La Prensa
Con Perdón de la Palabra­

Iglesias quemadas­

 

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­En Chile, durante una manifestación, algunos encapuchados quemaron dos iglesias. La noticia, difundida por los medios de prensa, es de extrema gravedad. Porque resulta, en efecto, que se trató de una agresión gratuita, desvinculada totalmente de los motivos que impulsaron la manifestación de protesta.­

¿Por qué se quema una iglesia sin que ninguna causa inmediata explique el atropello? Se quema, no hay otra explicación, por odio a la religión católica y, para identificar a los autores del hecho, hay que buscarlos entre sus tradicionales enemigos.­

Es sugestivo que los incendiarios hayan actuado al amparo de capuchas. Vale decir que no se trataba de la gente que protestaba en la manifestación, ya que ésta lo hacía a cara descubierta pues se estaba expresando públicamente.

La quema de templos es una práctica habitual en los comienzos de períodos tumultuosos signados por hechos vandálicos. En los tiempos modernos se quemaron iglesias durante el alzamiento de Asturias en 1934 y en los peores momentos de la Segunda República, cuando el caos imperaba en las calles españolas y pacíficos ciudadanos eran ultimados por llevar corbata. Dentro de ese marco, Guardias de Asalto asesinaron al diputado de derechas José Calvo Sotelo.

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LA ALIANZA DE KELLY­

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También nuestro país tuvo la trágica experiencia de ver arder iglesias. Ello ocurrió en junio de 1955, cuando comandos de la Alianza Popular Nacionalista, al mando de Patricio Kelly, quemaron la Curia Metropolitana, la Iglesia de San Francisco, la iglesia de San Ignacio y dañaron San Nicolás de Bari. ­

Quien esto escribe era por entonces soldado concripto en el desaparecido Regimiento Motorizado Buenos Aires, con cuartel en la manzana que incluía las calles de Pichincha y Garay, en la capital. Pero la Tercera Compañía Reforzada de esa unidad tenía su asiento en el subsuelo del Edificio Libertador.­

Aquel 16 de junio regresaba yo a mi unidad, atravesando a pie la Plaza de Mayo. Era el único en hacerlo pues estaba cerrada al público, pero a mí me dejaron pasar por llevar uniforme del Ejército. Lloviznaba. ­

Y me ha quedado grabado el impresionante espectáculo de ver arder simultáneamentelas la Curia, San Ignacio y San Francisco.­

Amén de la gravedad que supone en sí misma, la quema de iglesias habitualmente resulta anticipo de graves acontecimientos que habrán de sucederla. En España antecedió a la Guerra Civil, aquí fue preludio del terrible discurso pronunciado por Perón el 31 de agosto de 1955, cuando invitó a sus seguidores a proveerse de alambre de fardo para colgar a los opositores.­

De manera que debe observarse con la mayor preocupación la quema de iglesias en Chile. Que no fue realizada por la multitud que se manifestaba sino por encapuchados cuyos siniestros designios cabe suponer.