La Prensa

Europa, el desafío exportador

El acuerdo Mercosur-UE obliga a dar un salto cualitativo. La experiencia de Ledesma, que desde los "80 se transformó en un proveedor de naranjas en contraestación. Los problemas de logística erosionan la competitividad. Sudáfrica, un rival con arancel cero.

La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea disparó la polémica. Si bien aún resta que los parlamentos de cada país aprueben el pacto, lo cual demandará una buena punta de años, los sectores potencialmente beneficiados, aquellos vinculados a la agroindustria, ya mostraron su beneplácito. La industria nacional, en cambio, apoya a regañadientes.

Exportar al bloque europeo no es sólo una voluntad que se pueda trazar con tinta sobre un papel, algo así como soplar y hacer botella. La Argentina tiene frente a este mercado la oportunidad enorme de potenciar sus ventas al exterior, lo cual la obligará a mejorar la calidad de sus productos, ser eficiente y ordenar todas las variables de la economía que liman la competitividad de la empresa local.

La tarea no es menor.
Sin embargo, la UE no es un destino al que no tengan acceso las exportaciones Made in Argentina. Hay algunas empresas, tal el caso de Ledesma, que han sido pioneras en esto de ganar mercado en el viejo continente. Compañías que sirven como referencia y modelo, que sufren todas las vicisitudes del plano local, que son muchas, y se adaptan a las exigencias de la demanda y la competencia.

EXPERIENCIA
Para las empresas argentinas, que hoy tienen escaso financiamiento y demasiada incertidumbre dibujándose en el horizonte, no será sencillo dar el salto de calidad. Hay que tener, ante todo, una estrategia clara para poder insertarse en una plaza que vale la pena en términos de rentabilidad y expansión. Un mercado que puede marcar, para algunos, un antes y un después.

"La empresa, en lo que es el sector de frutas y jugos, tiene una larga presencia en Europa. Data aproximadamente de la década del "80, es decir que hace ya mucho tiempo. Somos infaltables en la cita anual de exportar cítricos a esa plaza", explica Gonzalo Montagne, director de la unidad de Jugos y Frutas de la empresa Ledesma.

-¿Qué frutas le venden al bloque?

-Fundamentalmente naranjas frescas, dado que somos el principal exportador de esa fruta en la Argentina. También somos protagonistas en la exportación de limones, que es un fenómeno más conocido en el país. En el pasado se vendía pomelo al exterior, pero ahora lo dedicamos casi en exclusiva a la industria, es decir a la elaboración de jugos y aceites.

-¿La clave de exportar a la Unión Europea pasa por haberse convertido en un proveedor de contraestación?

-Esa es una noción muy importante. Los cítricos son un producto estacional. Como estamos en contraestación, cuando en el norte dejan de tener, nosotros estamos en plena producción. Competimos en esa plaza con otros exportadores del hemisferio sur, como Uruguay o Brasil, aunque éste último no es tan relevante. Sin embargo, el gran competidor del Mercosur en general y de la Argentina en particular es Sudáfrica. Nosotros como empresa no exportamos mandarinas porque no se dan bien en nuestra zona. Generalmente suelen producirse en la Mesopotamia.

COMPETITIVIDAD

-¿Qué los vuelve competitivos frente a otros exportadores internacionales?

-Tener un acuerdo con Europa es muy importante y la idea de llevar gradualmente los aranceles de las importaciones a cero será algo muy beneficioso para nosotros. Ojalá fuera algo inmediato, rápido, pero en realidad va a llevar tiempo. La relevancia de esto está dado en que, por ejemplo, Sudáfrica, nuestro principal competidor, tiene arancel cero. Con lo cual cada vez que un comprador europeo compara precios, le tiene que restar en su cuenta el arancel a cualquier mercadería argentina. El arancel en naranjas es del 3,2%; en limones oscila entre el 8 y el 10%; en mandarinas es del 16%. Es mucho, por eso resulta muy bueno que por lo menos esté escrito en un documento y planteada la reducción arancelaria, aunque sea en forma paulatina.

