa caricatura que se vuelve contra la sociedad que lo creó.