La Prensa

Lo más parecido al partido perfecto

El baúl de los recuerdos. Desde hoy, La Prensa repasa algunos de los encuentros más recordados del fútbol argentino. Comenzamos este recorrido con el River 5-Argentinos 4 de 1986.

“¿Sabes cuál era el partido perfecto para Bilardo? El que quedaba 0 a 0 sin ocasiones de gol. Nadie se había equivocado, no se tiraba al arco y 0-0. El partido perfecto. Le preguntaron una vez y dijo eso”. Claudio Caniggia contó que para Carlos Bilardo un empate sin tantos era algo sublime. Perfeccionista a su manera, el ex técnico de la Selección argentina tenía -tiene- esa clase de razonamientos. Pero no es privativo del Narigón, porque alguien como el francés Michel Platini, un exquisito dentro de la cancha, consideraba que “el fútbol está hecho de errores, porque el partido perfecto es 0-0”. Ambos estaban equivocados, porque lo más cercano al ideal lo alcanzaron en 1986 River y Argentinos. Goles, lujos, emociones… Sí, ese 5-4 en el estadio Monumental fue el partido perfecto.

Dirigido técnicamente por Héctor Rodolfo Veira, el equipo millonario se encaminaba hacia una consagración espectacular en el torneo de Primera División 1985-86. Enzo Francescoli era el toque de distinción de un River demoledor. Firme atrás con una pareja prácticamente impasable conformada por Jorge Borelli (sobre el final el puesto fue del uruguayo Nelson Gutiérrez) y Oscar Ruggeri como respaldo para el arquero Nery Pumpido, con un medio campo que presionaba en cada sector del terreno con Héctor Enrique corriendo sin descanso, el Tolo Américo Gallego aportando el quite preciso, Claudio Morresi haciéndose cargo de la conducción luego de relegar al banco a Norberto Alonso y con Roque Alfaro desdoblándose en el ataque y la defensa, las huestes del Bambino arrasaban a sus rivales.

Luego de golear 3-0 a Unión, masacrar 5-1 a Estudiantes y vencer 1-0 a San Lorenzo, en la 26ª fecha del certamen les tocaba medirse con Argentinos, uno de los conjuntos que mejor juego venía desplegando. El Bicho, con la conducción técnica de Roberto Marcos Saporiti, había obtenido la Copa Libertadores en 1985 y acababa de protagonizar un partido memorable contra la Juventus italiana (que tenía justamente a Platini como figura) en Japón por la Copa Intercontinental. Claudio Borghi imponía su clase magistral, el Pepe José Castro y Carlos Ereros desbordaban por las puntas, en el medio el trío Mario Videla-Sergio Batista-Emilio Nicolás Commisso le daban un exquisito trato a la pelota, Jorge Olguín exhibía jerarquía en el fondo. Era un equipazo ese Argentinos…

El 26 de enero de 1986 estuvieron frente a frente en el Monumental.  River lideraba holgadamente con 38 puntos (tiempos de dos unidades por victoria), ocho más que el sorprendente Deportivo Español,  su escolta inmediato. Newell´s y Argentinos los perseguían con 28.

Desde que el árbitro Juan Carlos Loustau abrió la puerta para que salieran a jugar, los dos equipos dejaron bien en claro que sólo pensaban en el arco de enfrente. Nada de retacear esfuerzos en esa decidida búsqueda de la victoria. Y en este intercambio de ataques, el primero en sacar rédito fue el dueño de casa a través de la Araña Luis Amuchástegui, quien envió al fondo del arco de Enrique Vidallé un centro del Tapón Jorge Gordillo. Cuando los de La Paternal todavía no habían tenido tiempo de reaccionar, Alfaro tocó para Francescoli y el Príncipe dejó en el camino a Adrián Domenech y estiró la cuenta a 2-0.

¿PARTIDO LIQUIDADO?

Enrique le sacó la pelota al Panza Videla y se la alcanzó a Morresi. El balón le llega a Francescoli y éste en un derroche de calidad se lo pasa al Negro. El mediocampista lo domina con categoría y saca el remate que no consigue detener el arquero. Sí, 3-0 en poco más de media hora de acción. ¿Partido liquidado? No, para nada.

