La Prensa
River fue un poco de todo esto, pero encaminó la llave y en octavos de final se las verá con Boca

Goles, baches, suspenso y Superclásico

El chico Federico Girotti marcó los dos del Millo, que en los últimos 25 del ST bajó su rendimiento y Atlético Tucumán se puso en partido e inquietó. En el balance final, el equipo de Gallardo fue más, recuperó cierta memoria y en la Copa Argentina lo espera el Superclásico.

Muchos se apuraron. Los agoreros de siempre ya declamaban que River dejó de ser lo que era, que el poder de fuego se apagó, que Gallardo no encuentra el equipo. El mismo River se encargó de responder en el Ciudad de La Plata. ¿Cómo lo hizo? Con rendimiento y con goles, sí con goles, esos que andaban esquivos en los dos últimos partidos de la LPF. Atlético Tucumán, que había sido un pequeño karma en la vida millonaria, lo sufrió sobre todo en el primer tiempo. Sin embargo, el Millo también tuvo su lado oscuro, marcado por los baches en que suele caer últimamente. Lo cierto es que con todo ello los octavos de final de la Copa Argentina tendrán Superclásico.

Marcelo Gallardo avisó que estaba tranquilo después del 0-0 con Arsenal porque el equipo había generado. Y Napoleón tuvo razón una vez más. Los resultados y el funcionamiento, a veces con una lógica inconstancia por el cambio de nombres, le han dado la razón al DT más exitoso del momento

Anoche eligió a la sangre nueva con los pibes Girotti y Beltrán arriba, en lugar de los siempre titulares Suárez y Borré, y al chico Alvarez cada vez más consolidado en el equipo. Nuevamente las respuestas llegaron desde el campo de juego.

Porque el Millo manejó a su antojo los hilos del partido, porque generó peligro en las narices de Lucchetti y porque esta vez apareció la puntería joven y avasallante de los pibes. Fede Girotti castigó dos veces la red tucumana: primero le opuso el moño a una triangulación entre Enzo Pérez y Nicolás de La Cruz y luego esperó el centro de Montiel que volvió con sus desbordes.

En el complemento el Millo no detuvo la marcha. Machacó sobre el área del Decano, pero el fútbol a veces suelta esos duendes traviesos. Conclusión: en un descuido en el fondo, el Pupa Heredia le puso suspenso a la noche platense.

El Decano entró en partido, se animó y descubrió esas flaquezas que Gallardo aún no puede desterrar de su equipo. Armani tapó un cabezazo increíble y después Toledo no pudo definir tras un error de Maidana.

River tuvo dos caras, aunque la del PT y los goles de Girotti sacó una pequeña luz de ventaja.