La Prensa
El avión construido por nuestro país será reconvertido a una nueva versión

Dieron de baja al histórico Pucará

Con 44 años de servicio y una importante labor en Malvinas, el sistema de armas IA-58 elimina su función de ataque y evolucionará hacia tareas de vigilancia y rescate. Hubo despedida en Santa Fe.

"La guerra moderna ha demostrado que la aviación táctica debe estar preparada para atender rápidamente los requerimientos de las fuerzas de superficie, aportar una gran potencia de fuego y disponer de un tiempo prolongado de permanencia en el aire, lo que permite disponer su misión de forma amplia y eficaz" se promocionaba en el manual de ventas del IA-58 Pucará, allá por la década del "60.

El nombre Pucará en quechua significa "fortaleza", y así fue construido: robusto, con gran cantidad de armamento y un fuselaje a prueba de balas que resistía hasta varias andanadas de ataques, como ocurrió en la guerra de Malvinas.

Este sistema de armas había sido diseñado en la antigua Fábrica Militar de Aviones (FMA) de la provincia de Córdoba -hoy Fadea-, realizando su vuelo inaugural el 20 de agosto de 1969. Sin embargo, no fue sino hasta 1974 cuando comenzó su producción en serie, llegando a un total de 107 unidades, vendidas incluso a países como Uruguay, Colombia y Sri Lanka.

Fue utilizado en la provincia de Tucumán por la Fuerza Aérea Argentina durante la Operación Independencia contra el ERP (1975-1976) y en el conflicto del Atlántico Sur contra el Reino Unido, como así también para respectivas incursiones antiguerrilleras de los países a los que se exportó. Además, el uso de estas aeronaves también sirvió para tareas de reconocimiento durante las inundaciones del Litoral argentino, como seguridad aérea durante la Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, y en varias reuniones del Mercosur protegiendo a los jefes de Estado.

MALVINAS

El Pucará fue el único avión producido por la FMA que tuvo su bautismo de fuego en un conflicto internacional. Entre mayo y junio de 1982, 24 unidades se utilizaron en misiones de apoyo terrestre y en la batalla de Pradera del Ganso, aunque también se sufrieron importantes bajas durante el ataque inglés sobre Puerto Argentino con bombas beluga. Pese a ello, ""cabe destacar que, al momento en que la HMS Ardent se encontraba batiendo con fuego de cañones a las posiciones argentinas en Darwin, fueron los Pucará quienes destruyeron las posiciones británicas que reglaban el fuego de la letal fragata"", recuerda la FAA en su nota de despedida en su página web. Ejemplos de esa fortaleza se hallan en los casos del capitán Roberto Vila, que contaba con más de 50 impactos sólo en el blindaje de la zona de cabina, y del mayor Carlos Tomba, quien resistió tres corridas de tiro de un Sea Harrier inglés para luego eyectarse de la aeronave gracias a la sólida estructura.

DESPEDIDA

El 21 de septiembre comenzó la navegación final del sistema de armas IA-58 Pucará en configuración de ataque, que constó de un recorrido por la I Brigada Aérea El Palomar, la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, la VI Brigada Aérea de Tandil, la Escuela de Aviación Militar de Córdoba, para culminar el viernes en su unidad de origen, la III Brigada Aérea de Reconquista, Santa Fe.

Tras 44 años de servicio a la Nación, dos Pucará junto a sus tripulaciones fueron recibidos en cada paso por el personal local para participar de una ceremonia conmemorativa, en la que incluso algunos veteranos de guerra tuvieron el honor de realizar vuelos de cortesía, rememorando las acciones vividas durante el conflicto de 1982.

En todos los actos las palabras alusivas estuvieron a cargo del jefe del Grupo 3 de Ataque, comodoro José Gianotti, quien resaltó el "deber cumplido" de esta aeronave, las características que la hicieron fuerte y la "entrega" de cuatro décadas "al servicio de la patria". El acto fue presidido por el secretario general de la Fuerza Aérea, brigadier Fabián Horacio Otero; acompañado por el intendente de Reconquista, Amadeo Enrique Vallejos; el director general de Investigación y Desarrollo de la Fuerza Aérea, brigadier César Cunietti; el jefe de la III Brigada Aérea, comodoro Darío Luis Quiroga; más altas autoridades civiles, militares e invitados especiales.

Asimismo, con una exhibición a puertas abiertas realizada ayer domingo, miles de entusiastas de la aviación de todo el país se congregaron en esta base para poder ver de cerca y por última vez estas históricas aeronaves, que podían alcanzar los 576 kilómetros por hora de velocidad. 

EVOLUCION

"La actual situación logística, de material y ciertas obsolescencias en sistemas, sumado a una transformación de paradigma operativo basado en el cambio del campo de batalla futuro, determinaron que el sistema de armas debía dar un paso hacia adelante", explicó en un comunicado la Fuerza Aérea Argentina. De esta manera, el Pucará ahora se regenera en otra versión llamada "Fénix", ya que se eliminan los elementos de ataque y pasará a prestar funciones de inteligencia, reconocimiento y vigilancia. Ello permitirá que en caso de conflicto o guerra, la información recabada por sus cámaras determine una menor cantidad de naves desplegadas, como así también un control más eficaz del espacio aéreo y hasta para la visualización y rescate en alta mar.