La Prensa

Williamson se refugia en el seminario de La Reja

El obispo lefebvrista que negó la existencia de las cámaras de gas nazis guarda un mes de retiro y celebra misas en privado. La congregación continúa con su actividad normal. Los vecinos se mantienen al margen de la polémica.

La polémica entre el Rabinato de Israel y el Vaticano salpicó a la pequeña localidad de La Reja, donde se refugia el obispo tradicionalista británico Richard Williamson, excomulgado en 1988 por su fidelidad a Lefebvre y recientemente perdonado por el papa Benedicto XVI.

La tranquilidad de la localidad de La Reja, en el partido bonaerense de Moreno, se vio alterada en los últimos días por la presencia de periodistas interesados en conocer detalles del seminario dirigido por el obispo lefebvrista.

Williamson, que dirige el seminario de La Reja desde hace cinco años, sostuvo en una reciente entrevista con un programa de la televisión pública sueca que las cámaras de gas nazis no existieron nunca y que en los campos de concentración alemanes murieron unos "200.000 o 300.000 judíos", no seis millones, pero ninguno en cámaras de gas.

"Las evidencias históricas están inmensamente en contra de que seis millones de judíos murieran asesinados en cámaras de gas como parte de una política de Adolfo Hitler", agregó.

Oculto tras los muros de este complejo de arquitectura neocolonial ubicado en las afueras de La Reja, Williamson guarda un mes de retiro y celebra misas en privado, según el hermano Juan de Dios, el único miembro de la congregación que accedió a conversar brevemente.

El seminario, apuntó este joven francés, sigue con su actividad normal, ajeno a la polémica desatada por los comentarios de Williamson, que coincidieron con la decisión de Benedicto XVI de levantar la excomunión dictada en 1988 por Juan Pablo II a los seguidores del arzobispo cismático francés Marcel Lefebvre (1905-1991).

"Somos católicos y seguimos a la Iglesia de Roma. Ahora bajó la actividad porque la mayoría de los seminaristas está de vacaciones, pero seguimos ayudando al pueblo, aunque mucha gente ha venido aquí en estos días y deforma la realidad", añadió el sacerdote, que se negó a hablar sobre la controversia porque "tenemos instrucciones de no hablar con la prensa".

"Se tomó la decisión de no tener contacto con los periodistas", advirtió en tono mucho menos amistoso otro sacerdote de la congregación, que prohibió tomar imágenes del interior de la iglesia donde Williamson acostumbraba a celebrar misa.

NORMALIDAD

Apenas una docena de fieles acudió ayer a la ceremonia matutina, en su mayoría mujeres y niñas que, como exige la liturgia lefebvrista, vestían faldas largas y cubrían sus cabezas con pañuelos.

Ninguno de los feligreses accedió a hablar, siguiendo instrucciones del seminario.

"Todo está normal aquí, los fieles están ajenos a la polémica porque no ven la televisión", se limitó a comentar brevemente una monja de las Hermanas de la Fraternidad San Pío X, que se encuentra dentro del recinto.

La congregación lefebvrista de La Reja imparte clases en el seminario y cursos de formación, cuenta con un dispensario de comida y medicinas y nunca, según los vecinos, tuvo problemas con la comunidad.

"No son muy populares porque el pueblo no tiene mucho interés en ellos", apuntó un sacerdote católico de la parroquia de La Reja, distante apenas un par de kilómetros del seminario.

"Somos gente normal que no busca problemas", señaló Alejandro, un panadero lefebvrista que bautizó su negocio como El Angelus y que respeta fielmente las orientaciones de su iglesia y se niega a hablar con periodistas.

La mayoría de los vecinos de La Reja se mantiene al margen de la polémica porque apenas conocen a Williamson, como Rodolfo, el dueño de la gomería (recauchutados) a la que acuden los sacerdotes del seminario, que no sabía nada del tema hasta ayer.

"No sabía nada. Nadie me había contado y me extraña porque los sacerdotes vienen por aquí a arreglar los autos o me llaman para arreglar cosas en la casa", explicó.

Su vecina Isabel Valdés, que regenta una tienda en el pueblo en las cercanías del seminario, no salía de su asombro tras enterarse de la polémica.

"¿Pero estamos todos locos?", se preguntó.

"Si dijo eso (Williamson) tendría que irse", agregó Valdés, que acude ocasionalmente a las misas del seminario.

La mujer comenta que Williamson no es un personaje popular porque se limita a oficiar la ceremonia "pero no personaliza, no tiene contacto con los fieles". (EFE)