La Prensa
Mirador político­

Carrera contra reloj­

Cristina Kirchner corre una carrera contra reloj por dos andariveles: el de la economía y el judicial. Ambos convergen en las legislativas de este año.­

Esto explica por un lado decisiones del gobierno como el refuerzo de los cepos cambiario y comercial y el cierre de la economía y por otro las presiones sobre Alberto Fernández para que indulte a Amado Boudou.­

Para resolver sus problemas judiciales la vicepresidente debe ganar las elecciones de octubre, lo que resulta impensable con una economía detonada. Si la economía falla y es derrotada en las urnas sólo un eventual indulto o una ley de amnistía evitará que quede en una situación similar a la de Boudou.­

En materia económica para evitar otra corrida cambiaria, el gobierno fortaleció el cepo. Resolvió no vender dólares a importadores de bienes terminados. Lo hizo para reducir las importaciones porque el superávit comercial viene cayendo. Teme quedarse sin dólares y que la cotización se dispare. Tuvo un reflejo que ya es plavoviano en el kirchnerismo: cerrar todo lo cerrable

También resolvió poner cepo a las exportaciones de maíz, aunque el pataleo de los productores obligó a revisar esa decisión. Lo hizo por el alza internacional del producto. Como incide en el precio de los alimentos, se propuso forzar una sobreoferta interna.­

La medida es difícil de explicar porque el mercado interno está abastecido. La producción fue de 50 millones de toneladas y el remanente, de 10. Además, con el nuevo precio del maíz se hubiera conseguido una cantidad apreciable de dólares extra cuando más se los necesita. Pero es no es la lógica de los que sueñan con una "revolución" como diría AF.­

Por otra parte, el precio local difícilmente baje. Los precios internos suben por la emisión monetaria. Lo único que se consigue con el cepo exportador es desalentar la producción. En los cuatro años de Macri sin cepo ni retenciones la producción se triplicó. Ahora los productores están en pie de guerra y se avecina otra pelea de la que el kirchnerismo piensa alimentarse electoralmente al precio de arruinar una buena oportunidad como ya ocurrió en 2003. No se equivoca nunca.­

El refuerzo de cepos obedece a la orientación general que Cristina Kirchner le quiere dar a la economía. Con una inflación que acelera la idea es repetir el esquema de cuando era presidenta: pisar el dólar, las tarifas y los precios hasta octubre. Llegar a las elecciones como sea. Después vendrá el shock.­

El peligro para el oficialismo consiste en un voto castigo que trabe el copamiento de la justicia desplegado en el último año desde el Congreso. Por eso también aumenta la presión sobre el jefe del Poder Ejecutivo para que indulte a Boudou. Más vale no esperar a octubre. Pero el problema no es Boudou. Lo dijo Hebe de Bonafini: ¿qué hará el presidente si van a buscar a la vice? El reloj no corre por lo tanto sólo para CFK, también lo hace para Alberto Fernández que ya cedió la gestión económica y en cualquier momento puede cambiar de parecer sobre el indulto.­