La Prensa
Claves de la educación

Todos los países progresan; los argentinos nos hemos estancado

 

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POR JUAN MARCOS PUEYRREDON­

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­En la década del 90, los alumnos de la escuela primaria argentina se ubicaban en el segundo lugar en América Latina en matemáticas siendo solo superados por Cuba (Pruebas PERCE Unesco). Hoy en día en matemáticas, conforme surge de las evaluaciones efectuadas en las Pruebas TERCE de este mismo organismo en el 2014 estamos en el séptimo lugar y el octavo ocupamos en lengua.

Por otra parte curiosamente los rendimientos académicos de los alumnos se encuentran totalmente divorciados de la cantidad de docentes por aula pues por cada cargo en un aula de una escuela estatal hay en la Argentina 12 alumnos, mientras que en los otros países de Latinoamérica el promedio es de un docente cada 21, y sin embargo el rendimiento académico es superior en estos países.

Esto pone de relieve que hay un exceso de docentes y que una disminución del número, aunque éste fuera reducido generaría ahorros que podrían ser destinados a un aumento importante de sus salarios.

Si analizamos, en cambio en la primaria, los resultados de las Pruebas Nacionales Aprender del 2018 de los alumnos de 6º grado, también son preocupantes, pues si bien hubo una mejora, todavía muy parcial e insuficiente en lengua, en matemáticas el nivel continua estancado, pues en más de dos tercios de las provincias aumentó la proporción de los alumnos que no llegaron al nivel básico. Por otra parte, en los últimos años, se ha desacelerado el aumento de la matrícula en primaria, que se encuentra prácticamente estancado.

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CONCLUSIONES­

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Los demás países han progresado. La Argentina se ha estancado. En síntesis, entre el año 2000 y el 2018 la mayor parte de los países latinoamericanos han ido mostrado progresos significativos en la calidad de sus sistemas educativos,(Chile, Brasil, Colombia, Costa Rica y Uruguay), en cambio, nuestro país se encuentra prácticamente estancado, sino peor, ya que ha retrocedido en las pruebas PISA en matemáticas 9 puntos, 16 en lectura y ha mejorado solo 8 puntos en ciencias y en las Pruebas Aprender Nacionales de Primaria 2018 los resultados no han sido tampoco muy satisfactorios.­

En honor a la verdad hay que señalar que los resultados especialmente en CABA y en Córdoba han sido muy superiores a los de otras jurisdicciones, pero muy malos en la Provincia de Buenos Aires, sobre todo en el Conurbano.

Muy lejos están esas épocas doradas donde los argentinos podíamos decir con orgullo que nuestro sistema educativo, especialmente la educación básica era el mejor de América e incluso hasta mediados del siglo XX superior en algunos niveles a países europeos como Italia o España o Portugal.

Lo cierto es que hoy, si nos guiáramos solo por las frías estadísticas, de las pruebas de evaluación internacionales Argentina, ha tenido de los desempeños más bajos de todos los sistemas educativos participantes en las pruebas PISA. Se ha ubicado entre los 15 sistemas de más bajo desempeño en lectura (a la altura de Qatar, Albania, Bosnia y Perú) y entre los 8 y 14 sistemas de menor desempeño en matemática (igual o por debajo de todos los países latinoamericanos, salvo Panamá y República Dominicana y ciencia, respectivamente).

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EDUCACION SUPERIOR­

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Como dice Guadagni, si el siglo XIX fue el siglo de la escuela primaria y el XX el de la secundaria, este siglo XXI es el de la Universidad. En el mundo globalizado, caracterizado por los avances científicos y tecnológicos no hay posibilidades de progreso económico ni social sostenido, sin el fortalecimiento del nivel superior del ciclo educativo.­

Sin ir más lejos en el mundo cada vez son más los estudiantes universitarios. Hacia 1970 eran 28 millones y hoy superan los 220 millones y en Latinoamérica hay 13 veces más universitarios que en 1970.­

Los tres aspectos más preocupantes de la universidad argentina son: 1) los bajísimos niveles de graduación, 2) los poquísimos graduados en las carreras científicas y tecnológicas y 3) el ingreso de muy pocos estudiantes de familias humildes dispuestos a estudiar.

Según cifras de la Unesco en los países más desarrollados por los menos 50 personas de cada 100 se gradúan. En América Latina, el número es bastante menor, 19 en Chile y 20 en Brasil, pero en Argentina apenas se reciben 12 de cada 100 jóvenes. Es evidente que esta es una magnitud muy escasa, que no contribuye a nuestro progreso como nación

Pero además, si bien la Argentina es de los países de la región la que cuenta con más alumnos que ingresan a la universidad (aproximadamente 1.800.000) solo se reciben seis de cada 100 estudiantes que ingresan, mientras que en Brasil y Chile el resultado es más del doble: 15 y 14 respectivamente/

La tasa de graduación en las universidades estatales es de las más bajas del mundo, pues la mayor parte de los alumnos abandonan en el segundo año. 

En Argentina la graduación en el tiempo normal de estudios es de 43 alumnos cada 100 ingresantes en las universidades privadas y de apenas 27 en las estatales. Como señala Guadagni esto significa que de cada 100 estudiantes que ingresan en nuestro sistema universitario, nada menos que 70 no se gradúan.

Además, en promedio, el 51% de los estudiantes no aprueba más de una materia por año y tan solo el 14,8% aprueba las que son necesarias para hacer la carrera acorde al tiempo teórico.­

En las universidades privadas, la tasa de promoción y de graduación es muy superior, aunque menor a la de los países latinoamericanos mencionados.­

La universidad argentina se encuentra en franco deterioro en este aspecto fundamental y es natural que así sea, teniendo en cuenta por una parte, la grave crisis de la enseñanza media, cuyo nivel como hemos visto es muy pobre, y por la otra, la enorme cantidad de universidades nacionales y provinciales que se han creado en distintos rincones del país, muchas veces sin contar con los cuadros docentes y directivos necesarios para cumplir eficazmente con su finalidad.­