La Prensa

El miedo desatado por la pandemia paraliza incluso ante urgencias graves

Un estudio reciente realizado en el país reveló que solo el 34% de los que experimentaron síntomas compatibles con un accidente cerebrovascular (ACV) hizo una consulta médica. Preocupa que se avecine una ola de enfermedades que han empeorado por la falta de controles en tiempos de cuarentena.

El accidente cerebrovascular (ACV) constituye una urgencia médica grave. El tiempo que transcurre desde la aparición de los primeros síntomas hasta que se recibe atención médica es crucial, no solo para evitar las secuelas que puede dejar la enfermedad sino también para reducir el riesgo de muerte. Sin embargo, un estudio realizado en el marco de la cuarentena impuesta en el país reveló que solo el 34% de las encuestados que experimentaron síntomas compatibles con un ACV hizo una consulta en una institución médica.

“La mitad no lo hizo por no haberle dado importancia a los síntomas y el resto tuvo miedo de salir de su casa o de concurrir a una institución médica”, se explica en el informe del trabajo realizado por Fleni, en el que se encuestó de manera online a más de 10.000 personas del área metropolitana de Buenos Aires.

Otro de los datos alarmantes de la encuesta, titulada “SIPHON-Covid”, es que el 62% de los encuestados cree que los hospitales no cumplen con todas las normas de seguridad para protegerlos de eventuales contagios de coronavirus.

Asimismo, el 76% refirió no haber continuado con sus controles médicos habituales durante el aislamiento preventivo obligatorio, pese a que el 39% tenía antecedentes de algún factor de riesgo vascular como hipertensión, diabetes, colesterol elevado, arritmias cardíacas o un ACV o infarto cardíaco previos.

Se estima que en el país se registran entre 40.000 y 60.000 ACV por año, 18.000 muertes asociadas a esta enfermedad, en tanto que cerca del 2 por ciento de la población adulta argentina vive con secuelas de un ACV.

 “Esta encuesta con miles de participantes nos brindó una foto muy precisa de un tema que nos preocupa: la severa caída en la atención de problemas serios de salud más allá de los relacionados con la pandemia”, sostuvo el doctor Sebastián Ameriso, jefe del Servicio de Neurología Vascular de Fleni.

Por su parte, la doctora  Virginia Pujol Lereis, subjefa del Centro Integral de Enfermedades Cerebrovasculares de Fleni, subrayó en una entrevista con La Prensa que “al comienzo de la pandemia, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, los médicos que nos abocamos a las patologías crónicas no transmisibles -me refiero a los médicos especialistas en enfermedades cerebrovasculares, cardiovasculares, enfermedades metabólicas como la diabetes, enfermedades oncológicas, entre otras- hemos notado una franca disminución de las consultas por controles de salud. Esto es grave porque este tipo de enfermedades, para mejorar su pronóstico, requieren que el paciente esté diagnosticado a tiempo y correctamente controlado”.

En ese sentido, confesó que el temor de los especialistas en este tipo de patologías “es que en un futuro observemos una ‘tercera ola’ de la pandemia representada por el aumento de todas las consecuencias en la salud de la población por la falta de controles adecuados en todo este tiempo de cuarentena”.

 

- ¿A qué atribuye el hecho de que el 62% crea que los centros de salud no los protegerán de un posible contagio?

Es probable que la gente haya interpretado, lamentablemente, que los centros de salud no los protegerían o no serían lugares seguros para consultar en el transcurso de la pandemia, por el temor a la contagiosidad que posee el coronavirus. Lo que tiene que quedar en claro para la población es que los centros médicos hemos adaptado nuestro trabajo diario para proteger tanto al paciente como al personal de salud del covid-19. Se han generado diferentes circuitos en la atención de pacientes, promoviendo un ambiente de trabajo seguro. Esto es algo que tenemos que seguir diciéndole a la población para que pierda este miedo. Es comprensible que hayan tenido esta sensación al inicio de la pandemia, pero es momento de que comiencen nuevamente a consultar y a realizar los controles adecuados.

