El gol del campeonato

El baúl de los recuerdos. Un espectacular zurdazo de Gerardo Bedoya le dio a Racing un empate clave con River para acercarse al título. En ese 2001, La Academia detuvo en 35 años la racha sin títulos. Y la conquista del colombiano resultó fundamental para esa consagración.

Diciembre de 2001. La Argentina todavía no había estallado en mil pedazos. Pero estaba cerca del colapso. Ajeno a ese patético contexto económico y social, Racing perseguía una vez más la ilusión del título. Llevaba 35 años sin festejos.  Era mucho tiempo. Demasiado para su rica historia. Y en la recta final del Apertura recibió en Avellaneda a River, su principal adversario en la puja por quedarse con ese torneo. Los millonarios parecían tener la victoria al alcance de la mano, pero un golazo del colombiano Gerardo Bedoya hizo posible la agónica igualdad que, tres fechas antes del cierre del  certamen, fue crucial para que La Academia se diera el gusto de lanzar el grito de campeón que tenía atragantado desde 1966.

Se venía la 16ª jornada del torneo. El Cilindro de Avellaneda albergaba a los dos principales aspirantes al título. Racing le llevaba cinco puntos a River con 12 en disputa. No era un final, pero se le parecía bastante. Tensión, nerviosismo, dientes apretados, los futbolistas más dispuestos a luchar con alma y vida que a jugar.  Las tribunas, repletas en esos días de hinchadas de uno y otro equipo cubriéndolas, ardían de pasión.

El clima externo se palpaba en la cancha. Florecían las tarjetas amarillas a diestra y siniestra… Héctor Baldassi anulaba correctamente un gol de Martín Cardetti por posición adelantada de Esteban Cambiasso. El paraguayo Celso Ayala cerraba con lo justo ante una arremetida de Gustavo Barros Schelotto. El Chapulín Cardetti fallaba por poco. Chanchi Estévez hacía estallar la pelota en un poste… También en ese contexto se abría el resquicio para que Racing y River buscaran la victoria que se antojaba casi decisiva.

El Burrito Ortega le alcanzó la pelota a Andrés D´Alessandro en un córner y el Cabezón sacó el centro que el paraguayo Ayala devolvió al medio del área para la entrada del Cuchu Cambiasso, quien sobre el epílogo del primer tiempo empujó la pelota al fondo del arco de Gustavo Campanguolo. Los millonarios daban un golpe letal a las esperanzas albicelestes.

El triunfo parcial reducía a tres unidades la brecha entre ambos. Claro que más allá de las cuestiones matemáticas, existía la certeza de que el impacto anímico que generaría el resultado podría ser tan devastador para uno como volverse un impulso clave para el otro.

Al equipo de Mostaza Merlo no se le aplaudía su fútbol. Era un Racing batallador construido para eludir el descenso, pero se fue transformando en una máquina de sumar y sumar. Era todo corazón. Martín Vitali hasta se animó a tirar una chilena en el área en una muestra de la desesperación con la que La Academia corría detrás de la igualdad.

Una de las virtudes del puntero del torneo era su poderío en el juego aéreo. Por eso llovían los centros al área de Angel David Comizzo. En uno de esos envíos que parecían ya un diluvio en celeste y blanco, Gabriel Loeschbor cabeceó al gol… pero al lado del poste derecho estaba parado D´Alessandro en el momento justo para salvar a River. El sueño de Racing parecía desvanecerse por más que la tabla de posiciones lo siguiera mostrando en la cima. Pero, de pronto, se mandó Vitali por la punta derecha y sacó el centro número mil, ése que Comizzo rechazó hacia la medialuna del área. En ese instante apareció, prácticamente con la apariencia de un salvador, el colombiano Bedoya y tomó la pelota con un zurdazo violento que se incrustó en el arco millonario.

Y entonces sí, la explosión de alivio, de sueños recuperados, de festejo anticipado… La porción albiceleste de Avellaneda se abrazaba fuerte a la ilusión. En medio de la locura por el empate agónico, Mostaza Merlo estaba listo para achivar el “paso a paso” con el que procuraba transmitir calma para anunciar, una semana más tarde de ese 1-1 vital, que ya no se podía retroceder. “Ahora me enojé, vamos a salir campeones”, proclamó.

La Argentina ya estaba en llamas cuando el Apertura llegaba a su fin. Muertos y desazón en cada punto de país. La pelota seguía rodando, pese a todo. En la última fecha, Racing igualó 1-1 con Vélez en Liniers con un tanto de cabeza de Loeschbor, que fue el gol clave porque definió el título para La Academia con un punto de ventaja sobre River. Pero, la verdad, Bedoya ya había marcado el gol del campeonato.

LA SINTESIS

Racing 1 - River 1

Racing: Gustavo Campagnuolo; Francisco Maciel, Gabriel Loeschbor, Claudio Ubeda; Martín Vitali, Adrián Bastía, Gerardo Bedoya, Carlos Arano; Gustavo Barros Schelotto; Diego Milito, Maximiliano Estévez. DT: Reinaldo Merlo.

River: Angel Comizzo, Ariel Garcé, Celso Ayala, Mario Yepes; Eduardo Coudet, Cristian Ledesma, Esteban Cambiasso, Víctor Zapata; Andrés D´Alessandro; Ariel Ortega, Martín Cardetti. DT: Ramón Díaz.

Incidencias

Primer tiempo: 45m Gol de Cambiasso (RIV). Segundo tiempo: 9m Leandro Torres por Barros Schelotto (RAC); 14m Matías Lequi por Zapata (RIV); 16m Rafael Maceratesi por Arano (RAC); 27m Alexander Viveros por Milito (RAC); 41m Gol de Bedoya (RAC).

Amonestados: Vitali, Barros Schelotto, Bastía, Arano, Maceratesi, Estévez (RAC); D´Alessandro, Garcé, Ortega (RIV).

Cancha: Racing. Arbitro: Héctor Baldassi. Fecha: 2 de diciembre de 2001.