-¿Qué cosas deberían cambiar en el plano interno para que puedan ganar más competitividad?

-El acuerdo con la Unión Europea viene muy bien porque es parte de la ecuación competitiva. Una parte que le toca a la Argentina desde Cancillería, el Gobierno, el Senasa y también el sector privado. Pero puertas adentro hay que mejorar mucho. Argentina goza de un reconocido nivel de calidad y producción citrícola a escala global, pero tenemos un costo demasiado alto. Fundamentalmente en lo que hace al costo integral de logística. Tanto en el transporte terrestre como en el marítimo, ya que estamos lejos de los mercados principales. Es un tema a desarrollar a futuro.

-¿Los problemas de logística e infraestructura dejan en un segundo plano la presión fiscal y el plano laboral?

-La logística es un problema de ecuación operativa muy fuerte. Hoy transportar una carga desde Jujuy a Buenos Aires cuesta el 70% de lo que cuesta el barco desde Buenos Aires a Rotterdam. Es increíble.

-¿Utilizan más el camión que el ferrocarril para sacar la producción a los puertos?

-Todavía el servicio de tren no es eficiente. El NCA (Nuevo Central Argentino) funciona bien, pero el Belgrano Cargas no. No se puede exportar cuando el tren tarda tanto que la fruta no aguanta. El viaje suele demorar más de 10 días.

-¿Existe la posibilidad de utilizar vagones refrigerados? 

-No son necesarios, en realidad. Lo importante es la velocidad del tren. Como máximo debería demorar tres días. Cuando tarda 25 en llegar, y no es un chiste, no sirve. El ferrocarril hoy es una opción que no se puede usar con las frutas, porque es un producto que tiene un ciclo de vida. Tucumán lo utiliza más que Jujuy porque tiene un ramal más eficiente, que es el NCA. El transporte ferroviario es una cuenta pendiente. Se puede usar para otros productos. De hecho nosotros lo utilizamos para el azúcar, que tiene otros tiempos.

-El Gobierno lanzó hace tres años el Plan Belgrano para reconstruir el ferrocarril de carga. ¿No hubo avances?

-No hubo mejoras todavía. Esperamos que pongan esto sobre la mesa.

NEGOCIOS

-Además de los aranceles, ¿Europa erige barreras fitosanitarias?

-Las cuestiones fitosanitarias existen entre los bloques. No está mal. Creo que estamos trabajando bien con el Senasa y su par europeo a través del protocolo. En la Argentina tenemos una enfermedad que se llama mancha negra, conocida mundialmente como Citrus Black Spot. Europa no la tiene y Argentina, Sudáfrica, Brasil y Uruguay sí. Se da más en estos países que en el Mediterráneo y es una barrera a sortear desde hace muchos años. Lo estamos haciendo bastante bien. Después está el uso interno que los europeos hacen de esto.

-¿Cómo se combate?

-Se previene con fumigación. El tratamiento es algo común y no hay mayor inconveniente con eso.

-Hace décadas ya que comercian con Europa. ¿Deben recurrir a algún intermediario cuando quieren captar nuevos negocios en otros países del bloque?

-No, para nada. Europa es el mercado más importante de la economía citrícola argentina y lo será por muchos años. Ya es muy importante y no podemos perderlo ni complicarlo. Es el mercado a cuidar y el lugar adonde crecer. Mueve la gran economía regional citrícola. Para ser claros, es una gran amenaza perderlo y es muy bueno lo contrario, el avance en la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea. Estamos para ir hacia adelante. Es hiperimportante.

-¿Es sencillo montar negocios allí?

-No es nada complicado exportar a Europa, depende de la experiencia que tenga el que quiere exportar. En caso de ser una empresa no tan experimentada puede pasar por la Federcitrus, que es la cámara del sector, pero no es necesario. Hay que aclarar que no sólo exportamos a la Unión Europea, sino también a Rusia, que no integra ese bloque. Somos viejos conocidos.

