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La desconfianza mata al hombre

 

¡¿Cómo vas a confiar en un político?! Es una expresión de asombro que, con cierto realismo, solemos escuchar. En tiempos en los que se vende humo, y se regalan espejitos de colores, se hace muy difícil discernir, separar la paja del trigo y creer en la palabra.

Cada vez menos instituciones gozan de absoluta credibilidad. Cuando la corrupción se enseñorea siempre existe la posibilidad de sospecha, aunque sea infundada. Y así, vivimos.
La desconfianza se transmite también a planos sociales cotidianos: si volvés de noche cuídate de las entraderas, si viajas en transportes públicos cuídate del acoso sexual, si estás en el trabajo cuidate de la explotación laboral, si tenés relaciones íntimas cuídate del embarazo, cuídate de las habladurías, cuídate de las enfermedades, cuidate de casi todo porque "Si no te cuidás, nadie te cuida". El ritmo de hoy nos pone en alerta continua. No son casualidad los altos niveles de estrés con que se vive.

Obviamente el cuidado saludable de uno mismo, nos habla de la autoestima, y la prevención es bienvenida, pero nuestra reflexión gira en otro sentido. ¿Qué nos pasa como sociedad cuando todo otro humano o institución pasa a ser un posible agresor? ¡Qué se salve quien pueda!

VINCULOS DE CONFIANZA
Todos los psicólogos e investigadores que han estudiado los vínculos humanos en sus primeras etapas, han puesto a la luz, con distinta terminología y aún desde distintas posiciones teóricas, cuán importante es contar con un lazo confiable que brinde seguridad y permita la progresiva exploración del mundo.
La confianza es la base segura para establecer relaciones sociales, salir de nosotros mismos y querer compartir la vida con los demás. Quien confía espera algo de los otros y tiene la seguridad de que recibirá lo que espera.

La familia y los amigos son el reservorio necesario para vivir lo momentos duros. De ahí la sensación de desprotección cuando estamos en ámbitos "no familiares" o "no amigables".

Pero la grieta que inauguró la instalación del debate legislativo del aborto, comenzó a generar en cascada innumerables grietas, en las familias y entre los amigos. En cada tema que se plantea dos posturas se enfrentan. Las grietas abren brechas y a cada paso, una nueva se crea. Las roturas se ensanchan y la otra orilla parece cada vez más lejana. Tan lejos que ya no podemos oírnos. Tan lejos que ya ni queremos oírnos.

"El infierno son los otros", la famosa frase que Jean Paul Sartre acuñó en "A puerta cerrada" describe con crudeza el castigo de la convivencia. El otro humano no es fuente de oportunidades ni riquezas, es quien me cierra, me clausura, me limita, por lo tanto me agrede.

EL INDIVIDUALISMO, LA AGRESION Y EL CONFORMISMO
Un animal en peligro huye, ataca o se paraliza. ¡Cuánto de esto hay en el encierro en la comodidad de la propia quintita, en los disturbios callejeros cotidianos y en la abstracción en las pantallas!
Estas tres modalidades, mediadas por el espíritu humano, son la consecuente y lamentable realidad de la falta de confianza en el prójimo.

Mientras tanto, los totalitarismos del pensamiento único usufructúan la lucha. Cuanto más solos, recluidos, furiosos y enfrascados en la tecnología, estemos, tanto mejor para la manipulación.

TEJER NUEVAS REDES
Cuando la confianza se quiebra, es difícil recuperarla, porque a diferencia de la fe, que no necesita ver para creer, la confianza se alimenta con actos. El círculo vicioso de frustración y engaño solo alimenta el descreimiento.

¡Cuántas veces escuchamos que nuestro país no tiene salida, que no tiene arreglo, que no hay nada que hacer!. Y si no hay nada que hacer.no se hace nada.
¿Qué salida podemos encontrar, si pensamos que no hay salida?
Hay salida. Y no es Ezeiza, como muchas veces se dijo.

No podemos negar que nuestra sociedad quedó muy dañada. Pero podemos iniciar el camino de recuperación. Quizás los resultados no lo veamos nosotros, tal vez nuestros hijos, o nuestros nietos. Pero es necesario empezar a caminar. Necesitamos volver a establecer lazos positivos con gente confiable. Y que como una mancha de aceite, se extienda y el círculo se agrande. El encuentro cara a cara, el diálogo profundo, aspirar a valores más altos, detener la acción para pensar un futuro mejor y trabajar para lograrlo.

Muchos jóvenes ya se están levantando contra la corrección política impuesta que ataca la vida, la familia, la libertad y la patria. Hay mucha buena gente, el desafío es descubrirla y unirse.


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