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Daniel Balmaceda y Horacio Salas relatan para La Prensa curiosas anécdotas de los procesos electorales
Historias del voto argentino
15.03.2011 | A lo largo de los años se dio el voto cantado, las proscripciones y la compra de sufragios. La Ley Sáenz Peña instauró el voto universal, secreto y obligatorio que posibilitó la llegada de Yrigoyen al poder y el término de los gobiernos conservadores.
Por Juan Carlos Antón

Votar no siempre fue tan sencillo como ahora: entrar a un cuarto oscuro, elegir entre diferentes boletas y depositar el sobre en una urna. En la historia argentina hubo voto cantado, proscripciones y hasta candidatos que no estuvieron presentes el día de las elecciones. Pasó de todo en doscientos años de historia.

Si bien la primera ley electoral argentina fue sancionada en 1821 en la provincia de Buenos Aires -bastante limitada, ya que sólo contemplaba el voto masculino y "calificado"-, antes de la Revolución de Mayo había ya algún tipo de democracia embrionaria: "Estaban los cabildos abiertos. En el del 22 de mayo de 1810 hubo 251 vecinos invitados a tomar la decisión más trascendente de permitir que continuara Cisneros en el gobierno o no. También ha habido otros importantes: en las invasiones inglesas y después", explica el historiador Daniel Balmaceda, en diálogo con La Prensa.

Claro que existían variadas restricciones: era un sistema de elección de forma indirecta, en el que sólo votaban los vecinos "más importantes".

"El título que se usaba era el de vecino, es decir aquella persona que tenía derecho a tomar decisiones. Por supuesto, en esto no se incluía a los esclavos ni a los peones ni a las mujeres. La elección quedaba limitada a una élite. El concepto de pueblo era ese", resume Balmaceda.

FRAUDE

Los historiadores coinciden en que la Constitución Nacional de 1853 dejó un importante vacío jurídico respecto del sistema electoral, que fue parcialmente cubierto por la Ley 140 de 1857. Felipe Pigna, en su texto "La historia del voto en la Argentina" explica que el voto seguía siendo masculino y cantado y el país se dividía en 15 distritos electorales en los que cada votante elegía por una lista completa.

"En todo el tiempo de los gobiernos conservadores existieron serias sospechas de fraudes electorales -señala Balmaceda-. Diría que es una constante que se da en las previas a cada elección. Se generara un ambiente enrarecido y se sostenía que tal fórmula iba a ganar. Finalmente, por fraude, ganaba".

-¿Pero cómo se lograba?

-Se hacían trampas. Se votaba en grupos y en voz alta. Por ejemplo, el hombre fuerte del pueblo armaba grupos e iban a votar todos juntos. Obviamente se votaba lo que el jefe decía. Si no era así, iba a haber consecuencias. El que mandaba en la zona organizaba el voto. Era un tipo de elección que si bien se denominaba democrática, obviamente no lo era.

Al respecto, Pigna agrega que "los días de elecciones los gobernantes de turno hacían valer las libretas de los muertos, compraban votos, quemaban urnas y falsificaban padrones. Así demostraba la clase dominante su desprecio por la democracia real y su concepción de que eran los únicos con derecho a gobernar un país al que consideraban una propiedad privada".

Dentro del ambiente enrarecido que ocurría antes de las elecciones, Balmaceda recuerda que en 1874, para descontento de los que postulaban a Bartolomé Mitre, Sarmiento eligió como sucesor a Nicolás Avellaneda.

"Esto provocó la gran revolución de 1874 con intenciones de derrocar al gobierno de Sarmiento. Sin embargo, ese movimiento fue sofocado. A partir de entonces, Roca que logró neutralizar la revolución, se convirtió en uno los principales generales del gobierno constitucional y eso le valió su posterior ascenso al poder", explica el historiador.

