La Prensa

Carta abierta al extraño humorista Dady Brieva

Me voy a permitir dirigirme únicamente a usted, Rubén Enrique Brieva, que utiliza como nombre artístico el de Dady. Y me tomo este atrevimiento porque usted es un ser detestable, ignorante (imagino que su biblioteca no llega a ocupar un estante, siempre aludiendo a los libros leídos, claro), oportunista, que estoy seguro advirtió que estando sus acciones como actor cómico en franca desmejora, no pierde usted las esperanzas de sumarse a alguna de las listas que prepara el kirchnerismo para las próximas elecciones parlamentarias. Total como está visto, siempre hay un lugar para un socio militante. Y para conseguir eso hay que trabajar muy duro amigo mío, hay que ser mínimamente un alcahuete full time de la Señora y combatir a los ya cansados enemigos imaginarios que a usted ni siquiera lo tienen en cuenta salvo cuando comente alguna aberración como esta última. A usted debería darle al menos vergüenza ver que cada vez que lo nombran es para insultarlo o para ubicarlo en tiempo y forma. Sus otras apariciones públicas seguramente están pagadas por su representante, hombre que debe tener un arduo trabajo en estos tiempos. 
 
A sus 63 años usted ya debería haber aprendido algunos conceptos elementales de la vida democrática, aunque parece que no. Es verdad que usted ganó mucho dinero haciendo un humor misógino y machista, degradando a las mujeres de manera casi bestial, aunque ahora ande con los calzoncillos verdes todo el día. Sin embargo nadie, ni la derecha más mea pilas abrió la boca en su contra. Esta vez su gota rebalsó el vaso, pero tiene suerte, se nota que sus compañeros militantes hacen la vista gorda y a pesar de ser los mismos que armaron un helicóptero en las marchas contra el anterior presidente, en alusión a la salida del gobierno de Fernando de la Rúa, parece ser que su mensaje violento y criminal no les hizo mella. Eso es "unidad partidaria".
 
Lo terrible es que cuando usted se dio cuenta de la barbaridad que había dicho con toda la mala intención y pensando muy bien lo que estaba diciendo, solo se limito a decir "no se aguantan una joda". En su programa de radio usted ya venía anunciando su estado de ánimo ciertamente alterado y violento. Confesó que ese día se levantó "con cierta tristeza, desazón y desgano".
 
Ante las imágenes de la marcha del 12 de octubre, usted le dijo a sus escasos oyentes: "Realmente esto tiene un final anunciado y ya sabemos cómo termina la película. Y ustedes también lo saben. ¿Cuando se arme quilombo nos van a echar la culpa a nosotros?". Unos minutos después descargó: "Tengo unas ganas de agarrar un camión y jugar al bowling por la 9 de Julio", aludiendo a la intención de arrollar a los manifestantes que se desplazaban por esa avenida.
 
Le habrán venido a Dady las imágenes de aquel camión que arrolló a decenas de ciudadanos alemanes conducido por un miembro del ISIS. O las de otros similares. Vamos a suponer que fue "una joda" del comicastro que sería un asalariado más de la troupe K, y que del otro lado, algún imbécil (término que usa Aníbal Fernández para denostar a sus enemigos sin recibir ni un solo llamado de atención), yo le pediría que agregue a su joda a quién apuntaría primero con su camión asesino: ¿a los viejos, a los chicos, a las mujeres, a los jóvenes, a los jubilados, a los obreros, a los empleados públicos? Sería bueno que dijera a quién aplastaría primero, además no tendría que tener ningún cargo de conciencia, porque como bien dijo su Jefe de Gabinete, esa que caminaba por la 9 de Julio, no era gente, no era pueblo.