-Los productores rurales del bloque europeo temen la competencia sudamericana. ¿Exportarán más cuando se ponga en marcha el pacto?

-No creo que vendamos más en el corto plazo. Hay un equilibrio con quienes competimos, empresas de otros países. Tampoco es algo para alarmarse. Toda la experiencia que tengo en el tema me indica que el acuerdo no servirá para exportar más sino para consolidar un mercado existente. Es el reflejo de la relación entre los dos bloques. Por supuesto, alguno se va a preocupar un poco más. Pero la exportación de cítricos argentinos a Europa ya existía desde antes. Nadie se puede sorprender ni habrá una ola exportadora gigantesca a Europa.

PRODUCCION

-La empresa produce en campos propios. ¿Le compran también a otros productores de la región?

-Sí, le compramos a los productores como una forma de incorporar más volumen, ya que a veces no nos alcanza. Podríamos decir que el 80% de lo que exportamos es volumen propio.

-¿Los cítricos tienen un mercado internacional que fija el precio, como ocurre con la soja en Chicago?

-No. Estos no son productos que tengan un precio de pizarra en el mercado. No son commodities en ese sentido. Están sujetos a la libre negociación de las partes.

-¿Eso es bueno o malo? ¿Fluctúan mucho los precios de un año al otro?

-El mecanismo está bien. El precio puede fluctuar bastante, sobre todo en un producto inelástico como el limón. Es un cítrico que además se utiliza como condimento. Es difícil que se compre el doble o que se deje de comprar. El precio puede ser alto o bajo, de acuerdo a la oferta del momento. En cambio, en la naranja y la mandarina no fluctúa tanto. Pero estos últimos tampoco alcanzan los picos altos y atractivos que tiene el limón. Ocurre que si subimos el precio de la naranja, el consumidor elige otra fruta, la sustituye.

-¿A cuánto está la tonelada?

-Como para dar una referencia, la naranja puede estar alrededor de los u$s 700 euros FOB la tonelada. En limón el precio es mayor.

-¿Cuál es el escenario en el mercado de los jugos y aceites?

-En general lo que hace la Argentina son jugos concentrados, es decir que luego se diluyen y se transforman en lo que será el producto final. Argentina es el principal exportador de jugo de limón del mundo. En naranja, en cambio, no somos tan importantes. En pomelo también somos protagonistas, pero el consumo interno es alto. Es un sabor que no resulta tan demandado en el mundo, mientras que aquí se consume bastante.

-¿Adonde lo exportan mayormente?

-La producción de jugo de limón se exporta en un 95%, no necesariamente a Europa. En lo que es naranja, el 50% se vende al exterior, casi todo a Europa, y la otra mitad se destina al mercado local.

-¿Qué rol juegan las certificaciones y normas de seguridad alimentaria a la hora de exportar?

-Los certificados de calidad son muy importantes al momento de exportar. En la fruta fresca es un requisito de compra. Ya no es que sería bueno tenerlo, si no está no se puede vender. Tenemos la ISO 9001:2015, un sistema de gestión de la calidad con foco en cumplir con las expectativas y necesidades de clientes, mediante el control de procesos y la mejora continua. También está el Global GAP, tanto para el campo como para empaques en manipulación, y para las plantas industriales el BRC, que es muy conocido. Rubrican que los productos tienen cuidado por el medio ambiente, que se supervisa el proceso productivo y también garantizan la parte social. Además está el SGF (Sure Global Fair). Por otra parte, nuestros jugos concentrados y aceites esenciales que cumplen con los requisitos de la dieta de la Biblia hebrea y son permisibles para el consumo.

-Los productores rurales de la Unión Europea alzan como un escudo la preocupación en torno a cómo produce el Mercosur y el impacto en el medio ambiente. ¿Es una excusa?

-Estamos con los mejores estándares. La producción citrícola argentina es un orgullo nacional. No hay nada que temer.

Argentina es uno de los principales proveedores de naranjas que tiene la Unión Europea. El costo del flete por camión y la ineficiencia del ferrocarril liman la competitividad del precio local.