SIN CAMPAÑA

Balmaceda cuenta que en la historia de las elecciones argentinas llama la atención el caso de dos presidentes que no hicieron campaña. "Son Sarmiento y Marcelo T. de Alvear. Lo que resulta más llamativo es el hecho de que ambos no se encontraban en el país el día de las elecciones. Tampoco estaban cuando fueron nominados ni en toda la campaña. Sarmiento vivía en Estados Unidos y Marcelo T. de Alvear, sucesor de Yrigoyen, ocupaba un puesto diplomático en Europa. Tanto uno como otro directamente vinieron a asumir".

-¿Por qué se aceptaba esto?

-La campaña electoral no funcionaba como ahora. El que se postulaba ya era conocido y no era necesario el tipo de propaganda actual.

LEY SAENZ PEÑA

El sistema perverso siguió hasta 1912 cuando comenzó a funcionar la ley Sáenz Peña, implantada por el entonces presidente Roque Sáenz Peña. Desde entonces, surgió el voto secreto, obligatorio y libre que llevó al poder a Hipólito Yrigoyen.

Sin embargo, el escritor, historiador y periodista Horacio Salas señala que el corte no fue tan tajante y que, de una u otra forma, el fraude continuó. "Recién en 1946 fueron las primeras elecciones que tuvieron control del Ejército", explica Salas.

"Recuerdo que mi padre nos contaba que en las primeras elecciones después de la Ley Sáenz Peña y en las inmediatamente posteriores hubo varias irregularidades. A él le tocó varias veces ir a votar. El iba a la mesa, entregaba la libreta de enrolamiento, se la sellaban pero no emitía el voto. Es decir, había vicios terribles".

El que se salvó del fraude fue Marcelo T. de Alvear. Según cuenta Salas con Alvear "se cuidaron en las formas porque lo consideraban el ala conservadora del radicalismo. Se lo protegió".

-¿Cuándo se puede hablar de verdaderas elecciones limpias?

-El voto democrático en serio -secreto, universal y obligatorio- recién se dio del todo en la elección de Perón de 1946. En 1951 se produce el voto femenino. En esas elecciones fue cuando Evita votó en el sanatorio. Precisamente uno de los fiscales era David Viñas (recientemente fallecido). Este fue el momento más alto del peronismo. Perón tuvo más votos que toda la oposición junta.

FRONDIZI E ILLIA

-¿Qué ocurrió en las elecciones que ganó Frondizi?

-En el "58 Perón -que estaba proscripto- dio una orden para votar a Frondizi, quien ganó por mucho margen. En ese entonces, el opositor era Balbín.

-¿Y qué pasó con Illia?

-Ganó nada más que con el 21 ó 22 por ciento de los votos. En esas elecciones el triunfador fue el voto en blanco por la proscripción del peronismo.

Después del derrocamiento de Illia se produjo un gran período de dictadura militar que se extendió hasta 1973.

"Luego de los siete años de Onganía, Levingston y Lanusse se dieron las elecciones que ganó Cámpora. Recuerdo que había un gran compromiso político. Después vino Perón que ganó por el 60 por ciento. Esa gran ebullición que había se daba sobre todo por los años de proscripción anteriores. Repito, se vivía un gran compromiso".

Salas debió exiliarse en Madrid durante los duros años de la dictadura militar. A su regreso, en 1983, se produjo el regreso de la democracia.

"Por supuesto que recuerdo esas elecciones del 30 de octubre de 1983. Se vivía una verdadera fiesta. Yo tenía 45 años cuando volví. El día que asumió Alfonsín pude estar en el Cabildo con él gracias a mi labor periodística. Era tanta la emoción de esos momentos que cuando volví del acto a mi casa, mi mujer me dijo que había estado tres horas llorando".

Después del 30 de octubre de 1983 se sucedieron -sin interrupciones- nuevas elecciones hasta la actualidad. Pero la historia cambió. En estos 27 años de democracia, los viejos vicios de fraudes electorales, votos cantados y prescripciones felizmente quedaron en el pasado.

 


 

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