- ¿Cómo se tradujo en la atención médica en Fleni el dato de que solo el 34% de los que tuvieron síntomas compatibles con un ACV haya realizado una consulta?

- Evidentemente la disminución que se ha visto de las consultas en la encuesta se ha reflejado en una disminución de hasta el 60-70% de las consultas en consultorios externos al comienzo de la cuarentena. También se ha reflejado en una disminución de las internaciones por eventos cerebrovasculares del 25% durante el periodo marzo/julio, especialmente de ACV isquémicos y accidentes isquémicos transitorios, que llegaron a una disminución de un 40% y un 60% respectivamente. Esto significa que hay un número no despreciable de personas que frente a un síntoma compatible con un ACV han preferido quedarse en sus casas y transcurrir el momento agudo del ACV en su hogar. No consultar a tiempo en un ACV quita la posibilidad de un diagnóstico y tratamiento temprano, teniendo que cuenta que tenemos escasas horas para poder ofrecérselos al paciente. Un diagnóstico y tratamiento temprano del ACV aumentan las posibilidades de sobrevivir con la menor cantidad de secuelas posibles y evitar las recurrencias tempranas de un nuevo accidente cerebrovascular.

- ¿Hubo un aumento de la mortalidad por ACV durante la cuarentena?

- Los datos de mortalidad en Argentina tardan varios meses para ser recabados y analizados, son datos complejos desde el punto de vista epidemiológico. Por lo tanto, todavía no tenemos cifras oficiales para saber si hubo un aumento de mortalidad general e incluso específica por ACV asociado a la pandemia.

Sí podemos adelantar datos provisorios de un registro Latinoamericano de atención de ACV agudo durante la pandemia en el cual participaron siete países de la región, el registro LASE-COVID. En el mismo se ha observado un pequeño aumento de la mortalidad intrahospitalaria de pacientes con ACV durante la pandemia. Pero, para saber qué ocurrió específicamente en la Argentina, todavía debemos esperar los datos oficiales.

- ¿Qué consecuencias tendrá para el sistema sanitario este panorama de demora de la atención y de los controles médicos?

- Sabemos que el accidente cerebrovascular está entre las primeras tres o cuatro causas de muerte en la Argentina y en el mundo occidental, y es una de las principales causas de discapacidad en el adulto. Asimismo, es una carga importantísima para el sistema sanitario que consume un porcentaje no despreciable de sus recursos (humanos y económicos).

Si la población frente a un ACV no consulta o lo hace de manera tardía, eso se ve directamente reflejado en un peor pronóstico para los pacientes y, por ende, en una mayor carga para el sistema sanitario.

Por otro lado,  al no realizar los controles preventivos de salud, aumenta el riesgo de observar más casos de accidente cerebrovascular que potencialmente hubiésemos podido prevenir.

Ambas situaciones (la falta de controles de salud y la no consulta frente a un ACV agudo) lamentablemente incidirán negativamente en la población y en el sistema sanitario

- ¿Qué medidas considera necesario adoptar para revertir este preocupante escenario?

- Creo necesario que todos los representantes del sistema de salud, los profesionales de la salud, las instituciones, los representantes de diferentes áreas gubernamentales, debemos trabajar en conjunto para educar a la población sobre la importancia de seguir cuidándonos del contagio del covid-19 pero al mismo tiempo no abandonar el control de todo el resto de las enfermedades y patologías porque vamos a empezar a ver las consecuencias catastróficas de esta falta de cuidados.

Es necesario que la gente sepa que se pueden realizar controles médicos, que se pueden realizar estudios médicos con seguridad. Es completamente necesario que no nos olvidemos que existen muchas  patologías cuya prevención, tratamiento temprano y rehabilitación son esenciales para un mejor pronóstico, una mejor calidad de vida e inclusive salvar vidas.