La Prensa
El estado de la educación

La tragedia continúa

POR JUAN MARCOS PUEYRREDON

Hace exactamente veinte años, Guillermo Jaim Etcheverry, Presidente de la Academia Nacional de Educación escribía un excelente libro: La tragedia educativa. En él denunciaba con pruebas irrefutables el estado de grave deterioro de la educación en la Argentina.

Veinte años después, aunque parezca mentira, la tragedia educativa continúa, pues estamos prácticamente igual, sino peor.

¿Cuánto aprenden realmente nuestros niños y nuestros jóvenes? Una forma de saberlo, aclaro que no es la única, es ver cuánto aprenden, recurriendo para ello a las pruebas de evaluación internacionales censales que se llevan a cabo periódicamente en el mundo, como así también a las que se llevan a cabo en el país.

La primeras nos permiten comparar además cual es el nivel de nuestros alumnos sobre la base de parámetros comunes y objetivos con relación a los de otros países de Latinoamérica y del mundo. Veamos entonces:

* Pruebas internacionales PISA 2018 - Enseñanza media:

Administradas por la OCDE, las pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés) se llevan a cabo desde el año 2000 y evalúan el rendimiento académico de estudiantes de 15 años de los países participantes mediante exámenes en matemáticas, lengua y ciencia y se realizan cada tres años.

La Argentina participó en cinco oportunidades, la primera de ellas en 2000 habiendo sido excluida en 2015 por sospechas de haber manipulado la muestra durante el gobierno de Cristina, hecho innegable, que nunca había ocurrido en la historia de las pruebas y que debería avergonzarnos.

En la última Prueba, en el 2018 participaron 77 países incluida Argentina, ubicándose ésta en el puesto 63 en el escalafón general, debajo de la mayor parte de los países latinoamericanos y muy lejos de los países de la OCDE y de los asiáticos.

Nuestro país ocupó el puesto 63 en lectura y el 71 en matemáticas (el más bajo de toda la región) y el 65 en ciencias.

Más de la mitad de los estudiantes no superó el nivel básico -aclaro que hay 6 niveles-, pues sacó 1 en lectura. De las pruebas surge que el 52% de los alumnos argentinos no pueden "identificar la idea principal en un texto de longitud moderada, encontrar información basada en criterios explícitos, ni reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos" y que un 25,7% apenas sí alcanzan esa comprensión básica.

En matemáticas es todavía peor, pues nada menos que el 40% de los alumnos evaluados está por debajo de 1 o sea no está en condiciones de realizar los ejercicios más elementales.

LOS MAS BAJOS DEL MUNDO
 
Las pruebas muestran además que el desempeño de los estudiantes de menor nivel socioeconómico es de los más bajos en el mundo y no le va mucho mejor a nuestro país entre los de mayor nivel, pues menos de un 1% de los argentinos logró niveles de excelencia, resultando el promedio mediocre.
Muestran también que el desempeño de los alumnos de las escuelas de gestión privada es superior a los de las escuelas de gestión estatal, pero tampoco es mucho mejor sobre todo en comparación con los alumnos de otros países.

Por otra parte se ha detectado que la desigualdad en los niveles de aprendizaje se da también entre las mismas escuelas de gestión estatal, según en qué barrio se encuentre la escuela, siendo mucho menores los rendimientos de los alumnos de las escuelas estatales que se encuentran en los barrios más pobres.

Lo que pone de relieve que no es suficiente con aumentar el presupuesto educativo como teóricamente o según el relato kirchnerista se hizo con la ley de financiamiento educativo en el 2005, si al mismo tiempo como señala el Dr. Juan Llach no se fijan zonas prioritarias (las más pobres) que es donde hay que volcar los mayores recursos humanos y financieros.

Por último es de destacar como dato enormemente preocupante que más de un 30% de los alumnos abandona antes de concluir sus estudios secundarios y más del 40 % se gradúa con un enorme retraso.
No podemos dejar de mencionar el grave riesgo asociado con el abandono de la escuela secundaria, directamente vinculado con la droga, el narcotráfico y la delincuencia, pues todos los estudios del Banco Mundial indican que hay un riesgo mayor de caer en las adicciones si un joven deja la escuela entre los 15 y los 18 años.

La última Encuesta de Jefes de hogar del Indec indica que de cada 100 jóvenes entre 18 y 24 años, nada menos que el 26% no trabaja ni estudia, aproximadamente 1.000.000 de jóvenes y que mientras en el nivel social más alto el 8,5 de cada 100 está en esta situación, en el nivel más bajo, en cambio 1 de cada 3 se encuentra condenado a formar parte de esta legión de ni-ni como se los llama despectivamente, sin tener en cuenta que en su gran mayoría no tienen la culpa de esta lamentable situación.