Argentinos no se caracterizaba por bajar fácilmente los brazos. Además de respetar a rajatabla el credo de darle siempre un buen destino a la pelota, tenía amor propio y fuerza de voluntad para no rendirse jamás. Por eso, apenas regresaron del descanso Videla descontó de penal. El Bicho también iba para adelante favorecido porque desde el minuto final del primer tiempo, River estaba con un jugador menos por la insólita expulsión de Pumpido, quien se enojó por una fuerte entrada del Panza y no tuvo mejor idea que darle una patada que le valió la tarjeta roja. Sergio Goycochea jugó el segundo período en la valla millonaria.

Intercambiaban ataque por ataque. Incluso con diez, River no bajaba el ritmo. Y el equipo del Sapo no se resignaba a perder. Morresi estrelló un remate en un palo y Amuchástegui estuvo cerca del gol en un mano a mano con Quique Vidallé.

El último cuarto de hora fue abrumador. Todos corrían, todos jugaban. El Bichi Borghi sacó conejos de la galera como solía hacer con llamativa facilidad y habilitó a Ereros, quien de palomita marcó el tercero para los visitantes.  Sólo 120 segundos más tarde, Amuchástegui puso el partido 4-2 con un fuerte cabezazo que el arquero no consiguió a retener pese a su esfuerzo. Loustau convalidó el gol. Los jugadores de Argentinos entendían que el balón no había ingresado en su totalidad. La protesta le valió la expulsión a Domenech, el capitán.

Estaban diez contra diez con poco más de diez minutos por delante. La pierna fuerte dijo presente. A veces con jugar no basta y se hace necesario tratar de imponer vigor. Pero a ninguno de los dos les resultaba fácil negarse a jugar. Borghi volvió a decir presente con un centro que conectó Videla de cabeza y se le escurrió a Goyco entre las manos. Sí, 4-3.

Ereros se iba a toda velocidad hacia el arco millonario y el Negro Enrique lo bajó de atrás. Otra tarjeta roja. Con nueve, a River le quedaban cinco minutos para proteger su triunfo. Casi lo aseguró con un remate de emboquillada de Amuchástegui que se fue muy cerca. Y consiguió hacerlo cuando Morresi le puso un pase milimétrico a Francescoli, quien ante la salida desesperada de Vidallé concretó el tranquilizador 5-3. ¿Tranquilizador? En ese partidazo nadie podía dar algo por sentado.

Los de La Paternal insistían a pesar de que el reloj ya no era un aliado. En tiempo de descuento Loustau cobró otro penal y Videla le dio forma a un triplete que no bastaba para impedir la derrota, pero que terminaba de agregarle un eslabón más a una cadena de goles que hacía de ése un partido inolvidable. Lo más parecido a un partido perfecto.

LA SINTESIS

River 5 - Argentinos 4

River: Nery Pumpido; Jorge Gordillo, Eduardo Saporiti (Carlos Karabín), Oscar Ruggeri, Alejandro Montenegro; Héctor Enrique, Américo Gallego, Claudio Morresi, Roque Alfaro (Sergio Goycochea); Luis Amuchástegui, Enzo Francescoli. DT: Héctor Veira.

Argentinos: Enrique Vidallé; Carmelo Villalba, José Luis Pavoni, Jorge Olguín, Adrián Domenech; Emilio Commisso, Sergio Batista, Mario Videla; José Castro, Claudio Borghi, Carlos Ereros. DT: Roberto Saporiti.

Incidencias

Goles: Primer tiempo: 24m Amuchástegui (R); 26m Francescoli (R); 36m Enrique (R). Segundo tiempo: 6m Videla (A), de penal; 29 Ereros (A); 31m Amuchástegui (R); 38m Videla (A); 42m Francescoli (R); 45m Videla (A), de penal.

Expulsados: Primer tiempo: 44m Pumpido (R). Segundo tiempo: 32m Domenech (A); 40m Enrique (R).

Cancha: River. Arbitro: Juan Carlos Loustau. Fecha: 26 de enero de 1986.